El PIB de Castilla y León creció un 3,3% en 2025 impulsado por industria, servicios y agricultura
El peor dato proviene del sector de la construcción que tan solo creció un 2,1%, una décima menos que en el año anterior

Fernández Carriedo presenta los datos de la Contabilidad Regional correspondientes al año 2025. | JCyL
La economía de Castilla y León creció un 3,3% en el año 2025, dos décimas menos que el año anterior, impulsada por la industria, por los servicios y por el sector primario, pero lastrada por el sector exterior. De hecho y según ha explicado el consejero de Economía y Hacienda en funciones, Carlos Fernández Carriedo, sin ese factor diferencial, la economía de Castilla y León habría crecido una décima más.
No obstante, Fernández Carriedo ha destacado el incremento de la economía de Castilla y León en 2025, que creció siete décimas más que la media española (2,6%), más del doble que de la UE (1,4%) y casi el triple que la Zona Euro (1,2%). Además, ha precisado que a lo largo de 2025 se observó un «crecimiento estable» en la primera mitad del año, 3,2 y 3,1% en el primer y en el segundo trimestre, que se aceleró hasta el 3,5% en el tercer trimestre y se moderó hasta el 3,3% en el último.
Por el lado de la oferta, el principal impulso de la economía de Castilla y León se debió a la industria, que creció un 3,8% (tres décimas menos que en 2024), y especialmente a las ramas manufactureras, mientras que el suministro de energía eléctrica registró un menor aumento en 2025 que en el año anterior.
Del mismo modo, el sector servicios subió un 3,4%, con especial incidencia en las actividades de información y comunicaciones, las inmobiliarias y las profesionales, científicas y técnicas, con un «importante crecimiento» del 4,3% de las actividades de comercio, transporte y hostelería. El peor dato llegó en la construcción que creció un 2,1%. Y del lado de la demanda, el principal impulso de la economía se debió a la demanda interna, con una contribución del 3,4%.
Por último ha hecho especial hincapié en el impulso del consumo final de los hogares, que creció un 3,1%, «claramente muy por encima» del consumo de las administraciones públicas, que se quedó en el 1,7% cuando en la pandemia fue el que tiró del crecimiento económico.
