El pulso de Sánchez con Trump amenaza más de 2.100 millones en exportaciones andaluzas
El mercado estadounidense es el principal destino extracomunitario de la región y sostiene a cientos de empresas

Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. | David Canales (Zuma Press)
La amenaza lanzada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cortar todo el comercio con España tras el choque con Pedro Sánchez preocupa especialmente en Andalucía. No es una comunidad cualquiera en este asunto: el mercado estadounidense es el primer destino no europeo de sus productos y absorbe ventas por valor de más de 2.100 millones de euros al año.
Según los datos contrastados por THE OBJECTIVE, Estados Unidos concentra en torno al 6% de las exportaciones andaluzas. Cualquier restricción, ya sea en forma de aranceles adicionales o de trabas administrativas, tendría un impacto directo sobre cientos de empresas andaluzas que operan de forma regular en ese mercado. Tras el fuego cruzado entre Sánchez y Trump, los comercios vuelven a enfrentarse a la incertidumbre.
El aviso de Trump se produce después de que el Gobierno español haya rechazado el uso de las bases de Rota y Morón en el contexto del ataque a Irán. «No a la guerra», proclamó este miércoles Sánchez, que defendió que España no será «cómplice» pese a las «amenazas de alguno». El cruce de declaraciones ha elevado la tensión política, pero sus posibles consecuencias económicas preocupan especialmente en el sur peninsular.
En su comparecencia, Sánchez aseguró que el Ejecutivo cuenta con instrumentos para proteger a empresas y autónomos si la crisis comercial llegara a materializarse. En el ámbito empresarial, no obstante, se echa en falta concreción sobre cómo y cuándo se activarían esos mecanismos.
El precedente más inmediato de una situación similar son los aranceles del 15% aplicados el verano pasado a productos europeos. Entonces, la Junta estimó que esa medida podría traducirse en una caída del 0,23% del PIB regional —unos 500 millones de euros anuales—, además de una reducción del 0,26% en el empleo. Se trataba de un escenario teórico basado en el efecto directo sobre las exportaciones y otro indirecto derivado de la desaceleración económica. Ahora el temor es que el conflicto diplomático pueda tener consecuencias incluso peores.
El aceite, en primera línea
El aceite de oliva vuelve a estar en la diana. El «oro líquido» andaluz, que ya sufrió los embates de la anterior etapa de Trump, tiene en EEUU su segundo mayor cliente mundial. En la última campaña, el país norteamericano fue el segundo destino del aceite andaluz, solo por detrás de Italia, y llegó a absorber en torno al 15% del total exportado.
Las cooperativas y organizaciones agrarias han reaccionado con prudencia, pero sin ocultar la inquietud. La experiencia reciente demuestra que incluso la mera amenaza de aranceles genera incertidumbre en los compradores y frena operaciones. «La inestabilidad es el mayor enemigo», resumen fuentes del sector consultadas por este medio.
Junto al aceite, otros productos sensibles son el vino, la aceituna de mesa, los productos cárnicos curados y determinadas conservas. Estados Unidos es un mercado estratégico no solo por volumen, sino por precio medio y posicionamiento de marca. Perder cuota allí no resulta fácil de compensar a corto plazo, explican fuentes empresariales.
Industria y tecnología también en riesgo
El mercado estadounidense absorbe también partidas relevantes de maquinaria, material eléctrico, bienes de equipo y manufacturas industriales andaluzas; sectores que han ganado peso en los últimos años y que aportan mayor valor añadido.
Solo en la provincia de Málaga, el balance de 2025 refleja más de medio millar de empresas con ventas en el mercado estadounidense. Extrapolado al conjunto de Andalucía, la cifra alcanza varios centenares de compañías con intereses directos en ese mercado. Para muchas de ellas no se trata de operaciones puntuales, sino de relaciones comerciales consolidadas durante años.
Existe otro efecto menos visible pero igualmente relevante: la inversión cruzada. Estados Unidos es un destino prioritario para la inversión española en el exterior, y Andalucía no es ajena a ello. Una escalada comercial podría enfriar proyectos industriales en curso o futuras implantaciones.
Desde el ámbito empresarial andaluz se insiste en que el comercio internacional requiere «entornos estables». La política comercial es competencia de la Comisión Europea, lo que limita la posibilidad de que Washington adopte medidas exclusivamente contra España sin afectar al conjunto del mercado comunitario. El problema, según los expertos, es que existen fórmulas indirectas de presión, como gravámenes selectivos sobre determinados productos.
En términos macroeconómicos, Andalucía ha logrado en los últimos años diversificar destinos, con un crecimiento notable en Asia y América Latina. En ese contexto, la Junta ha impulsado la apertura de nuevos mercados con el objetivo de reducir la dependencia de unos pocos países. Ese colchón, que ha llevado tiempo consolidar, podría amortiguar parcialmente un eventual golpe, pero difícilmente sustituiría de inmediato un mercado de la dimensión y capacidad de compra del estadounidense.
