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Política

Los ministros de Sumar intentan resistir las presiones internas para salir del Gobierno

Díaz y Urtasun insisten en la permanencia, García quiere elevar la tensión y Bustinduy podría acercarse a la ruptura

Los ministros de Sumar intentan resistir las presiones internas para salir del Gobierno

Los ministros de Sumar, Ernest Urtasun, Mónica García y Pablo Bustinduy. | EP

Sumar es un polvorín. Los fracasos electorales, desde las europeas de 2024 hasta las más recientes autonómicas en Castilla y León y Aragón, han hecho estallar un debate interno —o «reflexión»— sobre el futuro de la alianza, tal y como publicó en exclusiva THE OBJECTIVE el martes. Sobre la mesa se hallan tres posturas generales: la primera, alentada por los cuadros territoriales, que pide un giro estratégico con la salida de los ministros del Ejecutivo de Pedro Sánchez; la segunda, que apunta a elevar la tensión interna, pero sin volantazos, que es la posición que defiende el grueso de ministros del área de Sumar (pero posiblemente con la exclusión de uno de ellos); y la tercera, que se inscribiría en la tesis de no hacer sustancialmente nada.

Yolanda Díaz, que ejerce de vicepresidenta y ministra de Trabajo, ha salido oficialmente de la ecuación para liderar la candidatura en 2027. Es ella la que en este momento se muestra más interesada en evitar que el batacazo electoral se convierta en una crisis gubernamental. Lo dijo a los suyos cuando aceptó apartarse: su planteamiento consistía en evitar dar la lucha interna por la candidatura a cambio de salvar el cargo de ministra de Trabajo y vicepresidenta. La excusa que esgrimió es que una salida abrupta de todos los cargos debilitaría al Ejecutivo, y que los votantes de Sumar esto no lo entenderían. Pero después de los últimos batacazos electorales, esta posición es la que se revela como la más difícil de mantener.

Otro ministro apuesta por tener un perfil bajo. Se trata de Ernest Urtasun, el referente catalán de los ministros presentes en el Consejo de Pedro Sánchez. Urtasun es conocido por su habilidad estratégica, pero también por su capacidad de aguante y resistencia en cuanto a proyección personal. Después de su paso por la Eurocámara, logró hacerse con el cargo de ministro de Cultura en la actual legislatura. Desde hace meses rechaza todas aquellas voces que le susurran que debe aspirar a liderar la coalición. Lo ha dejado claro internamente: ese no es su plan, pero tampoco renunciar a un ministerio que le otorga visibilidad y fuerza orgánica.

Dudas sobre Bustinduy

En el segundo grupo de ministros, más abiertos a generar cierto conflicto dentro de la coalición de Gobierno, se encuentra Mónica García. La líder de Más Madrid se ha mostrado abierta a debatir una hoja de ruta algo rupturista, pero sin salir del Ejecutivo. Las protestas de los médicos no aconsejan a la ministra desprenderse ahora del control ministerial, afirman fuentes de su partido consultadas sobre la permanencia en el Gobierno. Su posición consiste en elevar la tensión retórica interna, marcar distancias de Sánchez y demostrar más firmeza en asuntos como la política de vivienda, pero no apretar el botón de salida.

Todo ello a pesar de que, como adelantó THE OBJECTIVE, Más Madrid es uno de los partidos de la coalición en el que van in crescendo las voces que piden romper con Sánchez. De ahí que otro ministro, el de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, pudiera en estas últimas horas decantarse también por un golpe de timón. La posición de Bustinduy no queda clara para las fuentes consultadas: algunos ubican al ministro madrileño dentro del esquema teórico de Mónica García, pero otros sugieren que él también se estaría decantando por una salida del Ejecutivo.

La ministra Sira Rego, adscrita a Izquierda Unida, es la que en este momento parece tener una posición menos nítida sobre el asunto. Aunque pueda ser partidaria de evitar choques para que no peligre su cargo de ministra de Infancia, su futuro depende de lo que se le ordene desde las altas instancias de Izquierda Unida. En este momento, IU es el partido más crítico con la permanencia en el Gobierno.

Con las elecciones andaluzas a la vista -el coordinador federal Antonio Maíllo se presenta a la Junta- varias secciones territoriales ya están pidiendo a gritos abrir un debate sobre la salida del Gobierno de Sánchez. Este diario ya publicó a finales de enero que existían sectores de Sumar que alertaban de los efectos negativos de seguir en el Ejecutivo, y lo mismo ocurrió después de los comicios del pasado domingo. El martes, Maíllo instó a Sumar a decidir el candidato nacional antes de mayo, para no llegar a los comicios autonómicos en Andalucía con la actual situación de impasse. En IU interpretan ese movimiento como preludio a un golpe de efecto dentro del Consejo de Ministros.

Los temores de IU

La sensación de impotencia interna por el bloqueo presupuestario, así como las posiciones cada vez más radicales de Sánchez, quitan espacio a los representantes de la izquierda alternativa. Ese limbo puede ser mortal para los integrantes de la coalición de Sumar. El asunto ya ha llegado a la mesa del propio Maíllo, aseguran fuentes conocedoras de esas instancias. Rego, por lo tanto, espera que su organización decida qué hacer, mientras que las fuentes consultadas en IU describen a un Maíllo nervioso por lo que pueda ocurrir en Andalucía.

Maíllo se enfrenta a una candidata socialista, María Jesús Montero, que en Sumar califican de «débil». Pero el temor es que la desmovilización acabe afectándole. ¿Cómo revertir ese ciclo? Una opción podría ser la salida del Gobierno central. Aunque para ello hace falta tener también el apoyo del PCE, que controla Enrique Santiago, alineado hasta ahora con la línea de la permanencia, pero que podría estar cambiando de idea en esos días convulsos. Las presiones internas aumentan, y todos los referentes del partido deben también medirse a ellas. Con unas proyecciones electorales que amenazan el umbral del 6% (en 2023, Sumar alcanzó el 12%) y el miedo a volver a escenarios políticos de irrelevancia como durante la etapa de Gaspar Llamazares, hace que aumente el ruido interno.

Hasta hace poco, el principal argumento en contra de la salida del Gobierno era que dinamitar la legislatura significaba convertirse en los culpables de la llegada de las derechas a la Moncloa. Pero este argumento empieza a flaquear. La clave, sostienen las fuentes consultadas, consiste en buscar una excusa para salir del Ejecutivo, garantizando aun así el apoyo externo «medida a medida». Es decir, dejando a Sánchez la responsabilidad de decidir cuándo quiera, y si quiere, adelantar los comicios. Solo así, consideran los sectores de Sumar más pegados a los territorios, podría revertirse un batacazo demoscópico que amenaza ya con la supervivencia de muchas de las formaciones implicadas en el proyecto.

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