Las piezas serán utilizadas para completar la primera etapa de la instalación del lugar de conservación, que estará concluido en la primavera de 2017, ha afirmado Mary-Jo Adams, directora de la Fundación Finca Vigía, con sede en Boston, que recaudó casi 900.000 dólares para el proyecto. De esta manera, una colección de aproximadamente 5.000 fotografías, 10.000 cartas, miles de notas al margen de cerca de 9.000 libros, e incluso cañas de pescar y cabezas disecadas de animales africanos tendrán un mejor cuidado después de haberse deteriorado excesivamente desde los años de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Cuba. La mayor parte de estos artículos está almacenada en el sótano “infestado de termitas”, en una casa de huéspedes de la finca mencionada, pero todo será trasladado a la nueva instalación lo más pronto posible, ha concluido Adams.