Podemos aspira a ocho puestos de salida si logra forzar un acuerdo de coalición con Sumar
Los morados asumen su 2% en las encuestas, pero consideran que serían esenciales para revalidar el Gobierno

Irene Montero en un mitin de Podemos. | Europa Press/archivo
Podemos ha dado un giro a su estrategia política. Tal y como adelantó este diario la semana pasada, la cúpula del partido morado ha llegado a la conclusión de que su proyección demoscópica no mejora todo lo esperado. Y que sobre todo dificulta plantear una candidatura en solitario, capaz de dar el sorpasso a Sumar y desbancar a todos aquellos que hace tres años quisieron aniquilar a Podemos vetando a Irene Montero de las listas electorales. Los morados tiran ahora de realismo y pragmatismo, con un encuentro que Montero celebrará con Gabriel Rufián el próximo 8 de abril que, al menos en teoría, debería desembocar en escenarios de nuevas alianzas en todo el espacio de la izquierda alternativa.
Irene Montero lo deslizó poco antes de las elecciones autonómicas en Castilla y León. «España necesita a una izquierda fuerte. Si eso lo tenemos claro, creo que las alianzas van a caer por su propio peso […]. Todavía quedan cosas por ver», afirmó en declaraciones recogidas por este diario. Era el comienzo de un giro estratégico que dejaba por primera vez de lado las aspiraciones unilaterales. En declaraciones posteriores, no ha cerrado la puerta a encuentros con otros grupos de izquierdas para llegar a acuerdos electorales, aunque en Podemos sostienen que no todos los partidos podrían formar parte de la alianza.
En la diana de Podemos se encuentran sobre todo formaciones como Izquierda Unida y Compromís, y menos Más Madrid o los Comunes catalanes. Podemos coincide en parte con el planteamiento de Rufián para que se limite la fragmentación de la izquierda en las próximas generales. Así que su plan pasa por acercarse a ERC y Bildu, aunque las direcciones de los partidos nacionalistas no han recibido mensajes muy dispuestos al entendimiento.
Malos datos demoscópicos
Pero Podemos ha asumido su debilidad. Las encuestas ubican al partido morado alrededor del 3%. Y los sondeos internos que manejan en Sumar dejan a los de Montero incluso por debajo de ese umbral, alrededor del 2%. Por eso, fuentes consultadas en Sumar sostienen que, en realidad, los líderes de los partidos a los que apelan los morados no quieren acuerdos con ellos. Prueba de ello es que ningún líder nacional de los partidos de Sumar se ha expresado sobre esto desde el anuncio del encuentro de Montero con Rufián. Es más, el pasado viernes los ministros de Sumar elevaron el choque con Pedro Sánchez para intentar silenciar incómodos debates internos sobre el precio de la permanencia en el Ejecutivo.
La operación de Podemos para volver a tejer nuevas alianzas de cara a las generales no es fácil. Y poco importa que para ello tengan el apoyo indirecto de la Moncloa, tal y como aseguran en Sumar. Pero Podemos advierte: un 2% de votos puede ser esencial para revalidar un Gobierno de izquierdas. Los cálculos de los morados señalan que ese 2% añadido al 6% o 7% de Sumar alcanzaría el 10% de las papeletas: un grupo de entre 20 o 25 diputados en el Congreso.
Los cálculos de Podemos apuntan a controlar unos ocho o nueve de los posibles puestos de salida; el doble de lo que obtuvieron durante las negociaciones con Yolanda Díaz en las generales de 2023. Es decir, un número con una enorme carga simbólica para una formación que denunció haber sufrido el «veto» de la dirigente gallega, que ahora se ha retirado de la pugna por el liderazgo de la próxima coalición.
Que Irene Montero haya movido ficha antes que los demás, poniendo un debate sobre la unidad sobre la mesa, obliga a todos los demás a posicionarse. Sus defensores la consideran una ventaja objetiva, mientras que en Sumar, al menos de momento, intentan dar la espalda a esa opción. En los partidos de Sumar aseguran que los líderes nacionales «no quieren» llegar a acuerdos con los morados. «Todos los suyos ya están con nosotros, para qué llegar a acuerdos».
