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Tribunales

La falsa contradicción de Carmen Pano: Claudio Rivas la condujo sin carné hasta Industria

Sus testimonios «han sido muy contundentes» y «apuntalan» la solidez de los indicios contra José Luis Ábalos

La falsa contradicción de Carmen Pano: Claudio Rivas la condujo sin carné hasta Industria

El coche de Claudio Rivas.

Las diferentes partes integradas en la acusación popular salieron este jueves satisfechas de las declaraciones de Carmen Pano, su hija Leonor González Pano y del amigo y socio de ambas, Álvaro Gallego García. Sus testimonios «han sido muy contundentes» y «apuntalan» la solidez de los indicios contra José Luis Ábalos, según las fuentes jurídicas consultadas por THE OBJECTIVE. Sin embargo, la parte «más endeble» fue algo interpretado como una «contradicción» que no fue tal.

Tras confirmar todas las exclusivas publicadas por este periódico (la entrega de 90.000 euros en Ferraz, la compra de un chalé en Cádiz para Ábalos en pago a una licencia de hidrocarburos y las reuniones en el Ministerio de Industria con el jefe de gabinete de Reyes Maroto, Juan Ignacio Díaz Bidart, para la licencia a la empresa Villafuel SL), la empresaria imputada en la trama de los hidrocarburos (que se investiga en el Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional) aseguró que fue Claudio Rivas quien le condujo a esa primera reunión el 28 de diciembre en el Ministerio de Industria.

Dos horas antes, el conocido como su chófer, Álvaro Gallego García, declaró haber sido él quien llevó a su «amiga» al departamento de Industria, sito en el Paseo de la Castellana 160 de Madrid, en su vehículo particular, Audi Q3 blanco, matrícula 2408 LKT, el mismo coche en el que llevó a Pano a entregar los pagos a Ferraz por orden de Víctor de Aldama en octubre de 2020. Dos meses más tarde, en diciembre del mismo año, tuvo lugar el encuentro con Koldo García y el jefe de gabinete de Industria, Juan Ignacio Díaz Bidart, en el Ministerio.

Un «cambio de conductor»

Una aparente contradicción que, sin embargo, tiene una explicación. Fuentes cercanas a Pano y Gallego confirman a THE OBJECTIVE que ambos salieron en el vehículo citado desde el domicilio de Pano en Madrid y se dirigieron al Paseo de La Habana, número 4, donde «hubo un cambio de conductor». Allí se habían citado con Claudio Rivas, su hermana Marisa Rivas y los dos técnicos de Córdoba que acudieron en AVE esa mañana y que participaron en la reunión, como desveló este periódico. El punto de encuentro fue en la conocida cervecería José Luis en Paseo de La Habana, donde Gallego le ofreció a Rivas su coche para acudir a la reunión ministerial.

El motivo fue que el empresario Víctor de Aldama había trasladado la conveniencia de que no fuera «demasiada gente», tal y como confirmó este jueves Leonor González Pano, quien gestionó con Aldama los participantes a la cita, según consta en el mensaje incluido en uno de los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, donde aparece la matrícula del vehículo propiedad de Álvaro Gallego García. Tras el ofrecimiento de su vehículo, Rivas asumió los mandos del utilitario y condujo a Pano hasta el departamento de Reyes Maroto para acudir a la cita con Koldo y Bidart.

Retirada del carné

Se da la circunstancia de que Claudio Rivas cometió una infracción de seguridad vial al realizar ese trayecto en coche —desde Paseo de La Habana hasta Industria, a cuatro manzanas—: tenía retirado el carnet por conducir en estado de embriaguez, según confirman tres fuentes distintas a este periódico. Así se explica que Carmen Pano asegurara con rotundidad que fue Claudio Rivas quien conducía el vehículo con el que entró en el parking del Ministerio, que ella iba de copiloto y «detrás iban dos técnicos de Córdoba».

Como desveló Carmen Pano en exclusiva a THE OBJECTIVE, los encuentros iban encaminados a la concesión de una licencia de operadora de hidrocarburos para la empresa Villafuel SL, detrás de la cual se encontraba Claudio Rivas, socio de Víctor de Aldama. La empresaria confirmó este jueves —por tercera vez en sede judicial— lo que relató en dos entrevistas a este periódico hace año y medio sobre lo acontecido en octubre de 2020: la entrega de 90.000 euros en la sede del PSOE en la calle Ferraz en octubre de 2020, en dos pagos de 45.000 euros cada uno con un intervalo de quince días entre ambos. Era solo uno de los pagos para la concesión de la licencia de hidrocarburos. El segundo fue la compra del chalé de La Alcaidesa en Cádiz.

El regalo al exministro

La trama de hidrocarburos, liderada por Claudio Rivas, recompensó al exministro José Luis Ábalos con un chalé de lujo en la urbanización La Alcaidesa, en Cádiz. El inmueble, valorado en más de 600.000 euros, habría sido el pago por las gestiones de Ábalos y su asesor, Koldo García, para que la empresa Villafuel SL obtuviera del Gobierno la licencia necesaria para operar en el sector del combustible. La operación se gestó entre finales de 2020 y mediados de 2021 a través de diversas reuniones en sedes ministeriales y despachos privados. Este chalé es uno de los cohechos que se está juzgado en el Tribunal Supremo.

Para ocultar el origen de esta dádiva, se diseñó una compleja estructura contractual bajo la apariencia de un alquiler con opción a compra. Ábalos firmó un acuerdo con la sociedad Have Got Time SL —vinculada a la red— por el que pagaría una renta mensual de 2.500 euros que luego se descontaría del precio final. Sin embargo, tal y como adelantó este periódico, se tratava de una simulación: el dinero que el exministro transfería supuestamente retornaba a sus manos en efectivo.

El éxito de la mediación quedó patente en las reuniones de alto nivel que Koldo García organizó con responsables del Ministerio de Industria, donde los empresarios fueron presentados como “recomendados” por el propio Ábalos. Aunque la licencia fue finalmente concedida en la primavera de 2021, el esquema se desmoronó poco después: tras la destitución fulminante de Ábalos por parte de Pedro Sánchez en julio de ese año, el exministro acabó siendo desahuciado de la propiedad porque Rivas entendió que ya no le podía ayudar. Finalmente, la trama consiguió la licencia para operar en la venta de combustible y con ella pudieron defraudar al menos 213 millones de euros en el IVA.

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