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Citoyens

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“Francia ha escogido a #MacronPresident, 39 años, liberal, progresista, europeísta y con la voluntad de unir a los franceses. Félicitations”. Así celebraba Albert Rivera en twitter la victoria de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia. Unos días después el político catalán escribiría un artículo en El País desarrollando su entusiasmo por la elección de Macron y por lo que esto suponía para afianzar el cambio en los usos y costumbres políticos. Era evidente que Rivera elogiaba al francés mientras se miraba en el espejo. En cualquier caso, no parecían descabellados ni febriles los argumentos a favor de una higienización del ecosistema partidista alejados de los mamporros dialécticos del podemismo falaz.

¿Por qué Rajoy?

¿Por qué Rajoy?

¿Rajoy o Rivera? Rajoy, incluso por sus defectos. Cuando se trata de definir sus cualidades, pocos políticos como el Presidente Rajoy generan tanto consenso entre críticos y aduladores. Y bien está, porque en nadie como en los políticos se ve tan claro que las virtudes que uno tiene suelen ser indiscernibles de sus defectos.

Francia y Alemania, otra vez

Francia y Alemania, otra vez

Despejemos historias apócrifas: No existe ninguna prueba de que el ‘Times’ de Londres haya publicado jamás ese famosísimo titular, “Niebla en el canal de la Mancha. El continente, aislado”. Pero los últimos acontecimientos, con aquella pacata Theresa May reconvertida a defensora entusiasta de la ruptura de Gran Bretaña con la Unión Europea, devuelven su actualidad a la noción de que los británicos se siguen considerando como ciudadanos aparte, instalados en unas islas situadas más o menos en el centro del océano Atlántico, a medio camino entre aquella Nueva Inglaterra que fundaron y con la que mantienen una relación especial, y esas placenteras tierras francesas que tanto les han dado bajo forma de buenos vinos de Burdeos, amables paseatas por la Promenade des Anglais de Niza y veladas locas junto a los Campos Elíseos. Somos muchos los que queremos y admiramos al Reino Unido, pero hacerlo comulgar con la integración europea sigue siendo, como en tiempos de Maggie Thatcher, una aspiración que choca de bruces con la realidad. El centro del Atlántico sigue atrayéndolos como un imán.

Alivio, y gracias, en Francia

Alivio, y gracias, en Francia

Emmanuel Macron, del que todos -salvo los cuatro gatos alocados que, por ejemplo, predijeron el triunfo de Donald Trump- esperan ahora que se convierta tras la segunda vuelta en el presidente más joven de la historia de la república francesa, es esencialmente un desconocido sin ideología claramente definida. Pero tal y como está el patio, ante rivales éticamente descalificados como François Fillon o políticamente deletéreos -antieuropeos, antiliberales- como Marine Le Pen o Jean-Luc Mélenchon, la probable victoria de Macron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales es un bálsamo que este azacaneado mundo, que esta perturbada Europa, recibirán con alivio. El horno no está para muchos más bollos después de Trump, del Brexit, de Putin, de Kim, de Asad, del ISIS, de Maduro, del homicida Duterte…

Macron, primer presidente europeo

Macron, primer presidente europeo

Hay dos temas de los que es muy difícil hablar desde la emoción y el optimismo. Uno por definición: la seguridad. Otro, por coyuntura: la Unión Europea. Ambos han sido obligados y predominantes en la campaña electoral de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. El marco en el que se iba a desarrollar la jugada era ideal para Marine Le Pen, candidata extremista del Frente Nacional, cuyo discurso antieuropeo y su insistencia en sacar tajada tras cada atentado islamista parecía conectar con una ciudadanía especialmente temerosa y reacia al cambio. El atentado contra una patrulla de policías apenas unos días antes en pleno corazón de París reforzaba esta impresión. En esencia, se daban todas las condiciones estructurales de Francia y coyunturales de Europa para que ganara un candidato conservador o reaccionario, Fillon o Le Pen.

El molde

El molde

Ya se ha contado una y mil veces que el Frente Nacional nació en el laboratorio de François Miterrand, que era el artefacto que garantizaría el gobierno perpetuo de la izquierda mediante la división de la derecha y que nadie previó que el monstruo se descontrolaría, ensancharía su base electoral y se haría con los cinturones obreros que entonces se debatían entre el socialismo y el comunismo.

Roma: risorgimento de Europa

Roma: risorgimento de Europa

Hoy se reúnen en Roma los Jefes de Estados de Gobierno de 27 países de la Unión Europea, junto a los presidentes de las principales instituciones europeas, incluidos el Parlamento, la Comisión y el Consejo. Celebran el aniversario del Tratado de Roma, que es celebrar el inicio de una revolución. La revolución social, económica y política más importante que haya visto nunca nuestro continente. Una revolución en forma de declaración de interdependencia entre las naciones de Europa. Con Roma, por primera vez en nuestra historia, los europeos decidimos (lo hacemos ya cada día) que nuestras relaciones no se basarán en las reglas de la dominación, la asimilación y el conflicto; sino que lo harán sobre la base de la cooperación y la solidaridad. Así, durante los últimos sesenta años, los europeos nos hemos acercado los unos a los otros, y hemos hecho realidad un sueño de libertad. Y así, estos sesenta años han sido los años de mayor progreso y estabilidad en toda nuestra historia. Y así, nos hemos convertido en la región más prospera del mundo.

Huir hacia el abismo

Huir hacia el abismo

En ocasiones, los atestados de tráfico se parecen mucho a la política. En contra de la apariencia, se descubre que el vehículo ha caído por el barranco en el que no se encontraba el peligro. La corrección de la trayectoria, bienintencionada pero excesiva, hace al conductor precipitarse por el lado contrario al riesgo del que se quería huir. El fenómeno Donald Trump tiene, en efecto, algo de trágico: es una huida que lleva hacia la muerte que se pretende sortear.

Trump y los culpables

Trump y los culpables

Si tuviéramos que elegir entre las conductas universales, en tiempo y en espacio, en época y en contexto, de los mandatarios con dotes y facilidades para el arte de lo excéntrico, una de ellas sería la del principio de exclusión. O de negación de lo propio y retrato malvado y conspirador de lo ajeno. Con tal de no irnos demasiado lejos en la historia, dejaremos algunos ejemplos recientes. Y es que Franco tuvo a sus masones como Chávez y Castro tuvieron al imperialismo yanqui, como el nacionalismo presume de un Estado en el que viven pero oprime. Trump, siguiendo esta actitud –acaso mejor hablar de conductas o gestos, de estrategias para colmar titulares, que de política-, la ha tomado con el periodismo y con Obama, a quienes acusa de enemigos del pueblo en el primer caso y de filtrar informaciones en el segundo.

¿A quién pedimos cuentas por no acoger más refugiados?

¿A quién pedimos cuentas por no acoger más refugiados?

La atención a los que huyen de la guerra e intentan entrar en Europa para salvar su vida debería ser una de las prioridades políticas de todas las administraciones públicas. Y así lo reclama cada manifestación que durante los últimos días se ha convocado a lo largo y ancho del continente, con especial fuerza en Barcelona. Se exige un cambio en la política de acogida: más cuotas, mejor trato. Welcome Refugees. Son reclamos legítimos y esperanzadores que yo comparto y defiendo. Hay un deber moral que no se puede eludir, y no hay un “wonderful and beautiful wall” que pare a personas que no tienen nada que perder.

Próstata, machismo y pajarita

Una mujer tiene que ganar menos que un hombre por narices. Y lo dice Janusz Korwin-Mikke, eurodiputado. El abuelo Janusz tiene los ojos claros, mala leche y una pajarita. Lo de la pajarita lo digo a nivel ilustrativo, no venga luego Chencho Arias y se me mosquee.

La responsabilidad de un partido

La responsabilidad de un partido

Todos sabemos que el Congreso del Partido Popular ha sido previsible y aburrido. Las ideas y las ideologías han brillado por su ausencia. No ha habido el menor esfuerzo por construir un marco de referencias culturales que dé sentido a la acción de gobierno. El PP –colmo de la abyección- ha asumido de una vez por todas su condición socialdemócrata. La vocación liberal-conservadora ha sido traicionada.

Congreso placebo

Congreso placebo

Desde que ya no quedan cronistas de boxeo a la manera de Alcántara los púgiles se abrazan y todos los golpes son bajos. Vistalegre II pretendía ser eso, el combate del siglo y ha resultado un recordatorio de lo mismo: de que si a Iglesias le llevan la contraria se enfada y de que Errejón aún estaba por madurar. Y es que la madurez te entra toda de golpe una tarde cualquiera. Mientras, Iglesias le daba palmaditas en la espalda no se le atragantase. 

Después

Después

No cabe duda de que Podemos es una rama del entertainment. Su presencia en los medios de comunicación y las redes sociales ha sido constante, en una suerte de metarrelato en marcha dedicado a comentar en tiempo real la vida política de la formación. Sucede que los acontecimientos ligados a esta última han escaseado de forma alarmante desde que el partido quedó fuera de juego en las elecciones de diciembre: al fallido sorpasso se ha sumado un entendimiento entre los partidos setentayochistas ante el que Podemos no ha sabido oponer una respuesta coherente. De ahí que los últimos meses hayan estado dedicados a la política más vieja del mundo, o sea, a una lucha por el poder presentada como pulso programático entre el reformismo errejonista y el radicalismo pablista. La victoria del segundo confiere al primero el melancólico brillo de las posibilidades no realizadas: otro paraíso perdido para la historia política.

Martirio y absolución

Martirio y absolución

El presidente autonómico Carles Puigdemont interrumpió una sesión del Parlamento de Cataluña para proclamar que “la democracia española está enferma”. El diagnóstico es certero. Lo que resulta extraño es que sea él quien lo profiera. Es como si, estando en cama con fiebre, un paciente recibe la visita de sus virus para que le anuncien apesadumbrados: “Parece que tiene usted una gripe”.

Estamos en casa

Estamos en casa

“Yo no quería hacer propaganda de Hitler, y si cuento esto sé que se la voy a hacer. Pero como quiero cumplir mis deberes de informador imparcial, no tengo más remedio que contarlo”. Así empezaba Chaves Nogales su crónica titulada “¿Por qué son nazis las mujeres?”. “Uno de los más fuertes apoyos de Hitler son las mujeres, a las que precisamente Hitler ha metido en la cocina de un manotazo. «Se acabaron los derechos políticos de las mujeres -dijo el Führer-; no tienen nada que hacer en política; el nacionalsocialismo donde necesita a las mujeres es en el fogón o criando a los hijos». Y apenas había dicho esto, las mujeres, en las primeras elecciones que hubo, se fueron como corderitas a votar a Hitler. Ellas han sido las que le han dado su gran triunfo electoral”. Y tras preguntarse el porqué de tan sumisa actitud, sigue explicando: “Es, sencillamente, que Hitler, al mandarlas al fogón, les ofrece eso, el fogón; nada menos que el fogón. Quizá a muchas de mis lectoras se les habrá olvidado la importancia que esto tiene. Pero piensen que todas las andanzas sociales y políticas de la mujer alemana tienen esta única y exclusiva causa: que no había fogones, que no había hogares, que no había casas, que no había hombres”.

Ciudadanos, quo vadis?

Ciudadanos, quo vadis?

La IV Asamblea de Ciudadanos se ha saldado con la definición de un partido que adolece de un estilo más sólido en su retórica que en su práctica. Y de enormes diferencias según qué regiones: el Ciudadanos de Andalucía y el de Cataluña son dos partidos distintos. Al contrario de lo que sucedía en UPyD, quien pudo ser su socio y terminó de enemigo, Ciudadanos es un partido fuerte en el liderazgo y débil en el peso de su ideario. ¿Por tesis? No: por los nombres que lo defendían, o defienden. Con frecuencia desencantados de uno y otro partido mayoritario que más que convicciones en el cambio y en el atractivo modo del pragmatismo idealista de la nueva formación vieron la oportunidad de destacar y hacer carrera política en un lugar en donde los puestos relevantes los adjudicaban a medida que los candidatos iban llegando. Si no, reitero, que pregunten en Andalucía, donde Juan Marín, predispuesto al pacto con el poder de Susana Díaz antes que al complicado ejercicio de oposición, prometía consejerías a antiguos simpatizantes del Partido Popular. Simpatizantes que vieron una oportunidad única. Y que ahí están.

Épica para ridículos

Épica para ridículos

Cuántas ocasiones nos viene dando en los últimos tiempos el nacionalismo catalán para que recordemos el aforismo de Nietzsche: “En las fiestas patrióticas también los espectadores forman parte de los comediantes”. Es desolador cómo el ridículo nacionalismo ha prendido entre una población que en otros ámbitos de su vida acierta a comportarse de un modo menos risible.

Sobre Trump y la especie...

Sobre Trump y la especie...

La nobleza como cualidad humana se ve, se presiente. Se intuye cuando uno, yo mismo, ha pateado ciudades y gabardinas. La insoportable maldad del Ser Humano también se intuye en cualquier parada del bus, en cualquier esquina. Pero la bondad se huele en el rostro ajado y en la mirada limpia de quienes te venden el periódico y te hablan de cómo viene febrero para el terruño. La nobleza se ve en el gesto de los hombros de las gentes buenas y en la posición del abrigo cuando lo dejan en la percha a la hora del clarete. Porque, a pesar de todo, el Hombre como especie, ha evolucionado; ha hecho un proceso divino de ‘amejoramiento’ para dejar de ser mapache y pasar a ser cowboy en ‘Times Square’. Y, sin embargo, Donald Trump, ahí, triunfante con lo suyo que es el mundo, con su gato amarillo acostado en la frente, sus queridas y sus enemigos. Ya nos dijo en célebre contraportada el maestro Manuel Alcántara que, incluso sin votarlo, íbamos a sufrir aquí al que yo llamo ‘coloso en damas y en nadas’: Trump, Donald.

Sánchez, dionisiaco conquistador; susana, apolínea estratega

Sánchez, dionisiaco conquistador; susana, apolínea estratega

El pasado sábado, 28 de enero, Pedro Sánchez se dispuso a tomar el cauce de unas aguas, tras el impulso de la tormenta de Ferraz, en apariencia calmadas. Fue en Dos Hermanas, pueblo de la provincia de Sevilla. Como si de un antiguo rey castellano se tratara, pero a la inversa, Sánchez bajó del norte con intención de conquistar, de reconquistar, el epicentro del socialismo en España, que es andaluz, acaso federal, aunque resida en Madrid por utilidad para la burocracia. En contra de lo que todos apuestan, simpatizantes, militantes y adeptos, hubo apoyo interno -tímido también, sí- en el mitin de Pedro, un aliento que encuentra sus puntos fuertes en el histórico Toscano –alcalde de teoría y cacique de prácticas, en su municipio, se entiende- y Pérez Tapias, ejemplo de un PSOE más inclinado al pensamiento y a la ideología, al tratado y a la filosofía, que al pragmatismo y al eslogan, valores en boga tanto en la sociedad de hoy como en la principal rival de esta facción sanchista, al menos en los titulares y ecos del periodismo, Susana Díaz.

Nos hace feliz odiarlo

Nos hace feliz odiarlo

En La democracia sentimental, Manuel Arias Maldonado escribe que “hay una estrecha relación entre radicalismo y felicidad […] El radicalismo hace más feliz que la moderación: sobre todo cuando el gobierno no nos representa.” Si a esto se le une una elevada sensación de pertenencia, una amenaza exterior o interior que funcione como chivo expiatorio, cierta disonancia cognitiva que te impida ver los errores propios y una sensación de superioridad moral, uno ha de ser enormemente feliz. Porque afrontar la complejidad de la realidad es extenuante. Y, bueno, a veces triste.

Aznar, punki de mayor

Aznar, punki de mayor

Me he sentado a escribir sobre José María Aznar cuando ha llegado la noticia de la muerte de Paloma Chamorro, nuestra benefactora de ‘La Edad de Oro’. Y me he acordado de lo que contó hace poco Jesús Quintero sobre la primera entrevista que le hizo a Aznar a principios de los noventa. Quintero le había indicado al cámara que mantuviese un primer plano del entrevistado, y nada más comenzar le espetó: “¿Usted ha sido punki?”. No sé qué se trasluciría en su rostro, pero el futuro presidente pensaría sin duda en mazmorras para el entrevistador…

En retirada

En retirada

La actitud conservadora admite, al menos, dos variantes. La primera se deja guiar por unas convicciones, es doctrinaria y se desplaza de arriba abajo: de las ideas a la realidad más inmediata. La segunda, en cambio, incide en lo que el filósofo inglés Michael Oakeshott calificaba como apego al presente y en la desconfianza hacia los cambios bruscos y las reformas radicales. Para Oakeshott, «ser conservador consiste en preferir lo familiar a lo desconocido, lo contrastado a lo no probado, los hechos al misterio, lo real a lo posible, lo limitado a lo ilimitado…». Por supuesto, en esta concepción del conservadurismo, el credo ideológico prima menos que la estabilidad o que los equilibrios sociales e institucionales del país. Una es activa; la otra, pasiva. La primera quiere imponer un modelo de sociedad –que considera más moderno, más justo o sencillamente más eficaz– y la segunda se conforma con mantener cerrada la caja de Pandora que podría enfrentar a los ciudadanos en una amalgama de conflictos sin soluciones claras. Ambas son instintivas, aunque respondan a instintos de diferente orden. Y, si aplicamos este marco a la política nacional, Aznar y Rajoy representan las dos almas del conservadurismo español, con sus respectivos intereses, sus filias y también sus fobias.

Política a brochazos

Política a brochazos

Donald Trump ha provocado un quilombo fenomenal en su país. Ha firmado un decreto con cuatro disposiciones sobre inmigración: 1) Suspende la admisión de nuevos refugiados durante 120 días mientras se estudia cómo abordar la cuestión. 2) Impone una moratoria de 90 días para algunos países, siete en total, influidos por la violencia terrorista islámica. 3) Suspende indefinidamente la admisión de refugiados sirios. Y 4) Limita el número de refugiados anuales a 50.000.

Más resistente que el hormigón

Más resistente que el hormigón

Trump firmó el decreto presidencial y al día siguiente los periódicos mostraron en sus portadas un muro que se construirá dentro de unos meses. Vimos vallas que atraviesan El Paso, una muralla que tapa el horizonte en Tecate, mexicanos mirando a través de gruesos barrotes en algún lugar de la frontera. Los periódicos ilustraron la noticia de que Trump levantaría un muro con la fotografía de un muro que ya había sido levantado. No es un milagro. En algunos lugares de la frontera entre México y Estados Unidos, el muro existe desde hace años y no es la única frontera física construida por el hombre que permanece en pie en el mundo. Ni siquiera la más cruel. Las concertinas europeas dan fe de ello.

Lo que nos enseñó Obama

Lo que nos enseñó Obama

A Barack Obama le precedió George W. Bush y le sucederá Donald Trump. Llegó con una crisis financiera y el paro en niveles históricos y se va con pleno empleo y un país creciendo como no lo hace Europa. Asumió con la amenaza nuclear iraní y se marcha con un acuerdo internacional que lo encauza. Ha desbloqueado las relaciones diplomáticas con Cuba, un acuerdo difícil de calibrar en Europa, pero que tiene un alto poder simbólico en América Latina, donde era necesario, urgente, cambiar la percepción que se tiene de Estados Unidos. Además, ha dado cobertura sanitaria a varios millones de personas vulnerables. Guantánamo, Siria e Irak son desaguisados ajenos con los que el consenso dice que no ha sabido lidiar. Pero que no fueron provocados por decisiones suyas, como fue la de bombardear Irak bajo premisas falsas e intentando engañar con aquello de las “armas de destrucción masiva”. Si ahora estamos en la posverdad, aquello debió de ser la preverdad. La pregunta es, ¿habríamos estado mejor sin Obama?

El hombre de las mil jetas

El hombre de las mil jetas

Por fin veo El hombre de las mil caras en Filmin, una de las plataformas digitales que me ha permitido abandonar las molestas salas de cine (nunca estaré lo suficientemente agradecido de darme de baja de hedores, susurros, verborreas, juegos de manos y roedores incombustibles). Factura solvente y narración fluida. No fui un entusiasta del anterior film de Alberto Rodríguez. La cosa de la isla mínima que tanto gustó y que se comparó, en hipérbole inaudita, con la inmensa serie True Detective. En fin.

Nuestras conversaciones con él

Nuestras conversaciones con él

Si Barack Obama fuese una empresa cotizada, habría sido un hábil inversor quien se hubiera deshecho de sus acciones a principios de 2009, al poco de iniciarse su primer mandato como presidente de Estados Unidos. Las expectativas depositadas en él eran tan altas, tan desmesurados los deseos, que era fácil predecir un derrumbe de la acción cuando el áspero e inflexible principio de realidad se interpusiera en el camino. Ocho años después, acabada el pulso entre la realidad y el deseo, me atrevería a recomendar a los lectores que compren obamas de nuevo. Porque lo vamos a echar de menos y su acción a partir de ahora sólo puede subir.

Un canasto socialdemócrata como regalo de Reyes

Un canasto socialdemócrata como regalo de Reyes

Si, como dice Manuel Arias en su reciente La democracia sentimental (Página Indómita, 2016), las ideologías son “atajos cognitivos” que simplifican y empaquetan una realidad cuya complejidad lo exige para que podamos asimilarla y lidiar con ella, lo primero que ha de hacer un partido político al representarlas es cumplir ese mandato básico: no añadir bruma y ruido a lo que ya de por sí nos desborda cada día. El PSOE, más que un “atajo cognitivo”, ha sido este año una “distracción decepcionante”. No ha sido ningún faro contra la incertidumbre, sino la incertidumbre misma.

Alemania, Europa y la libertad

Alemania, Europa y la libertad

La noticia llamativa del día es que la primera reedición desde 1945 de ‘Mein Kampf’, de Adolf Hitler, ha sido un éxito editorial en Alemania. Menos llamativa, pero probablemente más importante, ha sido la del superávit en la balanza comercial de la Unión Europea en 2016, que ha alcanzado los 296.000 millones de euros, de los que 280.000 millones los ha aportado por sí sola Alemania. Pero lo trascendental de verdad es Alemania a secas, la Alemania de 2017, la que económicamente lidera Europa pero políticamente sigue en ese limbo en el que se encerró para expiar la terrible docena de años en los que se dejó llevar por Hitler a una cadena de crímenes y horrores que las generaciones posteriores no han acabado de asimilar.

Aquel PSOE

Aquel PSOE

Sería conveniente que el PP, el PSOE y Ciudadanos formalizaran una gran coalición gubernamental, pero no tanto como que el PSOE se afiance en la sensatez que, de manera un tanto inopinada, trajo la gestora presidida por Javier Fernández. Dicho de otro modo: antes que un Gobierno de concentración (fórmula que, siquiera de modo subrepticio, parece funcionar en la práctica) urge en España un PSOE de concentración, entendiendo por tal un partido socialdemócrata clásico, con ambición de poder y dotado de un proyecto nacional. En este sentido, que el pasado 27 de diciembre 70 cargos intermedios animaran a Pedro Sánchez a pelear por el liderazgo del partido no puede ser sino una pésima noticia, como lo fue la candidatura soterrada de Paxi López o lo ha sido estos días el intento de rehabilitación del principal responsable de la deriva sectaria del partido, José Luis Rodríguez Zapatero, quien, por cierto, va jactándose de ser un damnificado del sanchismo cuando fue el sanchismo el que, durante la campaña del 26-J, reivindicó su legado. Por lo demás, tampoco resulta muy halagüeño que Fernández obtenga mejor nota entre los votantes del PP que entre sus votantes, en lo que aparenta un indicio de que el populismo también ha prendido en las bases. O que, como me decía un amigo a propósito de la intervención en el acto de Libres e Iguales ‘Por el pacto español’ de Nicolás Redondo Terreros, Joaquín Leguina y Enrique Múgica: “En el fondo, presentarlos como socialistas tiene algo de ficción”.

Incoaligables

Incoaligables

Una de las excentricidades de la vida política española, síntoma de su inmadurez, es la imposibilidad de que el PP y el PSOE se coaliguen. Hasta los que estábamos a favor de la Gran Coalición éramos conscientes de su imposibilidad. Le pedíamos peras al olmo, para que por pedir no quedase.

Contaminación política

Contaminación política

El día 26 de diciembre el aire de Madrid registraba un alto nivel de contaminación. El Ayuntamiento de Manuela Carmena arbitró la medida de prohibir, a medias, la circulación de coches por la ciudad. La medida se implantó el día de los inocentes, que amaneció con una buena calidad del aire. Ese día, mientras los policías atascaban la ciudad poniendo multas que el consistorio no podrá cobrar, el nivel de emisiones de dióxido de nitrógeno aumentó un 1,8 por ciento. La distancia entre las intenciones del Ayuntamiento y los efectos de su medida se cubre con un ridículo monumental.

Premios Nobel piden a la ONU que acabe con la “limpieza étnica” en Myanmar

Premios Nobel piden a la ONU que acabe con la “limpieza étnica” en Myanmar

Más de 34.000 rohingyas han sido forzados a huir debido a las operaciones militares de la ciudad de Rajine, según la ONU. Al menos 86 personas han muerto en estas operaciones militares, que comenzaron tras el ataque de militantes armados a la frontera de la ciudad de Maungdaw. Además, el director general del Ministerio de Asuntos Exteriores de Myanmar, Kyaw Zaya, ha reconocido a Reuters que 2.415 de sus ciudadanos se encuentran en Bangladés. “Si no tomamos medidas, la gente puede morirse de hambre, si no son asesinados con balas”, afirman en la carta enviada la ONU.

El grupo que ha emitido la protesta está compuesto, además de por ganadores de un Nobel, por políticos y activistas, entre ellos Malala Yousafzai y el Arzobispo de Sudáfrica, Desmond Tutu. Aseguran que Aung San Suu Kyi, líder de facto del país y ganadora también de un premio Nobel, “no ha tomado ninguna medida para asegurar los completos e igualitarios derechos de ciudadanía de los Rohingyas”.

La cara amable de la ficción

La cara amable de la ficción

Me gustó ver a Shimon Peres tan sonriente en el Trono de Hierro, porque no todos los políticos tienen una relación tan sana como él con la ficción. Unos, porque la prefieren a una realidad que nunca está a la altura de sus aspiraciones. Otros, porque no pueden soportar que no se ajuste a los estrechos márgenes de sus prejuicios ideológicos. Como suele pasar, no hay nada que una más a estos políticos que su afán censor, aunque los primeros prefieran prohibir la verdad y los segundos la ficción.

La historia, seguro, lo juzgará

La historia, seguro, lo juzgará

Ha muerto Fidel y hemos asistido al espectáculo trivial de unos medios de comunicación que han sido más generosos con él (que no hubiera autorizado su publicación en Cuba) que con Donald Trump, que ha tenido la desfachatez de ganar unas elecciones democráticas contra las preferencias de estos medios. Pero no voy a hablar de Fidel, sino de un oscuro episodio de la historia cubana que nunca interesó mucho a la prensa.

Personajes del año

Personajes del año

El lenguaje es un espectáculo, y esconde —en la superficie, como en el cuento de Poe— verdades profundas. Se trata simplemente de fijarse en lo que decimos y ahí está, comprimida, toda la lección. Analicemos un ritual de estas fechas: la elección de los “personajes del año”.

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