Los dos narcotúneles de Ceuta ponen en jaque a Marruecos: las entradas están en zona militar
Decenas de toneladas de droga pasaron por una zona supuestamente vigilada por el Ejército marroquí
El hallazgo de otro narcotúnel en la ciudad autónoma destinado a introducir toneladas de hachís en España pone en jaque a Marruecos. La desembocadura de esta infraestructura subterránea de 19 metros de largo, próxima al lado marroquí de la valla fronteriza, tiene enfrente una base militar cuya vigilancia, en principio, debe ser constante por parte de las autoridades del país vecino. Una zona supuestamente controlada por el Ejército, pero que -según la investigación de la Policía Nacional- para la organización criminal, una de las más potentes que operaba en nuestro país, no supuso ningún problema: pasaron toneladas y toneladas de hachís durante años que después fueron distribuidas por todo el continente europeo.
No es la primera vez que la vigilancia de Marruecos flaquea frente al tráfico de drogas. En 2025, cuando la Guardia Civil localizó el primer narcotúnel que conectaba ambos países para colar droga, la entrada de la cavidad estaba también en la misma zona militar. Un extremo que para los investigadores estaba claro desde el principio —como ocurre ahora—, pero del que los medios marroquíes no informaron hasta dos meses después. Según publicó Alyaoum24.com, ese pasadizo estaba ubicado «en una vivienda situada en una zona considerada como parte de un sector militar», conocida como Arroyo de las Bombas.
En aquel entonces, según la versión de este diario, la policía marroquí identificó a varias personas implicadas en la construcción y ampliación del túnel» que serían detenidas «próximamente». Nunca ocurrió. La investigación de este primer hallazgo, que mantiene abierta todavía la Audiencia Nacional, encontró desde entonces importantes problemas para colaborar con las autoridades vecinas. Marruecos sigue ignorando los oficios remitidos por la juez María Tardón en los que les solicita información para avanzar en las pesquisas, tal como publicó THE OBJECTIVE hace tres meses. «Está todo parado y silenciado. No les conviene remover ese tema; tendrían que cortar muchas cabezas», advertían fuentes de la Guardia Civil.
La detención del ‘narcoarquitecto’
La prueba de esa falta de colaboración ha sido, precisamente, la operación desarrollada por la Brigada Central de Estupefacientes (Udyco) que ha desvelado el segundo narcotúnel. Entre las 27 detenciones practicadas por la Policía Nacional están los dos cabecillas de la trama. Por un lado, el organizador de los dos narcotúneles y de las operaciones de droga que se cerraban para el tráfico —que no fue detenido tras la operación Hades, la del primer pasadizo—; y por otro, el diseñador de las dos cavidades —el «narcoarquitecto»— descubiertas por las fuerzas de seguridad españolas. Las autoridades marroquíes no han participado en ningún momento en los trabajos de investigación.
El comisario jefe de la Udyco Central, Antonio Martínez Duarte, explicó el pasado martes en una rueda de prensa que con este nuevo golpe policial «se ha desarticulado una de las mayores redes de distribución de hachís de España». Los investigadores sostienen que la trama se vio obligada a dejar de utilizar el túnel el pasado verano, ante la presión que ejerció la Policía con la detección de numerosos alijos de la organización. Fue cuando los narcos empezaron a colaborar con redes de La Línea de la Concepción (Cádiz) y de Galicia, que les aportaron a la organización lanchas rápidas y pesqueros para el transporte del hachís.
Prueba de ello es que la investigación policial comenzó en febrero en 2025 y en agosto, seis meses después, los cabecillas de la trama firmaron un acuerdo para importar la droga de Marruecos hasta Galicia tras la presión policial en la ruta del sur, a través de Ceuta. El mayor golpe policial se produjo en junio, cuando los agentes interceptaron en Almería 15.000 kilos de hachís en un tráiler que interceptaron procedente de Nador.
«Esta persona lideraba una organización que introducía miles de kilos de hachís en Europa. Cuando empezamos a intervenir numerosas partidas de drogas, la organización entiende que tiene que cambiar de sistemas, deja el narcotúnel apartado y empieza a colaborar con otras organizaciones de La Línea y de Galicia para llevar a buen término su propósito, que no era otro que introducir droga en el continente, y empieza a contactar con organizaciones que facilitan lanchas rápidas para meter mercancía en la Península y con la organización gallega para introducir la droga en pesqueros», ha explicado el comisario jefe de la UDYCO.
Una ‘mina’ con vías en Ceuta
El narcotúnel contaba con un sistema bastante perfeccionado. Con un acceso camuflado detrás de un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones, la infraestructura tenía tres niveles, un pozo de descenso, una cámara intermedia para almacenar los fardos y una línea final hacia Marruecos con un sistema de raíles, vagones, poleas y grúas para mover palets de hachís. Según resaltan los investigadores, la obra es similar a la de una mina. Este sistema permitía a los narcos importar toneladas de hachís de la forma más segura, avalando así los envíos a territorio español y de ahí al resto del continente europeo.
El pasadizo que conecta con el país alauí estaba oculto bajo una nave industrial, al igual que el que descubrió la Guardia Civil y cuyo propietario está todavía en paradero desconocido. Su elaborado diseño permitía trasladar los fardos de hachís sin contacto visual directo entre los participantes en el alijo. Para su correcto funcionamiento, la organización había instalado sistemas de bombeo e insonorización que mantenían operativa la infraestructura sin levantar sospechas.
Según puede advertirse en las imágenes facilitadas por la Policía, para entrar al túnel había que descender por un pozo hasta un nivel intermedio en el que se apilaban los fardos de hachís en palets antes de su extracción al exterior. Este punto se conocía como «narcodespensa». Allí los fardos eran preparados y almacenados tras ser elevados por un sistema de grúas y poleas diseñado para mover cargas pesadas desde un nivel inferior. En este nivel es donde empezaba el laberinto propio de una mina, con vagones que se movían a través de un sistema de raíles, propio, dicen los investigadores, de una obra de ingeniería perfectamente diseñada.
