The Objective
Política

El Votómetro confirma su precisión demoscópica

Su metodología de ponderación quíntuple y 10.000 simulaciones Monte Carlo arrojan el error medio más bajo del ciclo

El Votómetro confirma su precisión demoscópica

Resultado de las elecciones en Castilla y León. | TO

Hay elecciones que no sólo deciden gobiernos; también evalúan instrumentos. Las autonómicas de Castilla y León del 15 de marzo han sido, entre otras cosas, un examen implacable para la industria demoscópica española. Y el veredicto es inequívoco: muchos sondeos fallaron donde debían acertar, mientras el Votómetro de Redlines —un agregador de encuestas con metodología propia de ponderación— mantuvo sus proyecciones dentro de la realidad con una precisión que merece análisis.

El resultado definitivo fue: PP 33 escaños (35,76%), PSOE 30 (30,80%) y Vox 14 (18,90%). Tres cifras que, tomadas en conjunto, constituyeron una sorpresa moderada para el sector pero no para el modelo de Redlines. Su última proyección, publicada en The Objective el 8 de marzo, proyectaba PP entre 30 y 34 escaños, PSOE entre 26 y 29, y Vox entre 14 y 17. El PP aterrizó en el centro exacto de su horquilla; el PSOE la superó en apenas un escaño; y Vox tocó el suelo de la proyección —ese 14 que prácticamente ningún otro sondeo se atrevió a señalar como escenario posible. El Error Absoluto Medio resultante fue de 1,67 escaños, el más bajo del ciclo.

Ponderación quíntuple y Monte Carlo: por qué importa el método

Lo que distingue al Votómetro de una simple media aritmética de encuestas es lo que los anglosajones llaman aggregation with weighting. El modelo aplica un sistema de ponderación quíntuple que combina cinco factores: decaimiento temporal de la encuesta —las más antiguas pesan menos—, calidad acreditada del instituto demoscópico según su historial de acierto, sesgo histórico documentado de cada empresa, orientación editorial del medio que la publica, y metodología de campo empleada. Es, en esencia, lo que hace cualquier analista riguroso en su cabeza; la diferencia es que aquí está sistematizado, cuantificado y aplicado de forma consistente.

Pero el verdadero salto cualitativo llega en el tratamiento de la incertidumbre. Sobre las estimaciones ponderadas, el modelo ejecuta 10.000 simulaciones Monte Carlo que permiten calcular no solo el resultado más probable, sino la distribución de probabilidad de todos los escenarios posibles. Eso es lo que genera horquillas genuinamente informativas —no las bandas decorativas de ±5 escaños que suelen publicar algunos institutos— y lo que permitió al Votómetro mantener el 14 de Vox como límite inferior de su intervalo cuando el mercado demoscópico lo daba por imposible.

El error colectivo

El diagnóstico postelectoral del 15-M tiene una línea clara: el sector sobreestimó a Vox y subestimó al PSOE. GAD3 y Sigma Dos quedaron en segunda y tercera posición con un MAE de 1,50 escaños, una actuación notable que se explica por su acreditado rigor metodológico. NC Report completó el grupo de cabeza con 1,83. El resto del campo osciló entre el error razonable y la cornada grave con varias trayectorias..

Hubo alguna encuestador que incluso proyectó un imposible empate técnico entre PSOE y Vox con ambas formaciones en torno a los 18 escaños. Un error de 12 escaños en el PSOE —la mayor desviación del ciclo— que se explica por no haber descontado el colapso de Sumar y Podemos. Cuando dos fuerzas que suman cerca del 8% desaparecen del hemiciclo, ese voto tiene que ir a algún sitio. Fue al PSOE. El Votómetro de Redlines castiga en su ponderación el historial de sobreestimación de ciertos partidos; fue esa corrección preventiva la que absorbió el impacto.

El CIS, fuera del ranking (y con razón)

El Centro de Investigaciones Sociológicas publicó en febrero horquillas de ±5 escaños por partido —PP entre 28 y 38, PSOE entre 26 y 35— que resultan estadísticamente inútiles para orientar cualquier análisis. No es que el CIS se equivocara; es que sus intervalos eran tan amplios que cualquier resultado cabía dentro. El Votómetro excluye sistemáticamente los datos del CIS de su agregación por sesgo pro-gobierno documentado. El 15-M confirma que esa decisión metodológica es correcta.

El futuro de la demoscopia no se resuelve con más encuestas, sino con mejores métodos. El Votómetro de Redlines ha demostrado en tres elecciones  consecutivos —Extremadura, Aragón y ahora Castilla y León— que la agregación rigurosa con ponderación múltiple y simulación probabilística no es un lujo metodológico: es el estándar mínimo exigible. Quien quiera entender lo que ocurrirá en las próximas convocatorias tendrá que asumir esa complejidad. O conformarse con titulares que, una vez más, la noche electoral dejará sin sustento.

Y termino parafraseando a Nate Silver,  su enfoque de FiveThirtyEight y su libro The Signal and the Noise, que sostiene que una media ponderada de encuestas es superior a una media simple o a una encuesta individual. Su filosofía se basa en que, al asignar mayor peso a las encuestas más precisas y recientes, se reduce el «ruido» estadístico y se obtiene una señal más clara de la realidad electoral. 

¿Por qué es superior? Una media ponderada bien diseñada mitiga los sesgos de encuestadoras individuales y reduce el impacto de los valores, una labor que sería imposible de realizar sin encuestas de calidad como las que figuran a su lado ranking.

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