Marlaska se libra del juicio del 'caso Ábalos' pese a dar luz verde a uno de los contratos
Aprobó un contrato de 3,5 millones para Soluciones de Gestión, pero nunca se quejó de que no cumplían los requisitos

Fernando Grande-Marlaska y José Luis Ábalos en el Congreso, en una foto de archivo.
Llegó el día en el que el exministro de Transportes y ex número dos del PSOE, José Luis Ábalos, se sienta en el banquillo por su presunta participación en hasta siete delitos de corrupción. Por el Tribunal Supremo desfilarán un ministro, el de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol. Ambos eran presidentes autonómicos de Canarias y Baleares en el momento de la contratación millonaria de mascarillas con la trama. Sin embargo, entre las 80 citaciones a declarar ante el Supremo hay una que ha llamado especialmente la atención: la del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien los propios acusados han señalado como clave para lograr un contrato público de 3,4 millones de euros.
Marlaska ha esquivado posiblemente la bala política más peligrosa a la que se ha enfrentado en sus ya casi ocho años de mandato al frente del Ministerio del Interior. Así lo califican fuentes directamente involucradas en la preparación de este juicio del llamado caso mascarillas, la primera vez que la presunta trama corrupta que salpica a las altas esferas del Gobierno y el PSOE se sienta en el banquillo.
El caso del ministro del Interior es llamativo, puesto que su departamento fue el único ministerio —al margen de Transportes, en el que la trama tenía línea directa con el ministro desde 2018— en el que Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas S.L. colocó su material sanitario. Lo hizo, además, a pesar de que en esos días se recibieron diversas ofertas de suministro más ventajosas para Interior.
El área de Marlaska apostó por la firma ‘recomendada’ por Ábalos y Koldo a pesar de que no se dedicaba a la venta de material sanitario, como sí hacían otras empresas que se ofrecieron. Sin embargo, el ministro logró el ‘parapeto’ de dos cercanos colaboradores que asumieron su papel clave en la compra de mascarillas y salvaron a Marlaska poco antes de dejar su puesto. Uno de ellos, el excomisario de Policía José Antonio Rodríguez ‘Lenin’. Admitió que fue él quien canalizó a Interior la oferta presentada por Koldo García.
Por otra parte, la mano derecha de Marlaska en Interior, el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, comparecerá como testigo el próximo día 21 de abril. Pérez es, junto al ministro, el responsable político de la compra de mascarillas. Pérez ocupó su puesto desde 2020 hasta el pasado 2025, cuando renunció por «motivos personales». Tanto él como el ministro han admitido conocer personalmente a Koldo García. Marlaska incluso tiene una foto con Koldo, publicada por El Español, en la que se ve a ambos abrazados en un photocall del 60.º cumpleaños de Ábalos.
Además, la compra de mascarillas por parte de Interior fue incluso más lesiva para los intereses del Estado que las que acometieron Armegol y Torres en Baleares y Canarias: en el caso de Marlaska, las protecciones también resultaron ser de una calidad muy inferior a la declarada en la oferta. Casi inservibles para su cometido. Aun así, se pagaron, se recibieron y se distribuyeron entre miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. Nunca reclamaron, a diferencia de Canarias y Baleares, por la calidad de las protecciones.
Lo pidió Ábalos
El pasado mes de enero, Ábalos pidió que se llamase a declarar como testigo a Marlaska. El documento sostenía que Soluciones de Gestión contrató con ADIF y Puertos del Estado «para todo el ámbito de competencias del Ministerio de Transportes, sin que conste, como afirma la acusación, la presunta influencia de nuestro representado en el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ni en el secretario de Estado de Interior, Rafael Pérez». La defensa de Ábalos afirmaba que lo mismo sucede con Torres y Armengol y con «el resto de administraciones gobernadas entonces por el PSOE sobre las que teóricamente hubiera tenido capacidad de influencia como secretario de Organización».
El departamento que dirige Marlaska adquirió un millón de mascarillas a Soluciones de Gestión, representada por Víctor de Aldama, por el que pagó 3,5 millones de euros. El Gobierno de Torres en Canarias pagó 6,87 millones de euros por 2,7 millones de cubrebocas. La empresa recibió dos encargos para proveer hospitales de las islas de tapabocas tipo FFP2 o K95. El precio inicial de la primera oferta era muy superior al que se terminó pagando. Como la calidad era inferior a la acordada, el Servicio de Salud renegoció la cantidad, logrando disminuir el importe.
