Sánchez arrastra al Rey ante México para tener a Sheinbaum en la cumbre de Madrid
El Ejecutivo ha presionado en los últimos meses a la Casa Real para que Felipe VI pidiese disculpas por la Conquista

Felipe VI junto al embajador de México, Quirino Ordaz, en su visita a la exposición ‘La mitad del mundo: La mujer en el México indígena'. | Casa de SM el Rey
El Gobierno de Pedro Sánchez ha presionado en los últimos meses a la Casa Real para que Felipe VI pidiese disculpas en público por los «muchos abusos y controversias» cometidos en México durante la Conquista. Una admisión por parte del Rey que llegó este lunes de forma inesperada, en un acto que no estaba en la agenda oficial del monarca, y con el que el Ejecutivo busca cerrar la crisis diplomática con el país para que su presidenta, Claudia Sheinbaum, asista a la próxima cumbre iberoamericana que se celebrará en noviembre en Madrid, según revelan fuentes diplomáticas a THE OBJECTIVE.
La crisis bilateral con México se prolonga desde la etapa de Andrés Manuel López Obrador, cuando el presidente mexicano envió hace casi siete años una carta al Rey solicitando un perdón expreso por los «agravios» cometidos durante la Conquista. El pulso no ha remitido con Sheinbaum, quien insistió hace dos años en que el Rey diese el citado paso para invitarle en su toma de posesión. Como el Gobierno se negó a ello, no hubo ningún representante español en el inicio de su mandato.
López Obrador planteó «ponerse de acuerdo en una disculpa pública por las atrocidades cometidas durante la Conquista española», pero «el Rey no contesta la carta», se quejó Sheinbaum en octubre de 2024, afeando que «fue una carta privada que tenía que ser contestada con una carta privada, aunque no hubiera estado de acuerdo». En opinión de la mandataria, «el tema aquí es que no sólo no contesta, sino que se hace pública esa carta y después viene una campaña tremenda contra México», se quejó.
El primer gesto oficial de España con las exigencias mexicanas llegó un año después, en octubre de 2025. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó en la inauguración de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena en el Museo Arqueológico Nacional, la misma que Felipe visitó este lunes por sorpresa, que a lo largo de la historia compartida entre España y México «ha habido dolor e injusticia» hacia los pueblos originarios mexicanos y que era «justo reconocerlo y enmendarlo».
Con esta declaración, el Ejecutivo buscó cerrar la crisis bilateral con México, ya que, pese a la afinidad ideológica que existe entre ambos gobiernos, las relaciones entre ambos países llevan varios años sin estar en su plenitud. Sheinbaum valoró como «muy importante» la declaración del jefe de la diplomacia española. «Es muy importante, es el primer paso», reaccionó la mandataria mexicana, quien en anteriores ocasiones, al igual que su antecesor, había reclamado una disculpa por «la invasión violenta», tal y como define la llegada de los españoles. Pero han seguido pasando los meses sin que su Gobierno dé por buenas esas palabras.
Ahora, la incógnita es saber si la declaración del Rey es suficiente para Sheinbaum, que este lunes guardó silencio, pues no se trata de un perdón formal en nombre de la Corona española. La coreografía del acto sí que sugiere que el gesto de disculpa tiene la venia de las autoridades mexicanas. El monarca hizo su declaración con el embajador mexicano, Quirino Ordaz Coppel, a su lado y también bajo la atenta mirada del director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), Antón Leis, en representación del Gobierno de Sánchez. El alto cargo de Exteriores estuvo asintiendo con la cabeza mientras escuchaba con los brazos cruzados las palabras del jefe del Estado, en un claro gesto de aprobación del Ejecutivo ante la trascendencia de las palabras del Rey.
López Obrador insistió en 2019 que Felipe VI tenía que disculparse a fin de iniciar «una nueva etapa de reconciliación» entre ambos países. En su misiva, instó al Estado español a admitir «su responsabilidad histórica» por las ofensas durante la Conquista y que se ofrecieran «las disculpas o resarcimientos políticos que convengan». Unos términos inadmisibles para el Ejecutivo de Sánchez por mucho que ambos gobiernos tengan la misma sintonía política.
Albares ha intentado por todos los medios congraciarse con México. Primero con un polémico mural, por el que pagó un total de 1.905,52 euros en el Centro Cultural de España (Ccemx) en la capital mexicana y que contenía la siguiente frase: «Muera todo tipo de colonialismo». El Ccemx es una institución española dependiente del departamento que dirige Albares. En Exteriores es considerado como el mejor de todos los que tiene repartidos por el mundo a través de la red gestionada por la Aecid. Ubicado en el centro histórico, justo detrás de la catedral, el edificio fue uno de los primeros diseñados por los españoles tras la llegada de Hernán Cortés y sufrió graves daños estructurales en el terremoto de 1985.
Debido a ello, quedó abandonado hasta que el Gobierno mexicano lo cedió al español en 1997 para su rehabilitación. Las autoridades españolas se habían comprometido a salvar un monumento de la Ciudad de México tras el seísmo y el nuevo centro cultural fue inaugurado por Juan Carlos I y doña Sofía en 2002 bajo la presidencia de Vicente Fox.
A principios de marzo de 2025 se estrenó en su interior un enorme mural de casi 15 metros, en el que se insertó la polémica frase anticolonialista. Una proclama, desvelada por este diario, que incomodó a diplomáticos y funcionarios españoles destinados en la capital azteca cuando aún no se había superado la crisis bilateral en la que la sucesora de López Obrador decidió no invitar a Felipe VI a su toma de posesión de octubre, molesta por el hecho de que el Rey no pida perdón en nombre de España por el pasado colonial.
Ahora, la realpolitik obliga a Sheinbaum a desatascar el nudo gordiano. La presidenta mexicana envió una carta a Felipe VI a finales de febrero, invitándole al Uruguay-España del Mundial de fútbol que organizan este año México, EEUU y Canadá, según reveló El Periódico. Ese partido entre las dos selecciones se disputará en la ciudad mexicana de Guadalajara el 26 de junio, justo donde se produjeron gravísimos altercados de orden público a finales de febrero tras la eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, considerado el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Dicho partido es el último encuentro de la primera fase y se prevé que sea determinante para ver cuál de los dos pasa como primero de grupo. El resto de cruces ya se celebrará en los otros dos países —EEUU y Canadá—, por lo que a México le interesa a efectos políticos la presencia de Felipe VI para dar una imagen de normalidad al resto del mundo.
Sheinbaum y Delcy, en Madrid
Y al Gobierno de Sánchez le interesa también poner fin a esta controversia histórica para que Sheinbaum asista a la próxima cumbre iberoamericana de los días 4 y 5 de noviembre en Madrid. El cónclave iberoamericano es la cita internacional más importante que España va a organizar en 2026 y el Ejecutivo es consciente de que puede haber algunos mandatarios conservadores —caso del argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast o el salvadoreño Nayib Bukele— que declinen su asistencia, por lo que su apuesta es que no haya bajas en el bando progresista.
De ahí, por ejemplo, el empeño español de que la UE saque a la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, de la lista negra de jerarcas chavistas que tienen prohibida la entrada en el espacio europeo Schengen. Nicolás Maduro siempre boicoteó este tipo de cumbres iberoamericanas de carácter bianual en los últimos años, al igual que las reuniones de la UE con los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), de la que Venezuela es miembro.
Delcy Rodríguez encabeza una lista de 69 personas a las que se ha vetado su entrada en la UE como «responsables de violaciones de derechos humanos y de socavar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela». La lista negra para jerarcas chavistas se inició en noviembre de 2017, si bien la actual mandataria fue incluida en una segunda tanda en junio de 2018. Curiosamente, justo tras la llegada de Pedro Sánchez al poder. Ahora, el jefe del Ejecutivo quiere revertir aquella decisión con el nuevo estatus político que ha adquirido la mandataria venezolana tras el ingreso en prisión de Maduro en una cárcel federal estadounidense.
