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España

El registro aéreo de Dominicana desvela 27 permisos a los Falcon sin identificar pasajeros

Casi la mitad de las autorizaciones de la Fuerza Aérea del país caribeño clasifican la misión como «transporte VIP»

El registro aéreo de Dominicana desvela 27 permisos a los Falcon sin identificar pasajeros

Ilustración de Alejandra Svriz.

Los registros del sistema de autorizaciones aeronáuticas de la Fuerza Aérea de República Dominicana, a los que ha accedido THE OBJECTIVE, recogen 35 permisos de vuelos solicitados por España entre 2021 y 2025, en su mayoría vinculados a aeronaves del Ala 45 del Ejército del Aire, la unidad encargada del transporte de autoridades del Estado. En 27 de esas autorizaciones, el sistema no concreta el número de pasajeros. El dato aparece como TBD —siglas en inglés de to be determined—. Otras simplemente no están consignadas.

Las fichas administrativas forman parte de la base utilizada por las autoridades militares dominicanas para autorizar la entrada y operación de aeronaves extranjeras en su espacio aéreo. Los documentos permiten reconstruir con precisión la tramitación administrativa de estas operaciones aéreas, ya que identifican el indicativo del vuelo, el tipo de aeronave, el país solicitante, el origen y destino de la operación, la fecha del permiso y el responsable del aparato.

También aparecen en buena parte de los registros los nombres del comandante del avión y de los miembros de la tripulación. Esto permite identificar a los pilotos responsables de la operación. Sin embargo, en la mayoría de los permisos asociados a vuelos españoles, el campo destinado al número de pasajeros figura sin completar. El sistema sí incluye ese apartado específico para registrar cuántas personas viajan a bordo. De hecho, en ocho autorizaciones sí aparece consignada una cifra concreta de pasajeros, mientras que en las otras 27 el dato queda pendiente de determinar.

35 permisos de Dominicana

Las fichas consultadas muestran además que el sistema dominicano incluye en muchos casos el objetivo o naturaleza administrativa del vuelo. Sin embargo, en 18 permisos, la misión aparece clasificada como transporte VIP o transporte de personal, no permitiendo identificar el responsable de la misión. Otros registros sí revelan los vuelos vinculados a la Casa Real, la Presidencia del Gobierno o el Ministerio de Asuntos Exteriores, además de operaciones de apoyo logístico a desplazamientos oficiales. Es decir, el sistema permite conocer con bastante detalle la naturaleza institucional de la operación aérea, aunque no cuántos viajeros fueron a bordo.

Antes de operar en el espacio aéreo dominicano, cualquier avión militar o de Estado debe solicitar un permiso de vuelo. La plataforma dominicana a la que ha accedido THE OBJECTIVE constituye uno de los instrumentos administrativos con los que las autoridades dominicanas controlan el tráfico aéreo internacional. La base recoge información técnica sobre cada operación autorizada y se organiza en diferentes módulos, entre ellos permisos permanentes de aeronave, autorizaciones especiales o registros de sobrevuelo.

En la práctica, este tipo de autorizaciones forma parte de los procedimientos habituales que los Estados aplican para el tránsito de aeronaves militares o gubernamentales en espacio aéreo extranjero. Los permisos —conocidos en la terminología aeronáutica como «diplomatic clearance» (lit.: «autorización diplomática»)— se tramitan previamente a cada operación y suelen incluir información básica sobre la aeronave, la ruta prevista, la tripulación y la naturaleza del vuelo.

Los pasajeros del Falcon

Aunque los países pueden limitar determinados datos por motivos de seguridad o protocolo, los sistemas administrativos de control aéreo acostumbran a registrar también el número de pasajeros transportados. Por ello, la ausencia de ese dato en buena parte de los permisos asociados a los Falcon españoles resulta llamativa dentro del propio esquema informativo del registro dominicano.

El análisis de estos registros adquiere relevancia en un contexto en el que República Dominicana se ha consolidado en los últimos años como un destino frecuente para empresarios e inversores españoles, además de uno de los principales polos turísticos del Caribe. El país ha atraído inversiones vinculadas al sector inmobiliario, turístico y energético procedentes de España.

Ese crecimiento económico ha favorecido también la presencia en el país de empresarios españoles y de proyectos empresariales vinculados a capital procedente de España. En paralelo, distintas investigaciones han señalado la creciente importancia del país caribeño en determinadas redes de corrupción.

Opacidad y vuelos ‘fantasma’

Al mismo tiempo, en España se ha abierto en los últimos años un debate político sobre el control de los vuelos oficiales del Gobierno. Las solicitudes de información presentadas en el Congreso y a través de los mecanismos de transparencia han encontrado en muchos casos respuestas limitadas o negativas por parte de la Administración, que suele alegar motivos de seguridad o protección institucional para no facilitar datos detallados sobre los desplazamientos. Ese contexto ha generado lo que algunos grupos parlamentarios describen como un apagón informativo sobre el uso de aeronaves oficiales, especialmente en lo relativo a la identidad de los pasajeros o al detalle de determinadas misiones.

Los registros dominicanos permiten observar parte de esa operativa desde una perspectiva administrativa externa. Las fichas identifican con precisión la aeronave implicada en cada operación, la tripulación responsable del aparato y la naturaleza institucional de muchas de las misiones autorizadas. Sin embargo, en una parte significativa de esos permisos no se especifica cuántas personas viajaban a bordo de los Falcon del Estado español, un dato que el propio sistema dominicano contempla, pero que en numerosos registros aparece pendiente de determinar.

El acceso a estos documentos ofrece así una visión detallada y nueva del funcionamiento del sistema dominicano de autorizaciones aeronáuticas y permite analizar cómo se registran las solicitudes de vuelos oficiales extranjeros que operan en el país. Al mismo tiempo, revela cómo en buena parte de las autorizaciones vinculadas a aeronaves españolas la información sobre el número de pasajeros no queda reflejada en los registros consultados y en la mitad de ellos no aparece el objetivo de vuelo.














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