Laborda: «Sánchez es un oportunista y un irresponsable por enarbolar el 'no a la guerra'»
El expresidente del Senado defiende a Felipe VI como el «mejor antídoto contra el populismo de Sánchez»
Juan José Laborda (Bilbao, 1947), expresidente del Senado entre 1989 y 1996 por el PSOE, se muestra muy crítico con la actitud del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante la crisis internacional generada por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán. El exdirigente socialista y una de las voces más críticas con el actual Gobierno no duda en calificar a Sánchez de «oportunista» e «irresponsable» por enarbolar la bandera del ‘no a la guerra’ en estos momentos. Gran defensor de la monarquía parlamentaria y de la figura de don Juan Carlos, afirma, en una entrevista concedida a THE OBJECTIVE, que el rey Felipe VI es el «mejor antídoto contra el populismo de Sánchez».
PREGUNTA.- Recientemente ha presentado un informe sobre el coste de las jefaturas de Estado en Europa. ¿Es rentable la monarquía española?
RESPUESTA.- De eso no cabe ninguna duda. En un momento en que la gente vive en el presente, lo antiguo —que no lo viejo— tiene un valor extraordinario, porque da ciertas certezas a la gente para afrontar la vida. La monarquía parlamentaria resiste mejor el populismo que las repúblicas. Hay que tener en cuenta que el populismo se ha adueñado de la primera república del mundo: Estados Unidos de América. Los reyes parlamentarios tienen una autoritas, una autoridad, pero no tienen poder y eso supone que el Rey representa a todos, incluso a los que no son monárquicos. Esto da una estabilidad a las monarquías en estos momentos tremendos, que está en crisis el Estado que se creó a partir de la Revolución francesa y la Revolución estadounidense.
P.- En España, la izquierda quiere quitarle legitimidad a la monarquía. ¿Lo conseguirá?
R.- Es un esfuerzo inútil. La institución, a pesar de lo que diga la izquierda, tiene una legitimidad más alta. El rey don Felipe aguantó la situación tremenda, con la reina, en Valencia, con aquellas terribles inundaciones, y el presidente del Gobierno se fue. En aquel momento representaba el Estado, la última instancia a la que la gente, que no tiene más poder o más riqueza, se siente amparada por las leyes y las instituciones. La figura del Rey fue, efectivamente, la imagen de la legitimidad de un jefe de Estado monárquico.
P.- ¿Es Felipe VI el mejor antídoto contra el populismo de Pedro Sánchez y de sus socios?
R.- Es evidente. Llevamos escuchando desde hace bastantes años la reiterada insistencia del Rey por respetar las leyes y la verdad. No solamente Felipe VI, sino que cualquier jefe de Estado monárquico está a salvo de la intoxicación del populismo.
P.- ¿La desclasificación de los papeles del 23-F ha revitalizado la figura de don Juan Carlos?
R.- No ha habido nada nuevo. Lo que ha salido ya era conocido.
P.- ¿Cree que debe volver a España?
R.- En mi opinión, debería volver, pero necesitamos que haya un consenso entre la Casa Real, el Gobierno y la oposición para que ese regreso se haga en buenas condiciones.
P.- ¿No viene porque el Gobierno de Sánchez se lo impide? Feijóo ya lo ha pedido.
R.- El señor Feijóo improvisó, porque ese tipo de cosas no se hablan, se dicen cuando las cosas están hechas, pero no para poner al otro en un brete. El rey Juan Carlos debería volver, no por esos documentos, sino porque ha tenido una inteligencia política extraordinaria, una delicadeza de orfebre, instando a que los constituyentes hiciéramos una Constitución.
«Felipe VI es el mejor antídoto contra el populismo de Sánchez»
P.- ¿Debe regularizar su situación fiscal?
R.- Es una cuestión de Hacienda. A mí no me parece que sea un tema importante. Estoy seguro de que Hacienda le dirá lo que tenga decirle y lo hará perfectamente. No me preocupa en absoluto.
P.- ¿Qué opina del ataque de Vox a la figura de don Felipe, cuando en teoría debería apoyar la Monarquía parlamentaria?
R.- No me sorprende en absoluto, porque hay una parte de de la derecha española que no ha sido monárquica nunca. Y que ahora Vox diga alguna intemperancia respecto al Rey, como a la Iglesia, no es nuevo.
P.- ¿Por qué no le extraña?
R.- En estos momentos no me importa la opinión que tenga un dirigente de Vox sobre el Rey. Me interesan las instituciones porque la única manera de vivir en libertad es con instituciones democráticas.

P.- Con motivo del aniversario de la Constitución, intervino ante el Rey y lanzó un grito, casi desesperado, en el que pedía al PSOE y al PP que se pusieran de acuerdo. Parece que nadie le ha escuchado. ¿Ha tirado la toalla a la hora de pedir diálogo entre ambas formaciones políticas?
R.- Tengo la sensación de que soy un antiguo romano que advierte que se acerca la barbarie, pero, sin embargo, la gente sigue yendo al circo. No me han hecho caso, como no le hacen caso al Rey, ni a Felipe González, ni a Alfonso Guerra, ni a Rajoy. Hay una especie de exaltación de la juventud, tan efímera como la misma juventud. Los representantes políticos actuales no tienen mucha idea de política, pero sí tienen un instinto de poder. Nosotros hicimos política. Yo no me he hecho rico. Me podía haber hecho rico, pero hice una vida honesta.
P.- ¿Qué barbaridad es la que se acerca?
R.- Que desaparezcan los derechos.
P.- ¿En España?
R.- Como está pasando ahora mismo en el mundo. Estamos en una situación parecida a la que existía en 1913. Entonces, de repente, el orden mundial desapareció y estalló la Primera Guerra Mundial. Europa dejó de ser centro del mundo, estalló la revolución soviética y la mayor parte de los Estados europeos fueron sacudidos por una onda tremenda que estamos todavía padeciendo. No solamente Europa, sino Oriente Próximo. Llegó la Revolución soviética, el Imperio austríaco, el Imperio turco. Dejó de haber una legalidad internacional. Nos precipitamos a una situación imprevisible.
P.- Jordi Sevilla aseguraba en una entrevista en THE OBJECTIVE que en el PSOE se necesitan dirigentes jóvenes que no tengan miedo a plantarle cara a Pedro Sánchez. ¿Comparte esta opinión?
R.- Sí, es un deseo que podemos compartir todos. Soy escéptico sobre esa teoría de que va a llegar un grupo de gente que pueda sacudir la situación interna. Estamos en un momento en el que las instituciones son constantemente violentadas por el poder y se hace poca política.
P.- ¿Cree, entonces, que nadie le podrá disputar el poder a Sánchez, que el PSOE tiene que rendirse?
R.- No, pero creo que hacen falta factores muy superiores. Si piensan que, separadamente, el PP, como partido constitucional, y el PSOE también, van a solucionar las cosas por separado, están equivocados. O hay un acuerdo entre esos dos partidos, o esto no tiene solución.
P.- ¿España no tiene solución si no se unen PP y PSOE?
R.- No tendrán otra solución. El riesgo es que aparezca una solución al margen de la Constitución.
«Pedro Sánchez está fuera de control, en el PSOE y en el Parlamento»
P.- El PSOE sigue su tendencia a la baja en Extremadura, Aragón, y veremos qué pasa este domingo en Castilla y León, pero en su partido no hay autocrítica.
R.- Vuelvo a mi idea de las instituciones. Esto existe porque se adoptaron decisiones internas que suprimieron todo control del poder. En la época anterior, el secretario general del partido, sea Felipe González o Joaquín Almunia, respondía ante un comité federal y todos los poderes locales, provinciales o regionales estaban controlados por los correspondientes órganos de control. Ahora, con las primarias, el poder no tiene control porque, teóricamente, parece más democrático. Todos los militantes pueden votar, pero, al día siguiente, como no saben lo que ha votado cada cual, no existe ningún órgano, ninguna institución permanente de control. ¿Qué ocurre? Que el líder, el secretario general, hace lo que sale de su voluntad.
P.- ¿Piensa que Sánchez está fuera de control dentro del PSOE?
R.- Internamente es así. A día de hoy, el Parlamento tampoco controla al presidente del Gobierno. Lo estamos viendo en estos momentos; se tomó una decisión de enviar un buque de guerra a Chipre, pero no se ha consultado en absoluto al Congreso.
P.- El PSOE ha rescatado el ‘no a la guerra’.
R.- Es una bandera para mantener el poder. Es evidente que ahora aparece como un héroe en su lucha contra las tropelías de Trump. Yo estoy de acuerdo con que Trump es peligroso y preocupante. A corto plazo puede entusiasmar e incluso recuperar una parte del electorado, pero en el fondo nos plantea un dilema muy significativo. Nosotros no podemos quedarnos solos. Tenemos que estar con la Unión Europea para intentar condicionar la política de Trump, porque fuera de la Unión Europea entramos en un mundo sin reglas.

P.- Pero Pedro Sánchez se ha enfrentado a la Unión Europea. En política exterior, se ha quedado aislado.
R.- España, con Reino Unido fuera de la Unión Europea, podría ser uno de los cuatro o cinco países que más influyeran en la Unión Europea. Lo que pasa es que es verdad que Sánchez se ha quedado aislado con su política exterior. Manda una fragata a Chipre, pero dentro enarbola el ‘no a la guerra’. Eso es una incongruencia del propio Pedro Sánchez. Tenemos que optar y Sánchez no ha optado; está, como es característico de su liderazgo, en una actitud oportunista. Hoy puede estar poniendo ciertas distancias con la mayoría de los miembros de la Unión Europea, pero mañana aparecerá como más europeísta que ellos.
P.- ¿Considera a Sánchez un oportunista?
R.- No hace políticas de poder. En una situación como la actual tienes que adoptar una decisión, y ninguna es buena. El poder por el poder no tiene ética. En política debe imperar la ética de la responsabilidad. Y ante dos opciones, estar con la mayoría de europeos o estar contra la guerra, lo responsable es estar con la UE y pesando en sus decisiones. A casi nadie le gusta Trump, pero entre estar con Estados Unidos o preferir que los ayatolás canten victoria, es de sentido común democrático estar con Estados Unidos y con la UE.
P.- ¿Sánchez ha sido un irresponsable al enarbolar la bandera del ‘no a la guerra’?
R.- Creo que sí. Todo es muy antiguo. ¿Pero qué tontería es esa? ¿Quién no está en contra de la guerra? No es tanto por ese eslogan, que es un eslogan, al fin y al cabo, sino por tomar esa decisión sin contar con los intereses de España y de la Unión Europea.
P.- Y sin contar con el consenso de los grupos parlamentarios
R.- Lógicamente, tendría que tener una mayor aproximación con los partidos que comparten contigo su respeto por la Constitución y por el europeísmo. Cuando estás fuera de eso puede parecer muy heroico, incluso puede generar votos, pero no es el mejor camino, es el peor.
