Pérez Llorca rebaja la tensión sobre la dana en sus primeros 100 días en el cargo
El balance de tres meses pone el foco en la reconstrucción y en una agenda basada en empleo, inversión y vivienda

El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, el día de la investidura | Rober Solsona (Europa Press)
Los primeros 100 días de Juanfran Pérez Llorca al frente de la Generalitat Valenciana, que se cumplieron este miércoles, han servido, sobre todo, para una cosa: rebajar la temperatura política e institucional en una Comunidad Valenciana que llegaba exhausta tras meses de desgaste por la dana, la reconstrucción y la crisis política que desembocó en la salida de Carlos Mazón. El nuevo presidente valenciano ha intentado proyectar una imagen de normalidad, gestión y continuidad en un momento en el que buena parte del debate público seguía girando en torno a la tragedia, las responsabilidades y el ritmo de la recuperación.
Ese cambio de tono ha sido una de las principales bazas del nuevo jefe del Consell. Frente a la etapa de la presión constante en la calle, especialmente tras el verano, Pérez Llorca se presenta como un dirigente de perfil sereno, centrado en el diálogo, el consenso y la ejecución. De hecho, describe su balance con esa idea: estabilidad institucional, recuperación de la iniciativa política y una agenda de reformas que permita a la Generalitat salir del clima de excepcionalidad.
En el primer balance de gestión, desde el Ejecutivo se pone el acento en que 19 de las 35 iniciativas anunciadas en la investidura ya están en marcha o culminadas, mientras que las restantes se encuentran en ejecución. El mensaje que trata de consolidarse desde el Palau de la Generalitat es claro: la legislatura no ha quedado atrapada por la dana, aunque la reconstrucción siga siendo uno de sus grandes ejes.
Desplazamiento del foco
Precisamente ahí reside uno de los movimientos más visibles de estos tres meses. Pérez Llorca no ha intentado borrar la huella de la catástrofe, algo que resulta imposible en términos políticos y sociales, pero sí ha procurado desplazar el foco desde la confrontación hacia la gestión material de la reconstrucción. El jefe del Consell insiste en que existe una hoja de ruta definida, que se ha pedido perdón a las víctimas, que se ha abierto un canal directo con ellas y que se han activado medidas concretas, entre ellas ayudas de 80.000 euros para familiares de fallecidos, apoyo a agricultores para replantar cultivos y actuaciones para rehabilitar infraestructuras dañadas.
La reconstrucción, sin embargo, no es el único pilar del relato presidencial. Pérez Llorca ha querido aprovechar sus primeros 100 días para asociar su mandato a la idea de oportunidad económica. En ese terreno, el gobierno valenciano exhibe cifras que considera especialmente favorables. La Comunidad Valenciana creció un 2,9% en 2025, cifra por encima de la media española, y aspira a liderar el crecimiento este año con un 3%. A ello se suma un dato que el Gobierno valenciano considera políticamente rentable: la creación de 80.612 empleos en 2025, con un incremento del 3,7% en afiliación a la Seguridad Social, el mayor del país.
A ese cuadro añade otros indicadores con los que trata de reforzar la idea de dinamismo: liderazgo nacional en creación de empresas, récord de autónomos con 387.206 en enero de 2026, crecimiento de las exportaciones por encima de la media y un turismo que siguió batiendo marcas el año pasado, con 12,4 millones de visitantes extranjeros, más de 31 millones de pernoctaciones hoteleras y 16.045 millones de euros de gasto turístico. La pretensión política es evidente: ligar la nueva etapa presidencial a una Comunidad Valenciana de atractivo inversor.
Bajada de impuestos
Donde más marca perfil propio el Ejecutivo autonómico es en materia fiscal. Pérez Llorca transmite que bajar impuestos y mantener servicios públicos fuertes no son objetivos incompatibles, una tesis clásica del PP que ahora el Consell intenta convertir en seña de identidad de esta etapa. Entre las medidas destacadas figuran la bajada de impuestos para clases medias, la ampliación de deducciones para rentas de hasta 60.000 euros por gastos sanitarios, salud mental, óptica, dentista y deporte, nuevas deducciones vinculadas a la música y la eliminación del impuesto de sucesiones para facilitar el relevo generacional en empresas familiares.
Además, el Gobierno valenciano trabaja en una ampliación progresiva de la bonificación en sucesiones y donaciones entre hermanos y sobrinos, del 25% en 2026 al 50% en 2027. Ese paquete busca reforzar un mensaje de alivio fiscal en un momento en el que el presidente sitúa la financiación autonómica como uno de sus principales frentes políticos frente al Gobierno central.
Nuevas 120.000 viviendas
Otro de los capítulos en los que Pérez Llorca trata de ganar terreno frente al Gobierno central es la vivienda, uno de los problemas más sensibles para jóvenes y rentas medias. El Consell pretende combinar rebajas fiscales, construcción, avales y cambios normativos. La medida más ambiciosa es la futura puesta en marcha de los Proyectos Habitacionales Locales, una herramienta pensada para movilizar suelos dotacionales o patrimoniales de titularidad municipal y destinarlos a vivienda. Según los cálculos manejados por la Generalitat, en la Comunidad Valenciana existirían ocho millones de metros cuadrados susceptibles de acogerse a esta figura, con capacidad potencial para levantar hasta 120.000 viviendas.
A ello se suma el despliegue del Plan Vive, con más de 4.800 viviendas de protección pública ya encauzadas en 319 ayuntamientos y el objetivo final de llegar a 10.000 inmuebles. El Consell también destaca el refuerzo de los controles en la adjudicación de VPP, tras el escándalo reciente de Alicante, con la introducción del arraigo como criterio de baremación, la ampliación hasta 30 millones de la línea de avales del IVF para jóvenes de entre 18 y 45 años y el impulso del Bono Alquiler Joven, del que aseguran fuentes de la Generalitat se han beneficiado más de 32.800 personas.
Sanidad y Educación
En Sanidad, el Ejecutivo trata de proyectar una imagen de mejora gradual apoyada en el mayor presupuesto de la historia del sistema valenciano, con 9.200 millones de euros. El balance incluye el decreto de Atención Primaria, la futura red de Centros de Atención a Urgencias 24 horas en municipios de más de 50.000 habitantes, la reducción del 90% en la espera para pruebas cardíacas, el descenso de más del 60% en las listas quirúrgicas de prioridad 1 y la puesta en marcha de una Estrategia Valenciana contra el Cáncer.
La educación también forma parte de esa ofensiva de gestión. Entre las decisiones más simbólicas figura la gratuidad de la matrícula universitaria para quienes aprueben todo el primer curso universitario, una medida con la que el Consell quiere premiar la cultura del esfuerzo. Junto a ello, se ha activado una Red de Universidades para el Empleo, ha introducido mejoras en el sistema de admisión escolar y ha impulsado un nuevo decreto de convivencia educativa.
Con todo, Pérez Llorca aún tiene por delante el examen más exigente: convertir este arranque de tono moderado y gestión intensa en una percepción duradera entre los ciudadanos. Pero su primer logro ha sido conseguir que la Generalitat deje de aparecer exclusivamente asociada al shock de la dana y vuelva a situarse, al menos parcialmente, en el terreno de la iniciativa política.
