Marcela Sarmiento

Telerealidad

No ha habido razones para convencer al juez e Isabel Pantoja tendrá que ingresar a la cárcel. Su vida continuará siendo el drama de siempre.

Opinión

Telerealidad

No ha habido razones para convencer al juez e Isabel Pantoja tendrá que ingresar a la cárcel. Su vida continuará siendo el drama de siempre.

No ha habido razones para convencer al juez e Isabel Pantoja tendrá que ingresar a la cárcel. Su vida continuará siendo el drama de siempre. Desde mi infancia hasta el día de hoy, toda la información de la cantante ha sido contada sin filtros ante la opinión pública. A propósito o no, con su aprobación o sin ella, lo que sabemos es que la privacidad no ha sido su gran devoción. La vemos capotear el temporal con altanería y altivez, que ella seguro llamará dignidad, pero no parece doblegarse ante nadie exceptuando sus emotivos conciertos que incluyen lágrimas y dedicatorias a los amores del pasado.

Según las autoridades que llevan el caso en los tribunales, durante los años de proceso en su contra, no ha habido de parte de la artista ninguna muestra de arrepentimiento ante los hechos por los que se le acusa y que ahora como le obligan a cumplir dos años en prisión. Pero el blanqueo de capitales y su responsabilidad en los hechos delictivos, ya es historia. Lo que viene ahora es telerealidad. Lo que sus fanáticos harán a partir del momento que ingrese a su lugar de confinamiento será sentarse frente a las pantallas de sus televisores para ver nuevos capítulos de la tragedia de La Pantoja. Es la opción que tienen para seguir a su lado.

Pero la moneda tiene dos caras. Es culpable y eso ha quedado claro para la justicia española. Pero como los que nos quieren sufren por lo que nos pasa, no habrá que olvidar que Kiko, su primogénito, Isabelita , su hija y demás familiares tendrán que estar viviendo un calvario con lo que se avecina. Perder la libertad no se toma a la ligera aunque en esta familia a juzgar por sus actuaciones quedan en evidencia los aires de trivialidad e irreflexión en los que se mueven.

Para quienes se han dedicado a hacer un máster sobre la vida y obra de La Tonadillera, no tendrán más opción que seguir cobrando por exclusiva conseguida. No habrá piedad como no la ha habido antes porque los protagonistas de ésta novela televisiva, inclúyanse hijos con respectivas ex-parejas, amigos, conocidos, vecinos y ahora compañeras de reclusión seguirán siendo los promotores del éxito mediático que representa la cantante sevillana.

En este caso como en muchos otros, la celebridad no es sinónimo de éxito. Todo lo contrario. Cada declaración, acción o intervención de quienes la rodean, es un verdadero desastre. En ocasiones pareciera que no existirían más argumentos posibles para continuar la serie pero salen situaciones bajo la manga de cualquiera para perpetuar el drama. Como si de verdad se tratara de una vida escrita por libretistas a su disposición. Queda todavía la opción del final feliz y eso es una garantía de vida. El tiempo se encargará de ello. La prensa del corazón hará lo demás.

 

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