Según el fiscal Andrew Marshall, la puerta de metal de 1,2 x 2 metros actuó como una guillotina y sólo pasó a “unos milímetros de la cara” de Ford antes de tocar el suelo. El incidente “habría podido provocar la muerte de una o dos personas”, agregó. Según la Agencia de Salud y Seguridad de Gran Bretaña, la potencia del sistema de accionamiento de la puerta fue comparable al peso de un coche pequeño, fue “un incidente previsible” y el fallo podría haber sido evitado. Tras el accidente Ford tuvo que ser trasladado en helicóptero hasta un hospital en Oxford. El actor se rompió la tibia y el peroné de la pierna izquierda y sufrió de quemaduras en una mano en la que se le practicó cirugía plástica para evitar las cicatrices. La productora, que ha admitido dos infracciones a la normativa de salud y seguridad, se verá obligada a pagar al actor la multimillonaria multa que ha impuesto la sentencia dictada por el tribunal de Aylesbury dos años después del accidentado rodaje.