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Andalucía

Ceuta multiplica por siete la entrada de inmigrantes en solo seis semanas de 2026

El retroceso en Canarias coincide con una concentración de llegadas por vía terrestre en la frontera norteafricana

Ceuta multiplica por siete la entrada de inmigrantes en solo seis semanas de 2026

Un grupo de personas a su llegada al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, a 10 de febrero de 2026 | Antonio Sempere (Europa Press)

La presión migratoria sobre Ceuta se ha intensificado de forma notable en el primer mes y medio de 2026. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, 962 personas han entrado de forma irregular en la ciudad autónoma entre el 1 de enero y el 15 de febrero. En el mismo periodo del año pasado fueron 137.

El incremento, del 602%, convierte a Ceuta en el principal punto de entrada irregular del país en este arranque de año, en contraste con el descenso general registrado en el conjunto de España. En total, desde el 1 de enero han llegado al territorio nacional 3.145 personas de manera irregular, un 61,2% menos que en el mismo periodo de 2025. La caída se explica, sobre todo, por el brusco descenso en Canarias.

Cambio de ruta

El archipiélago canario ha recibido 1.194 inmigrantes en diez embarcaciones hasta el 15 de febrero, frente a los 6.622 llegados en 101 pateras y cayucos en las mismas fechas del pasado año, lo que supone un descenso del 82%, según el balance difundido por Interior.

Mientras Canarias reduce drásticamente las cifras, Ceuta las multiplica por siete. Todas las entradas registradas en la ciudad autónoma se han producido por vía terrestre, una categoría en la que Interior incluye tanto los accesos a través del vallado como los intentos a nado bordeando los espigones del Tarajal y Benzú.

Oficialmente, no se ha contabilizado ninguna entrada por mar en Ceuta en lo que va de año. El criterio estadístico del Ministerio solo considera llegada marítima cuando se localiza también la embarcación, algo que no ha ocurrido en estas primeras seis semanas del año.

La diferencia con otros territorios es significativa. En Melilla se han registrado 20 entradas entre el 1 de enero y el 15 de febrero, el doble que en el mismo periodo de 2025, aunque en cifras muy inferiores a las de Ceuta. En Baleares, tras quince días sin llegadas, el balance acumulado es de 388 personas, un 24,8% menos que el año anterior. En la península, las llegadas han descendido un 29,3%. El mapa migratorio dibuja un desplazamiento claro de la presión hacia la frontera ceutí.

El perímetro, en cuestión

El aumento coincide con el deterioro del vallado fronterizo, una situación que han denunciado a este medio en reiteradas ocasiones las asociaciones profesionales de la Guardia Civil. «La presión aumenta por días, necesitamos algún tipo de intervención», explica un guardia civil en servicio a este medio.

Las millonarias inversiones en seguridad ejecutadas en los últimos años —con sustitución de concertinas por peines invertidos, instalación de sensores y sistemas tecnológicos— no han evitado que el perímetro presente hoy importantes deficiencias. Los llamados peines, diseñados para impedir el encaramamiento, son superados con garfios artesanales. A ello se suman daños estructurales provocados por los últimos temporales y problemas de mantenimiento en distintos tramos.

A este escenario se añade un fenómeno que sigue multiplicándose: la difusión en redes sociales de vídeos que explican por dónde y cómo intentar el cruce. En plataformas como TikTok circulan grabaciones que señalan puntos concretos del vallado o detallan estrategias para saltarlo, lo que, según fuentes de seguridad consultadas, contribuye a concentrar los intentos en determinados enclaves.

Interior no facilita cifras de intentos frustrados, pero fuentes oficiosas reconocen que son elevados, tanto por la valla como por los espigones, especialmente durante episodios de borrascas, cuando las condiciones meteorológicas adversas reducen la vigilancia en el lado marroquí.

Tensión al otro lado

La presión no se limita a la ciudad autónoma. Al otro lado de la frontera, en la zona de Beni Mezala, dentro de la jurisdicción de Fnideq, vecinos han denunciado públicamente el impacto de los asentamientos temporales de migrantes que esperan su oportunidad para cruzar.

Según informaciones publicadas por medios locales marroquíes, residentes de esta área rural han alertado de un «estado de fragilidad» marcado por robos de ganado y destrozos en colmenas, actividades de las que dependen decenas de familias. También denuncian el deterioro de carreteras, cortes eléctricos y falta de alumbrado, y han amenazado con elevar sus quejas a las autoridades si no se refuerza la seguridad.

España registra un descenso global de la inmigración irregular en los primeros compases de 2026, pero ese alivio estadístico no alcanza a Ceuta, donde la frontera terrestre vuelve a resaltar como un punto caliente del mapa migratorio.

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