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Sánchez convierte Sanidad en un 'ministerio florero': cinco titulares en apenas un lustro

El presidente del Gobierno se convierte en el mandatario que más ministros de Sanidad ha acumulado en menos tiempo

Sánchez convierte Sanidad en un ‘ministerio florero’: cinco titulares en apenas un lustro

Carmen Montón, María Luisa Carcedo, Salvador Illa y Carolina Darias. | Erich Gordon.

El Gobierno de Pedro Sánchez es el Ejecutivo que más ministros de Sanidad ha acumulado en menos tiempo desde que Sánchez fue investido presidente en junio de 2018. Con una media de uno por año, ya son cuatro los ministros que han pasado por esta cartera en un periodo de cuatro años, a falta de elegir uno más cuando en 2023 Carolina Darias abandone el ministerio de Sanidad para postularse a la alcaldía de Las Palmas. Entonces serán cinco en solo un lustro.

Los ministros que han pasado por uno de los ministerios más convulsos de los últimos años han sido Carmen Montón Giménez, quien estuvo en el cargo solo tres meses, ya que tuvo que dimitir tras ser acusada de irregularidades, incluido el plagio en su tesis final (7 de junio de 2018-11 de septiembre de 2018), María Luisa Carcedo (11 de septiembre de 2018-13 de enero de 2020), Salvador Illa, quien abandonó el Ministerio en plena crisis del coronavirus (13 de enero de 2020-27 de enero de 2021), y Carolina Darias (27 de enero de 2021-2023).

De esta forma, Sánchez se convierte en el presidente de España que más ministros de Sanidad ha acumulado en menos tiempo a lo largo de su legislatura –aún no concluida, por lo que este número podría seguir aumentando–. Mariano Rajoy y Felipe González también contaron con cinco ministros de Sanidad. No obstante, el primero lo hizo en un periodo de siete años (2011-2018) y González a lo largo de 14 (1982-1996). José Luis Rodríguez Zapatero contó con cuatro en ocho años y José María Aznar, con tres también en ocho años de mandato.

Carolina Darias, ministra de Sanidad. | EP

El ministerio de Sanidad, el «ministerio florero»

De esta forma, en palabras de la médica Mónica Lalanda, el Ministerio de Sanidad se ha convertido en un «ministerio florero» usado como «trampolín político y personal» para luego «colocarse» en comunidades autónomas, ayuntamientos o «cualquier otro sitio», mostrando así su «poca implicación» en una cartera que es la base de los cimientos del Sistema Nacional de Salud.

La actual ministra de Sanidad, Carolina Darias, dejará esta administración el próximo año tras dos años en el cargo para postularse a la alcaldía de Las Palmas, de donde es originaria. Y Salvador Illa (La Roca del Vallés, Barcelona) dimitió el 27 de enero de 2021, en plena crisis el coronavirus, con el objetivo de centrarse en la campaña electoral catalana. Actualmente es jefe de la oposición de Cataluña y diputado en el Parlamento de Cataluña por Barcelona. 

En el caso de Carmen Montón y María Luisa Carcedo, ambas ocupan importantes y «cómodos» puestos en administraciones y entidades políticas. La primera es actualmente embajadora observadora permanente de España ante la Organización de los Estados Americanos; y la segunda es la presidenta de la Comisión Federal de Ética y Garantías del PSOE, y además, desde el 21 de marzo de 2022, es presidenta de la Fundación Pablo Iglesias, el think-tank socialista más importante.

«Esto es un desastre», señala a este diario Joan Carles March, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, quien apunta que con esta situación «es imposible plantear una visión a medio y largo plazo». «Ello no ayuda a marcar el rumbo y a tener una estrategia bien definida. Para avanzar en cualquier tema se necesitan como mínimo entre cinco y seis años», relata el también exdirector y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

En este sentido, también se pronuncia Vicente Matas, coordinador del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada, que señala: «La situación tiene mucho que ver con el poco interés que los diferentes gobiernos le prestan a este asunto tan importante». «Usan la sanidad para hacerse fotos con inversiones millonarias en alta tecnología, olvidando que es la base de que tengamos buena asistencia sanitaria y salud. Ellos piensan que es un lugar para hacer famoso al político de turno y colocarlo en otro sitio», critica el experto.

Salvador Illa, ex ministro de Sanidad. | EP

Las consecuencias del cortoplacismo

Una de las consecuencias de este cortoplacismo y de la falta de un liderazgo común y fuerte es el deterioro que se está produciendo en la Sanidad Pública, especialmente de la Atención Primaria, que ha derivado en huelgas y movilizaciones en, al menos, seis comunidades autónomas.

Con ministros que entran al cargo «no por sus conocimientos en la materia», sino por «otras cuestiones», difícilmente en poco más de un año se puede avanzar en cuestiones importantes y se pueden consolidar estrategias y decisiones que provoquen la «revolución» que el Sistema necesita. «Los ministros de Sanidad ni están preparados ni tienen interés alguno en su cartera, están todos de paso. La última ministra que dejó impronta fue Ana Pastor y hace ya 20 años», cuenta a THE OBJECTIVE la médica Mónica Lalanda, quien critica la gestión de Illa y Darias. Y es que Lalanda considera que los últimos ministros no solo «no han hecho nada», sino que «han sido perjudiciales. Illa con una gestión nefasta y oscura de la pandemia y Darias destrozando el sistema de elección de plazas MIR y aumentando el acuciante problema de médicos por abandono».

Al respecto, Joan Carles March apunta que no está «muy claro» qué es lo que quiere conseguir la actual ministra de Sanidad. Y es que si bien en esta etapa se ha puesto en marcha la ley para la creación de una Agencia Estatal de Salud Pública, el experto asegura que necesitamos «avanzar en más temas clave para la sanidad española y definir, de una forma más adecuada, la coordinación de las CCAA para tener una sanidad con una serie de temas comunes que ayuden a generar un adecuado sistema sanitario». Algo que tampoco definió Salvador Illa ni ninguno de los ministros anteriores.

Como consecuencia de esta falta de decisiones consolidadas, Vicente Matas destaca el impacto que está teniendo sobre todo en Atención Primaria con «profesionales desbordados» con cargas de trabajo «insoportables». Y es que si bien en los años 80 y 90 había plantillas de médicos de familia y pediatras pensadas para cuando faltase algún facultativo, hoy, según Matas, «ya no tenemos ni eso». «Cuando alguien falta, los compañeros tienen que cubrir su ausencia, que viene a sumarse a consultas ya sobrepasadas, en algunos casos, de hasta 60 pacientes, y demoras de hasta 10 días», señala el experto. Asegura: «Todo esto viene porque no se presta atención necesaria y no se invierte lo necesario, ya que se sigue hablando de gasto y no de inversión». Y añade: «Estos políticos tenían que entender que en Sanidad y Educación un país no gasta sino que invierte».

«La sanidad española está al borde del abismo y sin un liderazgo común y fuerte, este gran barco se va a pique. La sanidad que es la joya de la corona, lo mejor de nuestro estado de bienestar no resiste ya más embates», concluye Mónica Lalanda.

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