La radicalización del PSOE amenaza el único escaño de Podemos y Sumar en Castilla y León
El desafío a Trump, el ‘no a la guerra’ y Palestina dejan a la izquierda alternativa sin espacio en el que moverse

Pedro Sánchez en un mitin del PSOE.
La nueva estrategia electoral de la Moncloa está teniendo como efecto colateral una caída casi imparable de los partidos de izquierda alternativa. Entre el choque con Donald Trump, el ‘no a la guerra’ y el apoyo a Palestina, el gabinete de Pedro Sánchez está dejando a los demás socios de Gobierno casi sin espacio en el que moverse. El PSOE apela a un sector de la población históricamente vinculado a IU y Podemos, y las elecciones en Castilla y León del domingo pueden sentenciar ese planteamiento. Podemos da ya por perdido su escaño en Castilla y León y el bloque de Izquierda Unida y Sumar sabe que pocas decenas de papeletas pueden determinar su éxito o fracaso en esa región.
En juego está el escaño por Valladolid. En una provincia con 15 procuradores, se decidirá el futuro de los bloques de la izquierda alternativa. IU y Sumar aspiran a conquistar el escaño de Podemos en 2022. Cabe señalar que hace tan solo diez años, Podemos alcanzó en esa comunidad autónoma 165.000 votos y diez diputados autonómicos. Ahora, tanto IU como Podemos pelean para alcanzar algo parecido a un 4% de votos. Esa es la cota que a nivel demoscópico se fija para lograr al menos un procurador.
Podemos no esconde su pesimismo, aunque incide en que su estrategia es nacional y que su planteamiento se decidirá en función de ese tablero. IU y Sumar esgrimen un discurso parecido, aunque los de Izquierda Unida reivindican su arraigo territorial y esperan ganar un diputado autonómico, al igual que ocurrió en Aragón. El problema, según varias fuentes de ambos sectores, es que la estrategia de Sánchez y la Moncloa está quitando los últimos centenares o miles de votos que podrían decantar la balanza.
Vuelta a los equilibrios de Zapatero
Los últimos trackings y sondeos que reciben los partidos describen una recuperación de los socialistas —que podrían incluso acercarse al PP— y una pérdida relativa de Podemos e IU-Sumar. De concretarse esas previsiones, IU y Sumar fracasarían en su plan de echar a Podemos y ganar su diputado, mientras que los morados tendrían un argumento para sostener que el enfrentamiento fratricida afecta a ambos.
Podemos se abrió recientemente —por primera vez— a un posible reencuentro de las izquierdas, como publicó este diario, sobre todo por el miedo a los sondeos. Con las encuestas a la baja y después de la salida de Yolanda Díaz, está ganando fuerza en Podemos la tesis de que hay que volver a hablar de unidad después de amagar con ir en solitario en todos los escenarios electorales.
Mientras tanto, los dirigentes nacionales de todos los partidos han acudido a Castilla y León para participar en la campaña electoral. Lo han hecho los ministros de Sumar, en particular Pablo Bustinduy, que suena como posible sustituto de Díaz en la lista de las generales. Y lo han hecho Irene Montero e Ione Belarra.
Todos los partidos han encendido el motor electoral, aunque lo cierto es que los sondeos describen un escenario desalentador. Para IU, por ejemplo, sería volver a 2011, cuando logró un procurador por Valladolid. En 2007, la situación fue incluso peor. El partido entonces liderado por Gaspar Llamazares se quedó sin representante en las Cortes de Castilla y León. De repetirse ese escenario, los de IU volverían a un contexto político en el que el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero lograba cosechar apoyos y consensos incluso en el espacio histórico de los partidos poscomunistas. Algo muy parecido a lo que está ocurriendo ahora con las nuevas directrices de Pedro Sánchez en asuntos como Palestina, Irán y Estados Unidos.
