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Andalucía

El parón del AVE amenaza con un impacto de hasta 1.000 millones en Málaga

El retraso en la alta velocidad golpea al turismo en plena Semana Santa y enfría las previsiones de crecimiento

El parón del AVE amenaza con un impacto de hasta 1.000 millones en Málaga

Imagen de usuarios en la estación de Málaga-María Zambrano. | Álex Zea (EP)

Málaga, uno de los motores económicos del sur de Europa, encara semanas decisivas sin su principal arteria ferroviaria operativa. La ausencia de conexión directa de alta velocidad con Madrid, que se prolongará al menos hasta finales de abril, está empezando a reflejarse en los principales indicadores económicos de la provincia, justo en el arranque de la temporada alta turística. Una situación que gana peso conforme avanzan las semanas sin una solución a la vista.

Según los datos a los que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, el impacto de esta interrupción no es solo coyuntural. Las primeras estimaciones ya sitúan las pérdidas en torno a los 300 millones de euros, una cifra que podría escalar por encima de los 1.000 millones si la normalidad no se recupera antes del verano. En paralelo, el crecimiento previsto para 2026 comienza a revisarse a la baja, con una reducción de tres décimas del PIB provincial.

La incidencia tiene su origen en el desprendimiento registrado a principios de febrero en el entorno de Álora, que obligó a interrumpir la circulación en la línea de alta velocidad. Desde entonces, los plazos para la reapertura se han ido postergando sin una fecha definitiva plenamente consolidada. La última previsión sitúa la recuperación del servicio directo a finales de abril, aunque con limitaciones operativas que podrían prolongarse durante meses.

Fuerte golpe en temporada alta

Este escenario ha colocado a Málaga en una situación inédita en los últimos años: la de perder competitividad en conectividad en un momento clave del calendario. La Semana Santa, considerada el arranque de la campaña turística, llega señalada por la incertidumbre y por una reducción significativa de la demanda nacional.

Los primeros efectos ya son visibles. El descenso en reservas hoteleras supera el 30% en la capital y se mueve en cifras cercanas al 20% en la costa, mientras que en el interior las caídas son aún más acusadas, según explican fuentes del sector a este medio. La falta de una conexión ferroviaria rápida con Madrid, principal mercado emisor en estas fechas, está detrás de buena parte de este retroceso.

A ello se suma un factor menos visible pero igualmente relevante: el impacto en el empleo. El retraso en las contrataciones y en la activación de trabajadores fijos discontinuos comienza a notarse en un sector que depende de la previsión y la estabilidad para planificar sus acusados picos de actividad.

Efectos que se extienden

El problema no se limita al turismo. El tejido empresarial en su conjunto advierte de un deterioro progresivo de la actividad. La movilidad, clave para los negocios, congresos y desplazamientos profesionales, se ha visto alterada por una alternativa ferroviaria que alarga los trayectos por encima de las cuatro horas y media debido a los transbordos por carretera. Un contexto cuyo horizonte sigue sin definirse y que abre la puerta a que se empiecen a reconsiderar otras ciudades para acoger eventos que tradicionalmente elegían la ciudad.

La Confederación de Empresarios de Málaga ha alertado de un problema estructural que trasciende la incidencia puntual: la falta de inversión sostenida en infraestructuras estratégicas por parte del Gobierno de España. Una cuestión que, a su juicio, vuelve a ponerse de manifiesto con este episodio.

Incertidumbre: la peor aliada

La incertidumbre es uno de los elementos que más preocupa a los economistas. La ausencia de plazos cerrados y la sucesión de previsiones incumplidas por parte del ministerio de Puente dificultan la planificación tanto de empresas como de operadores turísticos. «Lo peor para la economía siempre es la incertidumbre», señalan fuentes del análisis económico provincial.

En el plano político, la situación ha reavivado el debate sobre la gestión de las infraestructuras ferroviarias. La Junta de Andalucía ha elevado el tono en los últimos días. La consejera de Economía, Carolina España, ha llegado a afirmar que «estamos pagando más impuestos y tenemos los peores servicios que nunca, como estamos viendo con el AVE a Málaga», en referencia directa al retraso en la reapertura.

Málaga ha construido en los últimos años una imagen de dinamismo económico sostenido, con tasas de crecimiento superiores a la media nacional y europea. Esa fortaleza también está muy ligada a unas infraestructuras que garanticen su conexión con los principales nodos del país.

El día después

La actual crisis del AVE introduce, por primera vez en mucho tiempo, un factor de fricción en el modelo de crecimiento. No solo por el impacto inmediato en cifras de negocio, sino por el mensaje que proyecta hacia fuera: el de una infraestructura clave que puede quedar interrumpida durante meses sin una solución ágil.

A corto plazo, el sector turístico confía en que parte de la demanda internacional compense la caída del turismo nacional. A medio plazo, las miradas están puestas en la prontitud con la que se recupere la normalidad y, sobre todo, en que se disipe la sensación de provisionalidad que ahora mismo se respira. El mensaje del tejido empresarial es claro: más allá de los plazos, la transparencia será clave para recuperar la confianza del sector.

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