Situación extrema en Ceuta: lidera la llegada de inmigración irregular de toda España
El goteo de llegadas a través del mar es constante. Quintuplican la cifra que se registró en el mismo periodo de 2025

Un grupo de inmigrantes espera en el aeropuerto ceutí, en una imagen de archivo. | EP
Ceuta se ha convertido en el principal punto de entrada para la inmigración irregular en España. Según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior, desde que comenzó el año han accedido a la ciudad autónoma 1.604 personas por vía terrestre, una cifra que quintuplica la que se registró en el mismo periodo del año pasado (266) y que coloca a Ceuta como la región que más presión migratoria sufre en todo el territorio nacional, por delante de Canarias, con 1.334 llegadas; Baleares, con 1.153 y Melilla, donde apenas han entrado 37 personas de forma irregular. Esta nueva realidad no es ninguna sorpresa para las fuerzas de seguridad desplegadas en la ciudad autónoma, sino la confirmación de un escenario del que vienen alertando desde hace meses, advierten fuentes policiales.
Si bien la receta del Gobierno para contener los flujos migratorios procedentes del África subsahariana ha surtido efecto en las costas mauritanas y senegalesas hacia el archipiélago canario —donde las llegadas han caído un 85,3—, eso ha implicado que otras rutas se reactiven. La ruta Argelia-Marruecos-Ceuta, advierten estas mismas fuentes, es la elegida ahora por subsaharianos de Mauritania, Malí, Senegal, Burkina Faso, Guinea, Costa de Marfil, Ghana y Nigeria. Si el inmigrante tiene dinero, se desvía hacia la costa argelina, donde las mafias fletan embarcaciones ultrarrápidas que llegan a Baleares en cuestión de horas. Si no lo tiene, prosigue su camino hasta llegar a Marruecos y después a Ceuta, bien por mar o por tierra.
El conocido como fenómeno de los nadadores ha llevado al límite a la Guardia Civil. Cada día, decenas de inmigrantes se lanzan desde playas en municipios marroquíes próximos a Ceuta para llegar a nado a territorio español. Los inmigrantes, en su mayoría menores —aunque se han registrado las llegadas de adultos, hombres y mujeres, e incluso de personas con discapacidad—, aprovechan el viento de levante para conseguir su propósito en condiciones precarias, normalmente agarrados a flotadores caseros. Una práctica que alientan decenas de cuentas en redes sociales como TikTok y que ha tomado fuerza tras el anuncio de regularización masiva del Gobierno, según contó este periódico hace un mes con movimientos en distintas rutas.
El fenómeno de nadadores
Hasta hace unos años, los nadadores solían intentar saltar al mar a finales del verano, cuando las condiciones eran más óptimas para recorrer los ocho kilómetros de recorrido que separan ambas costas y aprovechando una niebla espesa que en ocasiones les permitía evitar ser vistos por las fuerzas de seguridad. Ahora, los intentos son constantes. El pasado mes, más de una decena de inmigrantes de origen magrebí que se lanzaron al agua desde las costas de Castillejos —el municipio marroquí más próximo a Ceuta— fueron rescatados por agentes del Instituto Armado. Los intentos de entrada se sucedieron durante toda la noche. Algunos lograron pisar tierra; otros, en cambio, necesitaron ayuda de los agentes para salvar la vida.
El problema, según denuncian fuentes de la Guardia Civil, es que la Comandancia de Ceuta no cuenta ni con los medios ni las embarcaciones adecuadas para auxiliar a los inmigrantes y en muchas ocasiones los agentes se juegan la vida a la hora de rescatar a las personas en el agua. A la poca visibilidad se suman las jornadas maratonianas de los agentes entre bahía y bahía, el riesgo de caer al mar o de que surja cualquier otro contratiempo con los nadadores, habida cuenta de que rechazan ser ayudados por temor a que les devuelvan a su país de origen. En estos casos, los agentes entregan a los nadadores en la frontera a las autoridades marroquíes, que también colaboran en estos trabajos.
Aun así, el goteo de llegadas es constante. En los últimos 15 días, según datos del área de Fernando Grande-Marlaska, 347 personas accedieron a la ciudad autónoma de forma irregular, la mayoría de ellas a través del mar. El balance de Interior no incluye estos flujos en las llegadas a través del mar, pese a que los inmigrantes no llegan nadando, sino por tierra. Además, tampoco incluye los intentos de entrada que, según los registros de la Guardia Civil, pueden ser decenas. En enero, el Ministerio admitió la devolución de cinco magrebíes a Marruecos que habían intentado entrar en Ceuta. Un dato que enfadó a la Asociación Unificada de Guardias Civiles, que asegura que ese número de devoluciones es en realidad casi diario.
Centros de inmigrantes colapsados
Las llegadas a través del mar —aunque Interior no las registra como tal— han superado los asaltos al vallado fronterizo, según fuentes de la Benemérita, aun cuando en el último mes la caída de varios tramos de valla a causa de las recientes borrascas ha permitido a los inmigrantes burlarla con más facilidad. Interior ya reparó los desperfectos hace unas semanas, pero las asociaciones de la Guardia Civil siguen pidiendo una reforma integral de la barrera que tenga mayor efecto disuasorio frente a la inmigración irregular.
El Instituto Armado tiene la certeza de que decenas de subsaharianos esperan durante días para saltar la valla. La gendarmería marroquí hace batidas cada mes en la zona, pero son insuficientes, a juicio de la Benemérita. La capacidad de acogida del Gobierno ceutí está al límite, con más de 500 menores repartidos en los centros y más de 750 adultos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que está al 140% de su capacidad. Durante el pasado verano, el colapso llegó a tal extremo en las instalaciones que cientos de inmigrantes tuvieron que dormir a la intemperie en los exteriores del CETI.
