Puigdemont prepara su vuelta con una gira por Cataluña y contratación de «seguridad extra»
El Ministerio del Interior no ha desbloqueado su petición de tener escoltas. Junts fía un vuelco electoral a su regreso

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, saluda al presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont. | Jasper Jacobs (Europa Press)
Carles Puigdemont tiene en el horizonte político y personal su vuelta a España. Optimista ante la posibilidad de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea avale la Ley de Amnistía, que allanaría el regreso, su entorno ya está preparando un «tour por Cataluña» para reimpulsar su perfil y agitar el tablero político en una coyuntura desfavorable para las formaciones independentistas. Según explican fuentes del partido a THE OBJECTIVE, también contemplan «contratar seguridad extra» —algo que obsesiona al líder de Junts— después de que su petición al Ministerio del Interior para que se la garantizara siga sin desbloquearse.
Junts per Catalunya espera que la vuelta de Puigdemont sea un revulsivo para sus perspectivas electorales. Su secretario general, Jordi Turull, inició una gira por los municipios catalanes para tratar de contrarrestar la gira que hizo previamente, en 2023, Silvia Orriols, lideresa de Aliança Catalana. No obstante, el partido cree que Turull carece del carisma o cercanía de su líder en Waterloo y están a la expectativa de que su desembarco en Cataluña contribuya a dar un vuelco electoral.
Esta gira, añaden las fuentes consultadas, consistiría en «actos de bienvenida». El objetivo es vender su regreso como una «victoria moral» contra el Estado. En Junts siempre se han proclamado como los verdaderos artífices de la norma y que Europa la avale sería un logro importante. Puigdemont lleva desde 2017 sin pisar España. Pesa sobre él una orden nacional de captura por parte del Tribunal Supremo, lo que ha condicionado hasta tal punto las posibilidades de su partido que en su momento decidió renunciar a la presidencia de Junts. Hasta que sus siete escaños en el 23-J se convirtieron en la clave de la gobernabilidad y pactar con el Gobierno de Pedro Sánchez.
Presionar al Govern
En paralelo, desde que se inició la legislatura catalana tras los comicios del 12 de mayo de 2024 con Salvador Illa de president, Puigdemont no ha podido ejercer de líder de la oposición al no asistir al Parlament, con una falta de visibilidad que han aprovechado sus adversarios políticos. Una de las más beneficiadas ha sido la propia Silvia Orriols, cuyos enfrentamientos con Illa han monopolizado el foco mediático y los vídeos de las redes sociales.
En la coyuntura actual, ni Junts per Catalunya ni ERC ni la CUP quieren un adelanto electoral por el auge de Aliança. Esto ha propiciado que en todo este tiempo en el Parlament hubiera un acuerdo de facto con el PSC para tensar, pero no romper. De hecho, los primeros en desmarcarse de esta entente fueron los posconvergentes, al considerar que debían centrarse en ejercer mayor presión y oposición al Govern de Illa para, en un futuro, tener opciones de disputarles el gobierno. Y para no dar más espacio a Aliança.
Mossos en su tiempo libre
Desde esta estrategia posconvergente es vital que Puigdemont pueda actuar en Cataluña y tenga presencia territorial y mediática. Según añaden, esto no es incompatible con ir proyectando progresivamente otros líderes del partido para en un futuro tener banquillo y poder relevar a Puigdemont. Como informó THE OBJECTIVE, hay un debate interno en el partido porque, como en el caso de ERC, siguen contando «con los mismos liderazgos de 2017» sin que el escenario político sea el mismo.
Sin embargo, a corto plazo no parece que esto vaya a cambiar. Junqueras también recuperó la presidencia de su partido y está a la espera de la amnistía —o de un segundo indulto— para acabar con su inhabilitación para cargo público y ser candidato de ERC a la Generalitat. A este respecto, las próximas elecciones catalanas podrían ser una suerte de déjà vu si Puigdemont también decide concurrir. Lo que está claro es que hasta que no se formalice la amnistía —si finalmente el TJUE la avala— es muy improbable que cambien las cosas drásticamente en los dos partidos. O que se adelanten unas elecciones autonómicas que no interesan a ningún partido independentista.
Con todo, Junts quiere ir paso a paso. La primera fase es preparar el regreso de su líder. En la actualidad, los que prestan sus servicios de protección a Puigdemont son agentes de los Mossos en sus horas libres. El Ministerio del Interior, que dirige Fernando Grande-Marlaska, consideró justificado no brindar protección personal oficial a Puigdemont mientras estuviera en Bélgica. Si bien Puigdemont hizo una petición formal para tenerla, y se inició su trámite, sigue bloqueada. Algo que también podría cambiar si se aplica la amnistía y Puigdemont regresa sin cuentas pendientes con la Justicia.
