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Política

Los líos internos pasan factura a Vox: por primera vez en dos años baja en los 'trackings'

Santiago Abascal no llegaría este domingo al 20% de los votos, y obtendría entre 13 y 17 procuradores

Los líos internos pasan factura a Vox: por primera vez en dos años baja en los ‘trackings’

El candidato de Vox a la Presidencia de la Junta, Carlos Pollán (i) y el presidente de Vox, Santiago Abascal (c), durante un acto previo a la campaña del 15-M. | EP

A la formación de Santiago Abascal le crecen los enanos. La purga de los últimos críticos, la cascada de filtraciones internas en forma de audios y las críticas al ordeno y mando de la cúpula de Vox podrían tener por primera vez, y al contrario de lo pensado, consecuencias concretas. Los trackings internos a disposición de los principales partidos han detectado un freno en las expectativas de voto de Vox en los últimos días, seguido de una baja preocupante, y que coincide con el veto de los de Abascal a la formación de Gobierno en Extremadura y con los líos internos —las recientes purgas de dos prebostes como Javier Ortega Smith y José Ángel Antelo— de una formación que podría ver finalizado su estado de gracia demoscópico y electoral.

Según todas las fuentes políticas consultadas por THE OBJECTIVE, Vox sufre una merma de su proyección de voto en las últimas horas, que ha desinflado sus cifras por debajo del 20% del voto en el que el partido parecía estar consolidándose. A finales de la semana pasada, las encuestas internas de los dos principales partidos le situaban en el 19,7% de intención de voto, rozando el umbral psicológico a partir del cual el PSOE había fijado su objetivo de alcanzar un empate técnico con el PP.

Sin embargo, a cierre del último tracking, Vox ha descendido hasta el 17-19% de voto, que se materializaría en una horquilla de entre 13 y 17 escaños, lo cual supondría un estancamiento respecto a los resultados de hace cuatro años, con lo que apenas mejoraría ligeramente su representación. En 2022, el entonces candidato de Vox, Juan García-Gallardo, logró un 17,64% de voto y 13 procuradores en las Cortes de Castilla y León. Una cifra muy superior a las obtenidas por los de Abascal en otros territorios, lo cual suponía que Vox tenía dificultades para mejorar sus cifras en esta región.

Líos internos

Las últimas semanas han sido especialmente convulsas para Vox por sus líos internos. Primero, por el amotinamiento en el Ayuntamiento de Madrid de Javier Ortega Smith y sus concejales fieles, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo. El ex secretario general del partido se negó a acatar la decisión de la cúpula de apartarlo de la portavocía para dársela a Arantxa Cabello, y lleva dos semanas dando la batalla judicial y mediática ante lo que considera una «purga» al más puro estilo «estalinista».

Este mismo término, «purga», es el que ha empleado José Ángel Antelo, exvicepresidente de la Región de Murcia, en donde Vox tenía unas expectativas electorales sensacionales, que lo ubicaban incluso como primera fuerza. La dirección nacional, intoxicada por Luis Gestoso, miembro del CEN y enemigo de Antelo, le pidió que diera un paso a un lado a cambio de hacerlo portavoz nacional de Deportes. Ante su negativa, decidieron comenzar un proceso para expulsarlo del partido. En este río revuelto, Juan García-Gallardo, exvicepresidente de Castilla y León, e Iván Espinosa de los Monteros, ex portavoz parlamentario, han aparecido en escena para criticar la estructura interna del partido. Con esta cuestión como pretexto, Espinosa aglutina apoyos de antiguos prebostes del partido para que se celebre su primer congreso extraordinario.

La intención del congreso es debatir «por qué mandan en este partido personas que ni son afiliadas ni son conocidas, sino que obedecen a un entramado ajeno al partido» y repensar «un sistema de purgas, opaco, alejado de la democracia interna». Una crítica recurrente de los ex, que señalan a Kiko Méndez-Monasterio, consejero áulico de Santiago Abascal, como el director en la sombra. Hasta su hermana, Lourdes Méndez, diputada nacional, critica en privado el «ordeno y mando» que impera en el partido, una crítica recurrente internamente pero que nadie se atreve a verbalizar. Por miedo.

Otros factores

Amén de las purgas, fuentes de Vox en Castilla y León apuntan a la «errática política de pactos del partido y la confusión generada»: «No está claro que quiera gobernar en coalición con el PP, y mucha gente no se va a arriesgar a que lo haga el PSOE». También señalan «el bajo nivel del candidato», Carlos Pollán, «demostrado en actos públicos, declaraciones ante los medios y debates electorales, en especial el último».

Esto, sumado a un caso de nepotismo que «evidencia la escasa altura ética, política y personal del candidato». De confirmarse las proyecciones demoscópicas y si Vox cosecha un 19% en Castilla y León, esto «implicaría una subida mínima respecto a unas elecciones que se celebraron hace cuatro años con un candidato que era desconocido ante el gran público», Juan García-Gallardo, teniendo en cuenta, máxime, que «Santiago Abascal ha definido esta etapa como la mejor en la historia política de Vox».

Subida leve de PP y PSOE

A consecuencia de esta tendencia a la baja de Vox, se produce la ligera subida del PP que consolida la primera posición. Salvo novedad de última hora, Alfonso Fernández Mañueco ganará las elecciones con una victoria relativamente holgada. Los sondeos internos le otorgan una horquilla de entre el 34 y el 36% de los votos, un mínimo de tres puntos porcentuales más que hace cuatro años, cuando logró el 31,4% de voto y 31 escaños. Ahora la parte alta de la horquilla le daría hasta 35.

Frente a ello, el PSOE obtendría la segunda posición a una distancia más corta de la que se esperaba hace unos meses. Los socialistas se situarían entre el 29 y el 30% del voto, según sus pronósticos, a una distancia de «uno o dos puntos», y entre los 26 y los 29 escaños; actualmente tienen 28 procuradores. El PSOE castellano y leonés asegura que se trataría de una victoria «muy ajustada» y que incluso tienen opciones de ganar las elecciones «en votos pero no en escaños». Se basan en que el ‘no a la guerra’ está funcionando y les ha servido para recortar una distancia que ya estaba muy reñida hace cuatro años. En 2022, el PP de Alfonso Fernández Mañueco obtuvo 382.157 votos, mientras que Luis Tudanca cosechó 365.434, apenas a 16.723 votos de distancia.

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