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La sede de los antidisturbios también tiene una peluquería ilegal llevada por un agente jubilado

Ubicado a escasos metros del comedor, este negocio ilícito funciona de martes a jueves durante cuatro horas. El policía retirado cobra cinco euros por el corte

La sede de los antidisturbios también tiene una peluquería ilegal llevada por un agente jubilado

La peluquería irregular de la sede de la UIP. | TO

La sede central de las Unidades de Intervención Policial (UIP), en el complejo de Moratalaz, también esconde una peluquería irregular regentada por un antidisturbios jubilado desde hace al menos cuatro años. Según denuncian fuentes policiales, este establecimiento existe desde hace tiempo, pero ha sido en esta última época cuando el ‘peluquero’ ha comenzado a cobrar cinco euros por el corte de pelo, siempre en efectivo. Antes de su jubilación, señalan las mismas fuentes, «aunque también estaba él, solo se dejaba una propina, si querías». 

Ubicada en la planta baja del edificio, a escasos metros del restaurante ilegal, la peluquería abre, tal como se advierte en la imagen que ilustra este artículo, martes, miércoles y jueves. Durante estos tres días, de 08:00 a 13:00 horas, un agente retirado acicala el cabello de todos los policías que lo desean. No se trata de ninguna estancia oculta, como sí ocurre con la cocina, está a vista de quien pasee por la sede de la UIP, incluso se señaliza dos veces en la puerta. 

Fuentes policiales señalan que de media este antidisturbios jubilado atiende a unas 20 personas al día, lo que se supone un beneficio de 300 euros a la semana. Todo ello, eso sí, a partir de un negocio del todo opaco. Pese a que ya no es personal en activo del cuerpo, indican, «él entra y sale del complejo como si nada». «De puertas para fuera todo parece normal en los antidisturbios, pero una vez que pasas las puertas todo vale, y te encuentras situaciones como esta: la de un jubilado cobrando cinco euros por cortar el pelo», critican estas fuentes. 

Fiestas y alcohol

Este establecimiento se suma a la lista de irregularidades que acumula la sede de la UIP, y que ha desvelado esta semana THE OBJECTIVE. Por un lado, las fiestas que distintos mandos vienen celebrando en la primera planta del edificio desde el comienzo de la pandemia. Por otro, el restaurante ilegal del sótano, en el que trabajan 14 antidisturbios y que está gestionado a través de una contabilidad B por el comisario jefe de la unidad, Francisco López Gordo. 

Valiéndose de su posición durante el coronavirus, responsables policiales de Seguridad Ciudadana y de la UIP se citaban todos los viernes en el citado complejo, en la madrileña calle de La Tacona, para celebrar comidas y después continuar con el festejo. Veladas, revelan fuentes policiales, que se alargaban horas y en las que abundaba consumo de alcohol de todo tipo. «Dependía de cómo se desarrollara la fiesta, unas veces se iban a las 5 de la tarde, en otras ocasiones se iban a medianoche…». 

Cocinando con fuego vivo

Los agentes cocinan con fuego vivo en una sala del complejo de la UIP | TO

No obstante, lo que comenzó siendo una excepción, del todo irregular en pleno confinamiento, terminó por convertirse en una costumbre para estos policías. Tanto es así que las fiestas siguen celebrándose cada viernes en la jefatura de los antidisturbios y los mandos incluso han perfeccionado la organización de los encuentros. 

En las imágenes, publicadas por este periódico, se observa a distintos hombres, todos ellos mandos de alto rango o responsables de las unidades de la UIP, según acreditan fuentes policiales, que se arremolinan en torno a la mesa. Sobre ella, en uno de los vídeos, se ven platos de comida, así como bebidas alcohólicas, vino y cerveza, mientras charlan entre ellos. En otro, aún con el tablero vacío, se advierte cómo agentes cocinan con fuego vivo en el interior de habitación, sin ningún tipo de ventilación ni medida de seguridad.  

El restaurante de los antidisturbios

Y es que en paralelo, fuentes policiales también han denunciado a este periódico la existencia de un restaurante irregular en el complejo de Moratalaz, que funciona desde hace al menos tres décadas. Sin licencia de actividad ni cumplir ningún requerimiento higiénico-sanitario o de seguridad, un grupo de antidisturbios trabaja en una cocina ‘fantasma’ preparando menús a diario por cinco euros para sus compañeros y jefes. 

Un establecimiento que funciona al margen de la ley y que ha administrado siempre a través de una contabilidad paralela el comisario jefe de las Unidades de Intervención Policial (UIP), en este caso, Francisco López Gordo. El papel principal, no obstante, lo ostenta, por decisión del citado mando, una subinspectora, encargada de llevar todas las cuentas del restaurante ilícito. Un establecimiento que suele recaudar, a partir de la venta de comida, unos 20.000 mensuales, 240.000 euros al año. 

El comedor del restaurante de la UIP | TO

Un gestión que, a principios de 2023, terminó con la expulsión de seis agentes de su puesto en la cocina después de que la jefatura les acusase del robo de 3.000 euros. A su vez, estos últimos, sobre quienes pesa una investigación de Asuntos Internos por estos hechos, señalan que ese ‘agujero’ en la contabilidad se debe a las comidas y a las fiestas que han celebrado los mandos y costeado a partir de la recaudación del restaurante. 

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