Inés Cañizares, vicealcaldesa de Toledo: «Vox tiene que cambiar su gestión del dinero»
La dirigente, crítica con Abascal, reclama un «cambio de rumbo» y advierte de que se irá si no se siente identificada
Inés Cañizares (Las Pedroñeras, Cuenca, 1970), vicealcaldesa de Vox del Ayuntamiento de Toledo, habla muy claro, «sin miedo a nada, ni a nadie», sobre lo que piensa de la crisis interna y el momento político en el que se encuentra la formación que lidera Santiago Abascal. Su posición es de una «crítica positiva» desde su cercanía a Iván Espinosa de los Monteros, con el que colabora en su think tank Atenea. En una entrevista concedida a THE OBJECTIVE en Toledo, considera que Vox tiene que regenerarse y cuestiona el rumbo actual del partido. A su juicio, una de las cuestiones que tiene que abordar es una reflexión sobre la gestión del dinero que maneja Vox, sobre la que sostiene que hay dudas y reclama «transparencia». No sabe si repetirá, o no, como candidata al Ayuntamiento de Toledo, por su actitud crítica, ni si la echarán, o no, pero advierte que «más pierde Vox» si la expulsan y que, en cualquier caso, cumplirá hasta el final como vicealcaldesa. Eso sí, advierte de que si llega un momento en el que no se siente identificada con Vox, se irá.
PREGUNTA.- Su cercanía con Iván Espinosa de los Monteros, al que Vox le ha abierto un expediente, es pública. Esta semana le acompañó en un acto de su think tank, Atenea. ¿Le perjudica esta cercanía internamente?
RESPUESTA.- Me da igual. Yo no estoy aquí para aplaudir a nadie y tengo mis amigos. En los estatutos de Vox no dice con quién tengo que relacionarme y con quién no. Iván ha sido un gran compañero, es un gran amigo y yo pertenezco a Atenea, soy secretaria tesorera, con lo cual me encanta ir a los actos. Estoy involucrada en la asociación porque creo que la sociedad civil tiene que dar una respuesta a los problemas que tiene España. El hecho de que me perjudique o no me perjudique no es algo que me haya planteado nunca. No creo que relacionarme con una buena persona como es Iván me vaya a perjudicar; al contrario, me puede enriquecer, porque es una persona muy preparada y un buen compañero. Estoy encantada de pertenecer a Atenea y de poder compartir con él estas experiencias.
P.- ¿Por que ha firmado la petición para que se celebre un congreso extraordinario?
R.- Vox necesita parar y replantearse cuestiones de organización interna, su posición política, cómo ha ido evolucionando. Me afilié a Vox en 2019 y estaban publicadas las 100 medidas que resumían perfectamente la línea política. Vox entró en el grupo de Conservadores y Reformistas Europeos y, después, sin dar ninguna explicación, pasó a otro grupo distinto. Siendo los afiliados el pilar que mantiene el partido, deben tener también voz, y no la tienen desde hace mucho tiempo. Los que hoy están dirigiendo el partido están cerrados en sí mismos y se está expulsando talento. Es el momento de replantearse qué es lo que está pasando dentro, porque Vox tiene que ser un partido de Gobierno y, a día de hoy, yo no veo esa posibilidad sin ser muleta de otro partido. Es necesario abrir el partido y que crezca. Para eso creo que hace falta que se hagan aportaciones, tanto a nivel de organización interna como de ideario.
P.- ¿Cree que se atenderá esta petición si se consiguen las firmas necesarias?
R.- He hecho mis cálculos viendo la evolución de las cuentas anuales desde 2022 a 2024, que son las últimas auditadas y publicadas, y he visto las cuotas por afiliación, las cobradas y las declaradas. La afiliación a 2024 ha descendido desde más de 40.000 afiliados a 31.000 aproximadamente a 2025. El 20% es el mínimo que los estatutos exigen para convocar un congreso, 6.000. Llevamos ya casi 3.000, con lo cual tampoco estamos muy lejos y ha pasado muy poco tiempo desde que se lanzó.
P.- ¿Qué pasaría si se alcanzan las 6.000 firmas y la dirección se niega a convocar el congreso?
R.- Pues ahí sí que hay una incógnita. No hay una hoja de ruta, o por lo menos yo no conozco qué pasos habrá que dar o qué decisiones tomar. Lo consultaría con Javier Ortega Smith, que conoce muy bien el funcionamiento interno de Vox y quizás nos podría dar luz sobre ese asunto. Yo creo que al final accederían a convocar un congreso, que es muy positivo para el partido. No estamos cuestionando el liderazgo de nadie, ni la figura del presidente, sino el rumbo que lleva el partido, cómo se gestiona o se organiza de manera interna y su posicionamiento político; que quede claro hacia dónde vamos y nada más.
P.- ¿Desde cuándo detecta ese deterioro interno? ¿Cuál ha sido el punto de inflexión?
R.- Yo veo un cambio de actitud hacia el equipo desde las elecciones del año 2023, hacia las personas que han y hemos estado trabajando dentro del partido. Se empiezan a producir salidas importantes y una de las más llamativas fue Iván Espinosa de los Monteros. Tuve la experiencia de unas elecciones autonómicas y municipales en Castilla-La Mancha; concretamente, fui candidata a la alcaldía de Toledo, y vi cosas que me llamaron la atención. Puedes pensar que es falta de experiencia, falta de rodaje, y pedimos explicaciones a la dirección provincial.
«Más va a perder Vox si me expulsan; si no me siento identificada, me iré»
P.- ¿Qué cosas le llamaron la atención en esa campaña en Castilla-La Mancha?
R.- Por ejemplo, que no llegasen papeletas de propaganda electoral. Llama la atención que, por ejemplo, si tienes un interés en sacar unos buenos resultados, no haya un apoyo por parte del partido a quien está exponiéndose personalmente, poniendo al servicio del partido su reputación, su tiempo, su trabajo. Y luego la actitud, al salir de las listas electorales en las elecciones generales, sin ninguna explicación, personas que habían estado trabajando muy bien en el Congreso: Rubén Manso o Víctor Sánchez del Real. Puedes no repetir, pero yo creo que, como mínimo, hay que dar las gracias. Pero ahí hubo una actitud de alejamiento por parte de la dirección y el trato dejó mucho que desear.
P.- ¿Abascal tiene miedo o se siente amenazado por esos perfiles que estaban destacando por su valía política y su talento?
R.- No lo entiendo, no debería tenerlo. Nadie tiene que tener miedo al talento y rodearse de talento siempre es enriquecedor porque lo que hace es fortalecer el proyecto.
P.- ¿Abascal ha despreciado parte del talento que había en Vox?
R.- Esa pregunta nos la hacemos todos. Yo no puedo hacer una afirmación categórica y rotunda, pero esa es la duda que a todos nos asalta. Hay que acoger a personas que tengan formación, experiencia, ideas y que sean leales. La lealtad es que alguien te diga la verdad a la cara, no que te aplauda. No hay que buscar rodearse de gente que aplauda todo, sino un equipo humano que reme en la misma dirección. Esos son los cimientos para un proyecto sólido: personas preparadas y capaces de manejar o llevar las riendas de un país.

P.- Primero fue Macarena Olona, después Espinosa de los Monteros, Juan García Gallardo, José Ángel Antelo, Javier Ortega Smith o José Francisco Garre. ¿En Vox quieren gente sumisa y no con preparación?
R.- Las personas que tienen criterio y que son válidas parece que no sirven en este proyecto, y a mí me da muchísima pena y, además, les llaman «los despechados». Son capaces de ganarse la vida y tienen sus profesiones, su trabajo al margen de la política. Si aquí se están produciendo salidas en cascada de personas que han demostrado su talento y su capacidad, cabe preguntarse: ¿Todos son malos? Y con uno puedes tener una mala relación o haber tenido una decepción, sí, pero que sean todos malos y que el que se queda sea el bueno…
P.- ¿En Vox tiene la gente miedo a discrepar?
R.- Yo no tengo miedo a nada ni a nadie, ni fuera ni dentro de mi partido. No es mi estilo insultar a nadie y me gusta debatir. Tengo criterio, siempre lo he tenido, y me gusta exponer aquello que pienso. Vencer es convencer, no imponer. ¿Que otras personas lo hayan sentido? Quizás consideran que si dicen lo que piensan van a perder una posición o un trabajo. Yo acudí a este partido porque me pidieron apoyo, ayuda y ocupar un lugar en una lista. No he venido a pedir nada, sino a trabajar por esta causa, que me parecía muy noble, y me lo sigue pareciendo. Y no le debo nada a nadie.
P.- ¿Teme que la expulsen del partido?
R.- Más va a perder el partido si me expulsan que si sigo trabajando aquí, porque estoy demostrando que he estado a la altura, no he decepcionado nunca a quienes me han encargado un trabajo, ni en el Congreso ni en el Ayuntamiento de Toledo. Estoy cumpliendo con lo prometido y con mi palabra, trabajando lo mejor que sé, lo mejor que puedo. Y luego yo tengo mi opinión acerca de ciertas cosas. Yo quiero que Vox crezca muchísimo y que sea un partido de Gobierno y que gobernemos con nuestras ideas, con las ideas fundacionales de nuestro manifiesto original, el que defiende la propiedad privada, la libertad. Si este proyecto cambia y se convierte en otra cosa. No es una cuestión de que me echen; si no me siento identificada, como vine, me iría: voluntariamente.
P.- ¿Hay una posibilidad de que se vaya si Vox no cambia el rumbo?
R.- Depende de cómo evolucione. Si sigo sin sentirme identificada, pues no voy a estar. A día de hoy tengo mi responsabilidad como vicealcaldesa de Toledo y concejal de Seguridad Ciudadana, mandatos que cumpliré hasta el último día, me echen del partido o no. Ni he tenido ni tengo cargo orgánico. Me pueden echar como afiliada y dejaría de pagar mi cuota y ya. Pero no voy a abandonar la responsabilidad que ostento junto con mis compañeros, porque no soy solo yo. Somos cuatro concejales que hacemos un equipo maravilloso, cohesionado, que remamos en la misma dirección, que nos llevamos fantásticamente bien y que somos como los mosqueteros: todos a una. De momento, hasta que no acabe la legislatura, no me voy de ningún sitio, pero si no me siento identificada con el partido, no voy a seguir en él.
P.- ¿Tiene una relación fluida con la dirección?
R.- Ahora mismo, no. Tengo canales de comunicación abiertos y los puedo utilizar porque tengo el teléfono de todo el mundo. Si tengo una duda, hay una oficina técnica a la que puedo recurrir. Como concejal de Seguridad, también estoy dentro del grupo de Seguridad que hay a nivel nacional. No tengo una relación continua de hablar por teléfono con Santiago Abascal o con Ignacio Garriga. En otros momentos sí que la he tenido, pero ahora no. Tampoco veo la necesidad de llamar a nadie.
P.- ¿Nunca le han apercibido por mostrarse crítica con la dirección nacional?
R.- A mí no me han dicho nada. Yo aquí trabajo con total libertad, nadie se mete conmigo, nadie me pone cortapisas a la hora de tomar mis decisiones. Consultamos cuándo vamos a presentar una moción y no me hacen la vida imposible. No me ponen ninguna pega de nada.
«Hay que regenerar Vox y que la dirección vea que las cosas no son así»
P.- ¿Repetirá en las elecciones municipales de 2027 como candidata de Vox al Ayuntamiento de Toledo?
R.- Si repitiera, me gustaría hacerlo con los cuatro concejales que estamos en el grupo municipal. Yo sola no voy a ningún sitio, porque no tengo una aspiración política personal. Para mí la política es un medio, no es un fin. Lo ideal sería que pudiésemos continuar el proyecto que hemos iniciado durante estos cuatro años con esas mismas personas. Si no es así, para mí no tiene sentido ir en una lista.
P.- ¿Cabe la posibilidad de que su actitud discrepante con el rumbo de Vox le pase factura y se quede fuera de las listas municipales y no sea candidata?
R.- No utilizaría el término «temer», porque no temo, pero caber la posibilidad, cabe. Voy a responder a un comentario que ha salido en prensa local, una carta al presidente provincial del partido. La carta era una respuesta a unas declaraciones en las que dijo que todavía no tenía claro quién iba a ser el candidato para 2027. En ella, el afiliado de base dijo que parece mentira que, con lo bien que lo están haciendo los cuatro concejales de Vox en el Ayuntamiento de Toledo, todavía no tengan claro que estos son los concejales que tienen que ir encabezando la lista de 2027.

P.- Sobre la situación de las cuentas de Vox. ¿El dinero es el problema?
R.- No creo que sea el dinero. Independientemente de la gestión económica que esté haciendo Vox, lo que está claro es que las cuentas están auditadas externamente y pasan por el Tribunal de Cuentas. Ahora, nos puede gustar o no lo que está pasando; eso es distinto. Los partidos políticos pueden transferir fondos a fundaciones, como hace el Partido Popular, el PSOE y también Vox, pero tiene que estar justificado. Si transfiere fondos a una fundación que depende del partido, con la finalidad de retribuir a personas que están trabajando para el partido, ¿es razonable que desde el Grupo Parlamentario del Congreso se transfiera dinero al partido si proporciona medios, materiales y humanos al grupo parlamentario? Lo que estás haciendo es pagar unos servicios. Todo esto está justificado porque detrás hay un trabajo que se está pagando y ese trabajo existe. Esa es la duda que se está planteando. Como no la tenemos resuelta, estamos pidiendo que se aclare. Hacer afirmaciones de manera alegre, gratuita, sin saber el trasfondo y sin ver la documentación, tampoco. Me gustaría que se hiciera un ejercicio de transparencia y se dijera que no es una cuestión de que exista una factura, sino que detrás de esa factura haya un trabajo. Yo puedo emitir una factura por unos servicios que no he prestado. La cuestión está en si realmente con el dinero público que se está generando en Vox y que se está ingresando se está pagando un trabajo real o simplemente una ficción. Esa es la pregunta.
P.- ¿Cree necesario que Vox debe despejar dudas sobre el destino de su dinero?
R.- Sí, lo creo necesario, porque nosotros vinimos a regenerar la política, diciendo que los partidos políticos no tenían que cobrar dinero público, que tenían que renunciar a las subvenciones. Lógicamente, tenemos que jugar con las mismas reglas de juego que los demás, pero si se cobran, hay que hacer un ejercicio de transparencia y que se diga dónde se destinan. Si Vox viene a renunciar a las subvenciones que se dan a los partidos políticos y las eliminamos de su cuenta de resultados, ¿en qué situación se queda Vox? Es decir, ¿necesita ese dinero para sobrevivir con el planteamiento que tiene? Si lo necesita, tendríamos que cambiar los planteamientos y ser capaces de predicar con el ejemplo. No estoy señalando a nadie, sino una forma de gestionar, que nosotros dijimos que veníamos a gestionar de manera diferente.
P.- ¿Vox tiene que cambiar la forma de gestionar el dinero que recibe?
R.- Yo entiendo que sí, porque las cuentas reflejan que necesita dinero público para mantenerse. Hay que hacer un ejercicio de reflexión y de transparencia y decir si este dinero público lo estamos dedicando a pagar la contratación de 200 personas, me parece muy bien. El fin es loable, pero vamos a explicarlo, y yo creo que la ciudadanía lo agradecería muchísimo, los afiliados, los simpatizantes y los votantes
P.- ¿Vox tiene que cambiar de estrategia en la negociación de los pactos con el PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León?
R.- Desde el principio he tenido claro que Vox tenía que ser un partido de Gobierno y que venía a cambiar la situación en España. ¿Cuál es el mandato de los ciudadanos? Lo importante no es lo que a mí me guste, lo que quiera el presidente del partido. La cuestión es qué quieren los ciudadanos. ¿Qué nos han dicho? Te deposito mi confianza, toma mi voto, porque con mi voto, sumado al de otra fuerza política, seréis capaces de gobernar. ¿De qué manera? Hay distintas formas de hacerlo, con más o con menos responsabilidad. Ese es el mandato de los ciudadanos y, al margen de los egos, de los caprichos y de lo que cada uno piense de manera personal, tienes que dar respuesta al mandato. En cualquier sitio de España donde Vox y el PP puedan ser capaces de gobernar, se tienen que poner de acuerdo, sí o sí.
«Los que hoy dirigen Vox están cerrados en sí mismos y expulsan el talento»
P.- ¿Se está equivocando al no pactar con el PP?
R.- Bajo mi punto de vista, sí.
P.- ¿Esta situación de bloqueo está amenazando el futuro de Vox?
R.- Sí. Vox tiene que llegar a un acuerdo de mínimos con el PP, dar un paso al frente y decir que queremos gobernar. La única forma que tiene para crecer es demostrar a los ciudadanos que hay personas con mucha capacidad para poder gestionar ayuntamientos, comunidades autónomas, consejerías, concejalías, que hay un equipo preparado, gente valiosa, que tiene capacidad para gestionar. Esa es la forma de demostrarles a los votantes que nos pueden seguir votando. Si no demuestras tus capacidades, al final la gente se pregunta para qué a votar a un partido que no se decide a gobernar. Esa versión de que el PP nos ha traicionado…, a mí todos los días, 25 veces en el Ayuntamiento, cada vez que pueden. Lógico. Quieren más protagonismo, pero eso forma parte del juego político. Lo que no puedes es llorar y llevarte la pelota a casa. Eso no es una postura de un partido que quiera gobernar. Lo que hay que hacer es estar presente y visible en todos los Gobiernos, demostrando tu capacidad. Dentro del Gobierno se pueden cambiar cosas, fuera, no. Eso de los sillones a mí no me vale. No es una cuestión de ocupar un sillón, de asumir una responsabilidad, porque es más fácil estar en la oposición criticando que gobernando dentro de un Gobierno.
P.- ¿Si Vox es incapaz de cerrar un pacto con el Partido Popular, le pasará factura en las elecciones andaluzas?
R.- Creo que no es el camino. ¿Qué mensaje das a los ciudadanos cuando puedes gobernar y no quieres? «No me votes, que no quiero gobernar». Lo de que no tenemos prisa por llegar al poder… claro que la tenemos, pero no al poder como un fin, sino como un medio para cambiar las cosas. Pedro Sánchez demuestra que gobernando se cambian las cosas a diario, que ha sido capaz de aprobar una ley de amnistía, fíjate si la da la vuelta a la Constitución. Nosotros tenemos que ser capaces de gobernar cuanto antes para expulsar al socialismo de España. Si hay mucha prisa, no es una cuestión de estar lanzando críticas constantemente, sino de ponerse manos a la obra.
P.- ¿Ya es demasiado tarde porque está calando en el votante que Vox no quiere gobernar?
P.- Soy el ejemplo de lo contrario y soy Vox. No todo el mundo piensa eso. Creo que Toledo es la única ciudad que, gobernando con el PP, no ha aprobado la implantación de la zona de bajas emisiones. Tenemos una relación cordial con el PP, pero cuando tenemos que decir no, lo decimos y no hay ningún problema, por eso no nos vamos a salir del Gobierno. La zona de bajas emisiones es un ejemplo claro de que nuestras banderas las seguimos levantando. No nos vamos a doblegar y negociamos los Presupuestos, siempre hay que ceder. No puede ser todo lo que tú quieras. Aquí venimos a trabajar, no a hacer amigos ni enemigos. Vamos a trabajar, a hacer acuerdos de mínimos. Si tienes voluntad de gobernar, al final llegas a acuerdos.
R.- ¿Abascal está más empeñado en hundir al Partido Popular que a Pedro Sánchez?
R.- Nunca he sido afiliada ni he trabajado en el Partido Popular, ni conozco su organización. Pero sí tengo relación con determinadas personas del Partido Popular en el Ayuntamiento de Toledo. Pero Santiago Abascal ha sido del Partido Popular toda la vida y lo conoce. A lo mejor él, a título personal, puede tener algo contra el Partido Popular, que es el partido del que salió. Puede que eso le condicione a la hora de negociar.
P.- ¿Se equivoca cuando cree que para cambiar a Pedro Sánchez no tiene que pactar con el PP?
R.- Para echar al socialismo, hay que pactar con el Partido Popular. Cómo se pacte o no es una cuestión de cómo se manejen las negociaciones, tanto a nivel nacional como autonómico como municipal; si hay más o menos capacidad de convencer al otro. Hay que convencer, no imponer, y hay gente que tiene más mano izquierda. Lo que está claro es que, para gobernar, a día de hoy, la posición de Vox es minoritaria en relación al Partido Popular. Tiene que llegar a un acuerdo bueno para los ciudadanos. El Partido Popular ya ha gobernado y ya sabemos cómo ha gobernado. Bajo mi punto de vista, habrá hecho cosas bien, pero también ha hecho muchas cosas mal. Si seguimos con las mismas leyes y cambiamos cuatro cosas de manera superficial, pues al final estamos haciendo seguidismo de la política del PSOE. Eso es lo que hay que dejar claro al Partido Popular, que lo que tenemos que hacer es cambiar la forma de hacer política y el marco normativo que tenemos en España. No es una cuestión de lo que yo quiera, sino de lo que los ciudadanos me han mandado, y es que yo negocie con el Partido Popular.
«Al margen de los egos y de los caprichos, Vox tiene que dar respuesta al mandato ciudadano»
P.- ¿A Vox le está perjudicando una cierta soberbia de pensar que puede sustituir al Partido Popular como fuerza política hegemónica en la derecha?
R.- Yo creo que eso no debería verse como soberbia, sino como el objetivo. Tenemos que tener una ambición política, pero con los pies en la tierra. Vox es una fuerza política que no puede gobernar por sí sola. Lo tenemos que tener claro y ser conscientes de la fuerza que tenemos. ¿Podemos crecer? Sí. Pero para eso hay que entrar en un Gobierno y no dejarte fagocitar por el grande. En el Gobierno municipal de Toledo se distingue el grupo de Vox del Popular. Formamos un Gobierno conjunto, estable y duradero, pero sabemos perfectamente diferenciar cuáles son nuestras concejalías y las del Partido Popular. Tenemos identidad propia. De alguna forma, no nos están fagocitando. Y eso es lo que tiene que conseguir Vox a nivel nacional para dejar su impronta y que la gente nos conozca y sepa cómo gestionamos. La ambición política está bien con los pies en la tierra, pero ahora mismo hay que llegar a un acuerdo con el Partido Popular, porque sabemos que no podemos gobernar por nosotros mismos.
P.- ¿Comparte la idea de que la derecha española solo tiene una oportunidad de ganar a Sánchez y gobernar en 2027? ¿Si Vox no cambia su estrategia, puede haber un trasvase de votos al Partido Popular?
R.- No podemos ser tan negativos. Tengo que romper una lanza a favor de Vox. Inicialmente, era el Partido Popular el que tenía miedo a Vox. Recuerdo la moción de censura y Casado dijo cosas fuera de tono. Totalmente. La moción nunca hubiese triunfado, pero se trataba de escenificar que había unidad en la derecha, poner a Sánchez contra las cuerdas. El Partido Popular se equivocó y estuvo haciendo una campaña anti-Vox y ahora es al contrario. Vox está ahora continuamente contra el Partido Popular y ambos se han equivocado. Tienen que ver que dentro de la derecha española hay distintas sensibilidades. Los votantes de Vox y del Partido Popular se parecen. Siendo partidos de sensibilidades distintas, tienen que reconducir la relación y dejar a un lado los orgullos, tanto de un lado como de otro, para llegar a un acuerdo, porque eso es bueno para España.
P.- ¿No le parece un poco infantil acusar al PP de la situación interna de Vox?
R.- El Partido Popular no está detrás. De hecho, quienes están hablando en los medios de comunicación son mis compañeros de partido, que están de alguna manera haciendo público su sentir y las cuestiones que han vivido. Esto no lo hacemos para perjudicar a Vox, al contrario. Nosotros lo que queremos es que Vox sea un partido de Gobierno, no muleta del Partido Popular. Pero para eso hay que reconducir Vox, ampliarlo, abrirlo y que la dirección se dé cuenta de que las cosas no se pueden hacer así.
P.- ¿Si no se regenera, si ese cambio no se produce, puede quedarse en un partido minoritario en la derecha?
R.- No tengo una bola de cristal. Ese es el miedo que yo tengo y lo que no me gustaría que pasara.
