Espinosa de los Monteros lanza un manifiesto para forzar un congreso extraordinario en Vox
Ortega Smith, Antelo, Sánchez del Real, Monasterio y la actual vicealcaldesa de Toledo suscriben la iniciativa

Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros. | Alejandra Svriz
Iván Espinosa de los Monteros y otros 14 destacados miembros de Vox han suscrito un manifiesto público en el que exigen la celebración de un congreso extraordinario del partido para acabar con la «deriva organizativa, política e ideológica» en la que según ellos está inmerso en los últimos tiempos. Tal y como adelantó THE OBJECTIVE, el manifiesto, impulsado por el ex portavoz parlamentario, aglutina apoyos importantes de críticos del partido, como los de Inés Cañizares, Javier Ortega Smith, Rubén Manso, Rocío Monasterio, Víctor González, Víctor Sánchez del Real, José Ángel Antelo o Ignacio Ansaldo, afiliado número uno, entre otros.
La incitativa pretende forzar el primer congreso extraordinario (una figura que no está prevista en los estatutos pero tampoco prohibida), no para disputar el liderazgo a Santiago Abascal, sino para debatir sobre la organización interna del partido y sobre su reposicionamiento ideológico, tomando como referencia el XVI Congreso del PP, que tuvo lugar en Valencia en 2008, y que, en última instancia, fue el germen de Cs y Vox.
El texto, titulado Por la apertura del proyecto y la preparación para gobernar, pide «recuperar el debate interno» en Vox y corregir lo que consideran una doble deriva organizativa e ideológica dentro de la formación, en la que llegan incluso a hablar de «giro estatalista y obrerista». El documento denuncia una progresiva «reducción y empobrecimiento interno» y advierte de que la formación ha perdido pluralidad, capacidad de atracción de talento y vocación real de gobierno.
El manifiesto, hecho público este martes por Espinosa de los Monteros en El cascabel de Trece TV, supone la primera iniciativa coordinada de peso surgida desde antiguos cuadros relevantes del partido y apunta directamente al modelo de dirección actual encabezado por Santiago Abascal. Uno de los ejes centrales del manifiesto es la denuncia de una creciente concentración de poder en la cúpula del partido. Según los firmantes, en los últimos años se han reducido los mecanismos de deliberación interna, se han eliminado contrapesos y se ha apartado a perfiles con criterio propio.
«El resultado es un partido más pequeño por dentro, menos plural y menos ambicioso», señalan, en una crítica directa al modelo organizativo actual. Además, denuncian la salida o marginación de dirigentes con experiencia sin que se hayan ofrecido explicaciones suficientes, lo que, a su juicio, ha debilitado la estructura del partido. El documento también apunta a la desaparición de la autocrítica como uno de los principales problemas. Los errores electorales o estratégicos, aseguran, no han sido objeto de análisis interno, lo que impide corregir el rumbo. «Sin autocrítica no hay alternativa de gobierno», advierten.
El paralelismo con la salida del PP
Uno de los pasajes más llamativos del manifiesto recupera las palabras que el propio Santiago Abascal dirigió en su día a Mariano Rajoy cuando abandonó el Partido Popular. Los firmantes establecen un paralelismo entre aquella situación y la actual en Vox. Recuerdan que Abascal denunció entonces la existencia de una «cúpula dirigente inamovible» y congresos «amañados», y sostienen que hoy en Vox el problema es incluso más grave, ya que «ni siquiera existe ese cauce mínimo de deliberación». A ello añaden la existencia de un «clima de miedo» interno que penaliza la discrepancia.
El manifiesto dedica varios apartados a cuestionar la preparación del partido para asumir responsabilidades de gobierno. Los firmantes aseguran que no se han construido equipos sólidos, ni cuadros políticos senior, ni un «gobierno en la sombra» capaz de ofrecer una alternativa creíble. Asimismo, denuncian la incapacidad para atraer perfiles cualificados del ámbito empresarial, académico o profesional, así como la pérdida de talento interno. «Sin talento, sin equipos y sin controles, no hay alternativa seria de gobierno», concluyen.
En este contexto, advierten de que el crecimiento puntual en intención de voto no es suficiente si no se traduce en liderazgo político dentro del espacio ideológico. Consideran que el riesgo de convertirse en un «partido bisagra» supone un fracaso estratégico para una formación que nació con vocación de poder.
La salida de ECR
Más allá de la organización interna, el texto también aborda cuestiones ideológicas. Los firmantes critican cambios recientes en la orientación del partido que, según afirman, no han sido explicados ni debatidos con la militancia. Entre ellos mencionan la salida del grupo europeo ECR —vinculado a la primera ministra italiana Giorgia Meloni—, así como lo que califican de “giro estatalista y obrerista” o una “deriva republicana y antimonárquica”. Estos cambios, sostienen, requieren una explicación política “seria” y un contraste abierto sobre su compatibilidad con las ideas fundacionales del partido.
El documento también denuncia un creciente aislamiento del partido tanto en el ámbito mediático como en la sociedad civil. Según los firmantes, la estrategia de confrontación constante ha deteriorado las relaciones con medios de comunicación, organizaciones sociales, empresas e incluso colectivos ideológicamente afines. «Un proyecto que convierte en sospechoso a todo el que no se somete plenamente termina aislándose de la realidad social que dice querer representar», advierten.
Exigencia de un congreso extraordinario
Como respuesta a este diagnóstico, los impulsores del manifiesto reclaman la convocatoria de un congreso extraordinario con «plazos suficientes y reglas claras» El objetivo, aseguran, no es imponer una candidatura alternativa, sino abrir un debate profundo sobre el rumbo del partido.
El manifiesto concluye con una advertencia clara: negar la convocatoria del congreso supondría aceptar que el partido «no quiere o no puede corregir su deriva interna». Los firmantes insisten en que el futuro de Vox depende de su capacidad para volver a su propósito original: prepararse para gobernar. Por el momento, la dirección del partido no ha respondido públicamente al documento. Sin embargo, en la última semana han rechazado taxativamente la celebración de un congreso extraordinario.
