Un investigador descubrió que unos 2.500 ciudadanos belgas siguen recibiendo puntualmente cada mes una pensión militar procedente de Alemania. La razón de esta pensión: sus servicios al III Reich. Para Alvin de Conick, el investigador que ha revelado esta circunstancia, es normal que la pensión la cobre un ex soldado alemán, pero no uno extranjero. La asociación de resistentes belgas Groupe Mémoire ha reactivado su denuncia por esta situación y está recogiendo firmas para que dejen de pagarse estas pensiones, que consideran no sólo “inaceptables y moralmente injustas” sino también fraudulentas, porque no pagan impuestos en Bélgica, pues el Estado alemán se niega a notificar quiénes son sus beneficiarios o qué cantidades perciben. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Bélgica investigó a 500.000 ciudadanos que se unieron a las SS y al ejército alemán, o que colaboraron en el envío de judíos y resistentes a campos de concentración. Al final, casi 60.000 personas fueron condenadas.