
Niños
Comenzar una vida huyendo, no es buen comienzo, aunque lo peor pueda estar en quedarse. No es necesario tener hijos para que se nos despierte una sensibilidad especial cada vez que somos testigos de la mala vida de tantos de ellos.

Comenzar una vida huyendo, no es buen comienzo, aunque lo peor pueda estar en quedarse. No es necesario tener hijos para que se nos despierte una sensibilidad especial cada vez que somos testigos de la mala vida de tantos de ellos.


