Celos de Mónica García por el protagonismo de Emilio Delgado como líder en Madrid
En Más Madrid dan por descontado la continuidad de la ministra, pero Delgado se propone como alternativa

Emilio Delgado con Gabriel Rufián en Madrid. | Europa Press
Es sabido que las relaciones entre Emilio Delgado, el diputado autonómico madrileño que compartió escenario con Gabriel Rufián el pasado 18 de febrero, y la líder in pectore de Más Madrid, Mónica García, son mejorables. Los compañeros de bancada de Delgado sostienen que el diputado, que pide a la izquierda reflexionar sin complejos sobre todos los ámbitos de la política nacional en temas complicados como la seguridad y la inmigración, aspira a erigirse como posible contrincante de García de celebrarse las primarias para las próximas autonómicas. Así lo señalan en su propio partido, donde sostienen que el dirigente está aprovechando su presencia en los medios para construir un «perfil propio».
Exdirigente de Podemos, integrante de la corriente de Íñigo Errejón, y después uno de los promotores de Más Madrid, Delgado no esconde su interés por disputar el liderazgo de la lista en las próximas autonómicas. Las fuentes de Más Madrid sostienen que la animadversión entre él y Mónica García viene de lejos. Se remonta al momento en el que la número uno del partido de izquierda en la Asamblea de Madrid eligió como sucesora a Manuela Bergerot. La actual portavoz había entrado a formar parte del grupo parlamentario como simple administrativa, hasta ganar enteros en el ámbito político y después obtener el dedazo de García. Según comentan fuentes de Más Madrid, Delgado entendió que ese nombramiento respondía al interés de García de ascender a una persona que le podía devolver el bastón de mando cuando ella lo considerara oportuno.
El pasado 21 de febrero, Mónica García intentó desviar la atención del choque en su propio partido. «Aquí no sobra nadie. Necesitamos cada voz, cada átomo progresista en todos los espacios», dijo, agradeciendo el encuentro que habían celebrado tres días antes Delgado y Rufián. Pero acto seguido dijo: «No somos una taza de Mister Wonderful, pero tampoco le vamos a hacer el caldo gordo a la extrema derecha». Esa frase se entendió internamente como un pulso a Emilio Delgado.
Errejonismo de Delgado
La cuestión atañe a cómo abordar asuntos como la inmigración y la seguridad. Los principales referentes de Sumar creen que hay que evitar hablar de seguridad, porque entienden que es así como Vox logra colar en la agenda pública una cuestión que obliga a la izquierda a posicionarse. Delgado, en cambio, pidió en su encuentro con Rufián escuchar las voces de los barrios más periféricos, y no desoír su preocupación por la sensación de inseguridad. La cuestión, sostiene Delgado, es no asumir el marco retórico de la derecha que vincula la inseguridad a la inmigración, pero tampoco ignorar la queja ciudadana.
El planteamiento de Delgado bebe de la teoría errejonista. Prueba de ello es que el acto del miércoles tenía como lema la idea de «disputar el presente para ganar el futuro». Esa frase recuerda las directrices lanzadas por el ex jefe estratégico de Podemos a lo largo de su carrera política. «Salimos a disputar el futuro, no el pasado», dijo, por ejemplo, Errejón en una entrevista para El Grand Continent en 2021. En Podemos reprochan a Delgado insistir en el mismo planteamiento de quien consideran que fue su gran traidor, y algunos sugieren incluso que detrás del diputado autonómico se halla el exportavoz de Sumar. Delgado, en realidad, se desmarcó con fuerza de Errejón cuando estuvo vinculado a una batería de denuncias anónimas por presunto acoso sexual. Dijo en ese momento sentirse «furioso» y «dolido» por las informaciones que circulaban sobre su excompañero.
La reacción de Delgado sorprendió a muchos en su partido, y también en Podemos. Siempre habían considerado al diputado madrileño como uno de los alfiles de Errejón. A partir de aquel momento, Emilio Delgado empezó a ganar visibilidad pública. Programas de televisión de cadenas privadas y públicas le llamaron con más frecuencia, y esa proyección no gustó en el entorno de Mónica García. Delgado manifestó, además, una posición dura y crítica con la presencia de su formación en el Gobierno de Pedro Sánchez. Esos comentarios enojaron a la cúpula de Más Madrid, porque sonaron a desautorización del planteamiento nacional de Sumar.
Primarias
En octubre de 2025, Delgado lanzó el primer aviso sobre sus intenciones de cara a los procesos electorales. A la pregunta en El País de si se veía como posible cabeza de cartel de Más Madrid contra la presidenta Isabel Díaz Ayuso, afirmó: «Es una posibilidad que me tomo muy en serio. Pero el lugar que ocupe en las listas lo va a decidir la gente: me parecerá bien si me ponen el primero o el décimo en la lista. Me siento preparado para lo que venga. Tengo una idea de la región en la cabeza y también de cómo pelear por ella».
Esa idea encaja con el plan de Rufián de afianzar un proceso de racionalización de las listas de las izquierdas. Se trataría de otorgar peso específico a los partidos que tienen mayor arraigo en cada territorio para evitar duplicar la oferta política de las izquierdas en un momento de fragmentación. Delgado propone un Más Madrid más centrado en la comunidad madrileña y menos interesado en la política nacional. Y su proyección preocupa a los del «aparato», afirman fuentes consultadas en ese partido, porque entienden que puede convertirse en un contrincante peligroso si García decide volver a proponerse como alternativa a Ayuso.
El acto del 18 de febrero, en efecto, fue gestionado más por Delgado que por el portavoz de ERC. El equipo del diputado madrileño se encargó de la organización del evento, explican fuentes conocedoras de ese proceso. Y entre los asistentes se hallaban sobre todo personas interesadas en escuchar y respaldar a Delgado. Los presentes aplaudieron a Rufián, pero vitorearon a Delgado. Y aunque el encuentro tuvo un impacto nacional, lo cierto es que tenía una tracción madrileña. Fue un éxito. De ahí que ahora, en el bando de Mónica García, entiendan que, de celebrarse unas primarias para el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Emilio Delgado puede convertirse en un adversario difícil de ganar.
