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El suicidio de los jóvenes, cuestión de Estado: la desesperanza es una de las causas

La evidencia científica ha establecido un vínculo entre el contexto social y las conductas suicidas, una epidemia que va en aumento en España

El suicidio de los jóvenes, cuestión de Estado: la desesperanza es una de las causas

Una niña se asoma a una ventana durante el confinamiento. | EFE

Cada día se suicidan en España unas 11 personas de media. Alrededor de 4.000 al año. Las cifras oficiales se mantienen más o menos estables, pero los expertos en la materia vienen advirtiendo del incremento notable de las tentativas de suicidio, lo que convierte a este fenómeno demográfico en una epidemia. Aunque las causas de este tipo de conductas son diversas, buena parte de las mismas confluyen en una misma: la desesperanza del país es un factor de riesgo

El seminario ¿Qué hacer ante la epidemia de conductas suicidas en los jóvenes? Un enfoque multidimensional en la prevención del suicidio, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y que tendrá lugar en Santander del 11 al 15 de julio, aborda esta cuestión con un planten de investigadores. Entre ellos se encuentra el psiquiatra , epidemiólogo e investigador de la Universidad de Harvard, Gonzalo Martínez-Alés.

«Organizamos este curso porque el suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes, para seguir generando conocimiento que ayude a la toma de decisiones», apunta Martínez-Alés en declaraciones a THE OBJECTIVE: «La gente joven no fallece por otros motivos… Los accidentes de tráfico han bajado mucho». El experto, que trabaja estudiando la relación entre el suicidio y los grandes eventos sociales, destaca «la desesperanza» -a nivel individual o colectivo- como una de las múltiples causas de este tipo de conductas

La evidencia científica ha establecido un vínculo evidente entre la conducta suicida y el contexto social

La evidencia científica ha establecido un vínculo evidente entre la conducta suicida y el contexto social. No por casualidad, las cifras de suicidios en España han aumentado a raíz de la recesión de 2008, han vuelto a hacerlo nuevamente con la pandemia y los expertos auguran que la crisis económica que se avecina podría causar otro repunte, particularmente en los grupos más vulnerables de la sociedad. «Las causas del suicidio no solo ocurren a nivel individual: el individuo está anidado en una familia, que a su vez está anidada en un barrio, que está anidado en una ciudad…», explica el experto.

La anomalía de los suicidios en España tras la pandemia

«Cuando estalló la pandemia había mucha preocupación por un posible aumento de los suicidios por causas lógicas: muerte de personas queridas, aislamiento social… Sin embargo, el número de suicidios ha caído en la mayor parte del mundo», recalca Gonzalo Martínez-Alés, destaca el caso de España, donde no ha ocurrido así: «En España aumentó, especialmente en el verano de 2020, sobre todo en ancianos… Creemos que los componentes más claros son la pérdida masiva de gente mayor por covid, mucha gente viuda, y también el enorme impacto económico que tuvo en España la pandemia».

«Qué ha pasado con la sociedad, con las metas, con el Estado del bienestar… Posiblemente, esos factores sean muy relevantes para entender muchos de los suicidios», señala Martínez-Alés

Los expertos continúan investigando lo ocurrido con la pandemia: «Aún no lo entendemos bien. En suicidio y en general en salud mental, el impacto del covid ha sido muy heterogéneo». Pero los datos de España ya permiten atisbar la problemática: «En nuestro país aumentó la prevalencia de depresión y ansiedad», dos factores de riesgo asociados al suicidio.  «De manera añadida a condiciones médicas, hay que plantearse otras causas del suicidio, y la evidencia sugiere que la vulnerabilidad económica ha sido un factor importante», insiste el experto, que recalca la relevancia de las situaciones de precariedad y las condiciones materiales para explicar el fenómeno.

«Qué ha pasado con la sociedad, con las metas, con el Estado del bienestar… Posiblemente, esos factores sean muy relevantes para entender muchos de los suicidios», señala Martínez-Alés. El psiquiatra duda de la incidencia de las nuevas tecnologías, particularmente entre los más jóvenes: «Los que somos más mayores hemos achacado el malestar mental a las nuevas tecnologías… Se trazaban teorías, pero la evidencia actual sugiere que no tiene un efecto claro, y hay bastante evidencia indirecta que indica que los jóvenes utilizan las redes para pedir ayuda, para expresarse… Es verdad que hay mucho debate».

Atención rápida en caso de riesgo de suicidio

Más allá de la problemática en sí, el seminario sobre suicidio tratará de arrojar luz sobre las posibles soluciones para atajar el fenómeno. «Nos parece muy relevante, en el contexto sanitario, que la atención a las personas con conductas suicidas sea sencilla», señala Martínez-Alés, que pone de ejemplo el teléfono 024, puesto en marcha hace escasas semanas para atender a personas que se encuentren en situación de desesperanza: «Sabemos que está siendo efectivo en otros lugares del mundo».

Sin embargo, insiste, existe un problema de acceso a los servicios médicos para las personas conductas suicidas: «Nos preocupa, hay muchísima presión asistencial, con tiempos de espera muy largos… En Madrid hay un programa para ver a pacientes en siete días cuando tienen riesgo de suicidio, y sabemos que funciona, es muy efectivo». En este sentido, recuerda Martínez-Alés la importancia de las «medidas materiales»: «La salud mental ocurre en el contexto de una familia, entonces las medidas materiales van a ser importantes para que los jóvenes estén en una familia que respondan a sus necesidades». 

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