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ADIF alertó a Koldo por 'email' de las incidencias en Adamuz años después de su destitución

Transportes mantuvo operativo su correo electrónico oficial varios años hasta justo su detención

ADIF alertó a Koldo por ’email’ de las incidencias en Adamuz años después de su destitución

Koldo García, exasesor de José Luis Ábalos.

El Centro de Gestión de Red H24, dependiente de ADIF, envió hasta cinco alertas a Koldo García Izaguirre, exasesor del entonces ministro José Luis Ábalos, en las que informaba de incidencias en el tramo ferroviario de Adamuz, escenario de la tragedia que dejó 46 muertos. Los correos electrónicos, según la documentación a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, se enviaron los días 17 y 25 de noviembre, 3 y 30 de diciembre de 2023 y 13 de enero de 2024. En ellos se advertía de ocupaciones de circuitos y retrasos de trenes de larga distancia en la vía II entre Villanueva de Córdoba y Adamuz. Se da la circunstancia de que en aquel momento el exasesor ya no estaba en el ministerio, pero recibía información confidencial que le podía ser de utilidad, teniendo en cuenta que seguía vinculado a las empresas que habían sido las adjudicatarias de dichas obras.

El primero de esos correos, fechado el 17 de noviembre, advertía de la ocupación de los circuitos de vía 652 y 656, que afectó a dos trenes AVE con retrasos medios de 20 minutos. Una semana después, el 25 de noviembre, se notificaba otra incidencia en el circuito 640, que provocó retrasos de ocho minutos en cuatro trenes de larga distancia AVE. El 3 de diciembre, ADIF informó de que el día anterior, entre las 21.15 y las 22.45, se había producido ocupación del circuito 676 entre Adamuz y Córdoba, lo que generó demoras en los trenes que circulaban por ese tramo. A finales de diciembre, el 30, se registró ocupación intermitente del circuito 632, con retrasos de aproximadamente diez minutos en tres trenes. Finalmente, el 13 de enero de 2024, se notificó otra incidencia en ese mismo circuito, que afectó a seis trenes con retrasos medios de 8 minutos.

Correo electrónico de Koldo García.

Estos correos, en apariencia técnicos y rutinarios, adquieren una dimensión distinta cuando se cruza el dato de que el Ministerio de Transportes mantuvo operativo el correo corporativo de Koldo García Izaguirre durante más de dos años tras su salida del departamento, hasta el 1 de febrero de 2024, apenas unas semanas antes de que fuese detenido por la UCO en el marco del conocido como caso Koldo. Este detalle, por sí solo, resulta altamente anómalo en la administración pública, donde la normativa es clara: los correos de personal cesado deben ser bloqueados para preservar la confidencialidad de la información y garantizar la transparencia. La permanencia de Koldo García en un circuito de información sensible coincide, además, con un periodo crítico de la investigación judicial.

La permanencia operativa del correo de Koldo no es un detalle menor. Fuentes jurídicas destacan que una cuenta activa permite acceso a convocatorias internas, documentos adjuntos, comunicaciones sensibles y, en muchos casos, información no publicada sobre contratos, obras y decisiones estratégicas. Todo ello se vuelve especialmente delicado cuando se observa que Koldo García mantenía relación con empresas que se encargaron de la remodelación del tramo de la Adamuz, como es el caso de la compañía Azvi de la que llegó a percibir pagos mensuales de hasta 6.000 euros en ese periodo. La posibilidad de que la información recibida a través de su correo corporativo hubiese sido utilizada para beneficio propio o de terceros es, según fuentes consultadas, real y preocupante.

De hecho, conviene recordar que, tal y como adelantó en exclusiva THE OBJECTIVE, la empresa que inicialmente fue adjudicataria del suministro de balasto en la línea ferroviaria Madrid-Sevilla, Áridos Anfersa, contrató a la mujer de Koldo García, Patricia Úriz, tan solo cuatro días después de obtener el contrato por parte de la empresa pública ADIF, si bien finalmente dejó colgada la obra y no llegó a entregar las piedras que dan estabilidad, entre otros, al tramo de vía de Adamuz.

La investigación del caso Koldo ha puesto el foco en el ámbito ferroviario, especialmente en los desvíos de la línea cordobesa en las que se produjo el accidente de Adamuz, hoy considerado zona cero de la tragedia. ADIF adjudicó en 2023 las obras de renovación de esos desvíos a una UTE integrada por empresas señaladas en la investigación de la UCO por presuntos amaños de concursos públicos. El accidente ha generado inquietud por la coincidencia entre estas empresas y contratos estratégicos. Dos expedientes concentran la atención: la fase 1, con un importe de 21 millones de euros, y la fase 2, con 26,8 millones, destinados a la renovación de desvíos de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla. Los suministros asociados elevan el coste total del proyecto a cerca de 100 millones de euros.

La licitación de la primera fase se abrió en marzo de 2021, con José Luis Ábalos todavía al frente de Transportes e Isabel Pardo de Vera como presidenta de ADIF. La adjudicación formal se produjo meses después, ya con Raquel Sánchez al frente del ministerio, pero los pliegos, criterios y valoraciones fueron diseñados bajo el mandato de Ábalos. La evaluación de ofertas y apertura de sobres tuvo lugar en mayo de 2021. Entre las empresas adjudicatarias figura Azvi, la constructora andaluza mencionada en distintos informes del caso Koldo. Junto a Convensa, Gunovart y Ferrovial, se comprometió a renovar los desvíos de toda la línea AVE Madrid-Sevilla. Azvi y Ferrovial resultaron nuevamente adjudicatarias en la fase 2, que incluía directamente el tramo de Adamuz en el que se produjo el siniestro. Coincidiendo con estas adjudicaciones, Koldo García percibía los pagos documentados por la UCO.

Además, los correos de ADIF sobre incidencias en Adamuz adquieren ahora un interés especial. Los avisos de ocupación de los circuitos 632, 640, 652, 656 y 676, con retrasos de trenes de hasta 20 minutos, podrían haber servido para anticipar riesgos operativos en la línea. Fuentes del sector ferroviario consultadas por este diario advierten de que la gestión de incidencias en la Alta Velocidad es crítica y que retrasos de 8 a 20 minutos, como los reportados en los correos, pueden derivar en problemas mayores si no se interviene con rapidez. En el contexto de Adamuz, estas alertas podrían haber sido clave para prevenir fallos o incidentes más graves, lo que añade una dimensión más al entramado de responsabilidades y negligencias.

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