Testimonio inédito de una subordinada del exDAO: «Ascendía a sus amantes»
La agente estuvo a las órdenes del exdirector adjunto operativo José Ángel González Jiménez, conocido como ‘Jota’
Un nuevo testimonio interno sacude la trayectoria del ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, conocido en el Cuerpo como Jota. Tras las informaciones publicadas sobre el altercado ocurrido en un club de alterne de Valladolid a finales de los noventa y la supuesta intervención de mandos policiales para evitar consecuencias disciplinarias, una agente que estuvo bajo sus órdenes en Castilla y León aporta ahora a THE OBJECTIVE un relato inédito sobre el funcionamiento interno de la Jefatura cuando él ejercía como máximo responsable operativo en la provincia. La testigo, que ocupó destino en Valladolid cuando González Jiménez dirigía la Comisaría Provincial, describe un clima de poder personalista y decisiones orgánicas marcadas —según sostiene— por afinidades personales. En un audio al que ha tenido acceso este medio, la funcionaria asegura que determinadas promociones internas no respondían exclusivamente a criterios profesionales.
«Aquí siempre hemos conocido a Jota, sabemos cómo es, sabemos todo lo que se le ha tapado», afirma en la grabación. El testimonio señala directamente a una inspectora destinada en Valladolid que, según su versión, inició una relación de cercanía con el mando cuando ejercía funciones de coordinadora. «Había una inspectora que estaba de coordinadora que no pintaba mucho y se empezó a arrimar a Jota, que yo no sé cómo, la verdad, y la tía era un zote, es un zote, pero para que veas cómo era de amiguita de él», sostiene en el audio.
La agente relata que aquella inspectora se presentó en varias ocasiones al proceso de ascenso a inspectora jefe sin obtener inicialmente el aprobado. «Yo creo que aprobó… Vamos, que se presentó dos veces a inspectora jefe», explica. Y añade: «Las agotó». Según su versión, las reglas se modificaron posteriormente para permitir nuevas oportunidades. «Lo cambiaron para que pudiera seguir presentándose a inspectora jefe», afirma. En el tramo central de la grabación, la subordinada describe con mayor detalle el episodio que, a su juicio, evidenciaría un trato de favor. «Y ya te digo que la tía era zote y suspendía y al final lo cambiaron como para que se pudiesen presentar más veces o tuviese más oportunidades». Tras lograr el ascenso, continúa, la inspectora ocupó uno de los puestos más relevantes de la Jefatura de Valladolid.
«El caso asciende, la inspectora jefe viene a Valladolid y al que estaba de secretario, que es el puesto más alto aquí en esta jefatura de secretario general, le quitan y la ponen a ella», afirma. La decisión, según su relato, se produjo pese a que González Jiménez ya no se encontraba físicamente en la comisaría de Valladolid; en ese momento estaba destinado en Melilla (donde ocupó el puesto de jefe superior de 2014 a 2017), pero eso era irrelevante; él seguía mandando. «Aquí mandaba él. O sea, era increíble, su sombra siempre ha estado proyectada en esta Jefatura Superior de Castilla y León», sostiene. La agente insiste en que la sustitución se produjo de forma directa: «La puso ahí y echó al que estaba». Y remacha: «Echaron al inspector jefe con más complemento, con el complemento más alto, para meterla a ella directamente, nada más ascendida». Según su versión, el movimiento generó malestar interno entre mandos y funcionarios que consideraban que el puesto exigía mayor experiencia.
En otro fragmento especialmente delicado, la funcionaria alude a la naturaleza de la relación entre ambos. «Esta ha sido su amante», afirma de manera tajante. «Cuando iban a comidas, la mujer de Jota, que también iba, la echaba unas miradas de odio impresionantes. O sea que lo sabía», añade. La agente concluye: «La tía ha ascendido con malas artes, cambiando cosas por ser su amiguita». El audio incluye además referencias al peso que, según su percepción, el exDAO mantenía incluso cuando ya había sido destinado fuera de Castilla y León. «Ha estado de jefe superior en Melilla y luego también en Zaragoza. Pero daba igual. Aquí mandaba él», afirma. En su opinión, determinadas decisiones estratégicas seguían pasando por su criterio. «Si no le gustaba alguna cosa, llamaba a Jota directamente», señala en referencia a la inspectora.
El testimonio también contextualiza estas prácticas en un entorno de poder consolidado. «Con el suyo eran uña y carne, ponían, quitaban, hacían lo que les daba la gana», afirma la agente. Y define el carácter del exDAO en términos contundentes: «Es bastante prepotente, es un déspota, es un chulo». Aunque matiza que en ocasiones podía mostrar un trato afable. Las declaraciones se producen después de que distintas fuentes policiales hayan revelado a THE OBJECTIVE que el altercado ocurrido en el club El Latino de Valladolid en 1999 —en el que González Jiménez llegó presuntamente a desenfundar su arma reglamentaria— no tuvo consecuencias disciplinarias gracias a la intervención de altos mandos. Ese episodio, según esas fuentes, quedó circunscrito al ámbito interno y no derivó en expediente formal.
Ahora, el relato de esta subordinada introduce un nuevo elemento: la posible utilización del poder orgánico para influir en ascensos y nombramientos dentro de la estructura territorial. La agente reconoce que su testimonio puede no tener recorrido administrativo, pero insiste en dejar constancia. Las acusaciones apuntan, sin embargo, a un patrón de decisiones percibidas internamente como discrecionales. El sistema de provisión de determinados puestos —especialmente los de libre designación— deja margen a la valoración subjetiva de los superiores jerárquicos, lo que en ocasiones genera controversia dentro del propio Cuerpo.
