
Un velero llamado Gaia
Desatracas, aparejas y te lanzas a la mar, la cubierta brillante, el casco ¨ni el mismo Dios podría hundirlo¨, con una eslora ridícula para la inmensidad a la que te enfrentas

Desatracas, aparejas y te lanzas a la mar, la cubierta brillante, el casco ¨ni el mismo Dios podría hundirlo¨, con una eslora ridícula para la inmensidad a la que te enfrentas