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Política

Los críticos de Sumar presionan para salir del Gobierno cuando fracase el decreto de vivienda

El Congreso tendrá que validar en los próximos 30 días la congelación de los alquileres publicada ya en el BOE

Los críticos de Sumar presionan para salir del Gobierno cuando fracase el decreto de vivienda

La vicepresidenta Yolanda Díaz y la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero. | EP

El acuerdo sellado, o impuesto, el pasado viernes en el Consejo de Ministros y que dio vida a un decreto para congelar los alquileres, equivale a un parche, pero es insuficiente para resolver las críticas internas dentro de los partidos de Sumar. Entre las formaciones que confluyeron en la coalición de Yolanda Díaz circula la tesis de que el presidente Pedro Sánchez y sus estrategas de la Moncloa están instalados en un planteamiento ‘atrapalotodo’ que está dejando a esas formaciones sin espacio político. Entre el miedo a una «pinza» con Podemos y los últimos descalabros electorales, un sector de Sumar está pidiendo valentía a sus representantes e insiste en una salida de los ministros de Sumar del Gobierno. Cree que el posible fracaso parlamentario del decreto ofrecería una excusa para alejarse de los socialistas.

Las fuentes consultadas en Sumar aseguran que «las presiones siguen» y que el objetivo es forzar a los ministros de Sumar a irse del Ejecutivo, aunque reconocen que los aludidos, y sobre todo Yolanda Díaz, están haciendo todo lo posible para evitar ese escenario. El plantón en el Consejo de Ministros del pasado viernes debe leerse en el marco de esa debilidad interna de los propios ministros de Sumar, y por ende en una escenificación para justificar su permanencia en el Gobierno.

Este lunes los ministros de Sumar, acompañados por los miembros del grupo parlamentario, han celebrado una reunión a puertas abiertas para reivindicar su gestión del decreto sobre vivienda. Mónica García ha elogiado a Pablo Bustinduy, sobre el cual siguen las presiones para que dé un paso y acepte ser el candidato de «consenso» de todo el grupo. Bustinduy, sin embargo, sigue negándose a ello y ese «vacío» se está convirtiendo en un problema considerable para la coalición.

Elogio a Bustinduy

Ernest Urtasun y la propia Yolanda Díaz han señalado que, aunque el decreto fracase en el Congreso, eso servirá para atacar a Vox, PP y Junts per Catalunya, a los que tratan de señalar como responsables del incremento de los alquileres. Díaz y Urtasun, en efecto, son los dos ministros de Sumar que más apuestan por la permanencia a toda costa en el Ejecutivo, tal y como adelantó este diario. Pero la performance del viernes y el acto del lunes no están sirviendo para frenar las voces críticas, que insisten en su planteamiento rupturista, tal y como desvelan fuentes de los partidos de Sumar.

Estos entienden que el impasse amenaza a todas las formaciones de la coalición, y que la única salida es romper con el Gobierno. Además, dentro del propio Sumar, varias fuentes cuestionan incluso el choque con Sánchez. En concreto, desconfían del plantón de los ministros de su área en el consejo del viernes, para llegar a concluir que es difícil creer que Sánchez no supiera «de antemano» cuál era el plan de sus socios de Gobierno, y que es improbable que un Consejo apruebe algo que no estuviera «redactado y pactado de antes». Podemos habla sin ambages de un planteamiento para «salvar mediáticamente» los sillones ministeriales. Algo que, en definitiva, reconocen varias fuentes consultadas en los partidos de Sumar.

Ante la «desesperación total» que sostienen que existe dentro de la coalición de los socios de Sánchez, fuentes conocedoras de esas peticiones internas señalan la votación en el Congreso del decreto sobre vivienda como un posible momento para dar un golpe sobre la mesa. Tras la aprobación en el Consejo de Ministros, el decreto deberá llegar a la Cámara Baja en el plazo de un mes. Esto significaría abordar el asunto poco antes de mayo, en coincidencia con los intereses de algunos miembros de la coalición, que ven en las autonómicas andaluzas otro punto de inflexión para la alianza.

En Sumar asumen que Junts, y posiblemente también el PNV, se opondrán a un decreto que pretende congelar durante dos años los precios de los alquileres y prohibir los desahucios. Pero además de culpar a los partidos de la derecha, estas fuentes creen que los responsables de Sumar pueden señalar también al PSOE, que se negó a incluir el decreto sobre vivienda entre el paquete de bonificaciones, que algunos en el espacio de Sumar califican directamente de «propuestas de derechas».

Ruido y movilización

«Si el Congreso rechaza el decreto, habría que salir del Gobierno. Ese sería el momento», afirman fuentes conocedoras de las presiones internas que reciben algunos ministros de Sumar y otros dirigentes al mando de los partidos de la coalición. Esas fuentes aseguran que, aunque no lo explicitan públicamente, hay dirigentes de rango nacional que han manifestado internamente su predisposición a esa medida.

Los partidarios de esa ruptura (que insisten en que no significaría forzar un adelanto de las generales) fundamentan su reflexión alrededor de dos factores. Por un lado, creen que Sánchez y la Moncloa ya dan por amortizada la alianza, y que mueven ficha para canibalizar todo lo que pueden de ese espacio, dejando a Podemos las migajas. La segunda cuestión atañe al partido de Irene Montero. El acto con Gabriel Rufián del próximo 8 de abril se entiende como un movimiento a la desesperada de Podemos, pero el temor es que el inmovilismo de los ministros de Sumar permita a los morados imponer su tesis del reencuentro, a pesar de que ningún líder nacional quiere realmente llegar a un pacto con ellos.

Los ministros de Sumar, mientras tanto, intentan ganar tiempo. Han pedido una «movilización» de la sociedad civil para respaldar su decreto. Los dirigentes de Sumar quieren involucrar a los colectivos activos en ese ámbito, como el Sindicato de Inquilinos, para evitar un pinchazo. Pero los críticos tachan esas acciones de «ruido» para impedir que se celebre un cuestionamiento interno sobre si permanecer en el Ejecutivo o dar un giro de 180 grados en la estrategia de la alianza.

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