The Objective
Hastío y estío

Irene Montero, Rufián y la resurrección de los muertos

«Un servidor cree que el pueblo suficiente penitencia ha hecho sufriendo el sanchismo hasta el 2027»

Irene Montero, Rufián y la resurrección de los muertos

Ione Belarra, Irene Montero y Gabriel Rufián. | EP

Dicen que la primavera la sangre altera y que se multiplican las alergias. Y es que la extrema izquierda sangra por la herida, doblemente roja, como dos son los políticos de ese lado del tablero ideológico que van a sentarse a hablar en un acto público el próximo 9 de abril en Barcelona: Irene Montero y Gabriel Rufián, moderados por Xavier Domènech, el que fuera secretario general de Podemos en Cataluña. Una alergia primaveral en la que, curiosamente, no cae este año el partido de Irene Montero. Un partido, Podemos, que hasta la semana pasada sentía alergia a compartir espacio en su papeleta electoral, y que siempre se ha vanagloriado de ir por libre. Una libertad egoísta, interesada, que cuando ha visto próxima la desaparición del partido y de todas las instituciones, se ha agarrado al primero que le ha tendido una mano para que esto no ocurra. Una desesperación que ya no tratan de disimular, pues cuando está en juego seguir viviendo de las instituciones públicas de la manera privilegiada como lo hacen, disimular dicha humillación deja de ser importante. 

Rufián lleva tiempo tratando de seducir a los «reyes morados». Poseedores de un casoplón, que no una humilde morada, a la vez que Pablo Iglesias presumía de ponerse morado en restaurantes de lujo para ningunear a Vito Quiles y llamarle muerto de hambre. Algo muy lógico en quien dice representar y defender a la clase obrera y sus miserables sueldos. Rufián ha dicho que los reyes de Galapagar son «las dos mejores cabezas políticas de su generación». Como chiste tendría algo de gracia, pero como lo dice en serio, me preocupa. Alguien que tiene ese criterio, es normal que diga las cosas que él dice. Si eso fuera así, hablaría de los estercoleros en que se han convertido las organizaciones políticas. Las mejores mentes prefieren trabajar en la empresa privada, donde son tratadas de una manera acorde a su valía, y cuando deciden apostar por la política, son apartadas o ninguneadas por no ser unos dechados en practicar las malas artes necesarias para ocupar los puestos altos del partido. Miren quiénes acompañan a Sánchez en el Partido Socialista o a Abascal en Vox, empezando por sus líderes, que ninguno es el lápiz más afilado del estuche. Pero esto es algo común en todos los partidos. Si tener una buena cabeza política es decapitar la verdad y el sentido común, entiendo que Rufián elija embestir como su forma favorita de ejercer el pensamiento.

Con Irene Montero y Rufián se juntan el hambre con las ganas de comer. Son tal para cual, unos «pijoprogres» de manual. Sus necesidades y apetencias hacen necesaria seguir chupando de la teta pública, aunque sea a costa de prostituir sus supuestos postulados. Son marxistas, pero a la manera de Groucho: «Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros». Esta frase es la que dirán estas dos «cabezas pensantes» el próximo 9 de abril en Barcelona para intentar captar el interés de un electorado que esté especialmente desnortado, perdido como la dignidad política de estos dos. 

Un servidor supone que en Barcelona hablarán de unas cosas y de una determinada manera. No creo que lo hagan igual si van a Jaén, Soria o Gijón. Si el amado independentismo catalán del que está más enamorado de Madrid que de sí mismo será un tema que utilice en un mitin en un pueblo de Soria mientras se hincha a torreznos. Tampoco se sabe si aceptarán preguntas en ese primer acto, pero estaría bien que la exministra que más odio ha esparcido contestara qué va a hacer para que el precio de la vivienda baje. Un servidor sabe la respuesta, seguro que dice: «Esto es culpa de El Xocas y Pablo Motos, que son muy machistas».

Pero en esta España todo es posible y más en esta primavera especialmente difícil de saber cómo se desarrollará. La alteración de la sangre y las alergias han sido la carta de presentación. Una estación de paso, como todas, donde la vida y la muerte se vuelven una divinidad más. Pasos de Semana Santa en una primera semana de abril como preámbulo a ese acto en Barcelona que se dará la semana siguiente con la participación de esos dos muertos políticos en busca de su resurrección. La cruz la ha llevado la ciudadanía todos estos años, y ellos ni siquiera quieren hacerse cargo de la penitencia. 

Un servidor cree que el pueblo suficiente penitencia ha hecho sufriendo el sanchismo hasta el 2027. Confiar en la propuesta política de Rufián y Montero llevaría al pueblo español al masoquismo. El primero quiere independizarse de España, y la otra reemplazar a los españoles por extranjeros que hagan lo que ellos les digan. Ambas propuestas van contra España en general y los españoles en particular, y pretenden que los electores compren semejante disparate. Una enmienda a la totalidad a nuestro país y a los que nacimos y vivimos en él. Como acto suicida es sensacional. Como locura insuperable. Como falta de respeto a los españoles es antológica. Pero, por favor, hagan esa campaña electoral: verles hacer tan monumental ridículo será muy divertido.

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