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43 Grupo, los militares españoles que luchan contra el fuego desde el cielo: "Apaga y vámonos"

España es uno de los países de la Unión Europea más afectados por los incendios forestales, un problema que amenaza con intensificarse debido a los efectos del cambio climático

Foto: Unidad Militar de Emergencias | Web

“Estuve en el infierno y lo apagué”. Así reza uno de los lemas del 43 grupo del Ejército del Aire de España, un grupo de bregados militares que depende operativamente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y que conoce de cerca lo que es luchar contra el fuego desde el cielo. Estos profesionales de las Fuerzas Armadas de España cuentan con casi 50 años a sus espaldas extinguiendo incendios con los característicos aviones Canadair –ahora Bombardier– de color amarillo y rojo. No en vano, España es uno de los países de la Unión Europea más afectados por los incendios forestales, un problema que amenaza con intensificarse debido a los efectos del cambio climático.

La utilización del medio aéreo en tareas de protección contra incendios forestales comenzó a principios del siglo XX, teniendo como misión la detección de incendios forestales en la Costa Oeste de los Estados Unidos. En la década de los treinta, se comenzó a trabajar con aviones en misiones puramente de extinción, siendo Estados Unidos, Canadá y Australia los países pioneros en este tipo de vuelos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, aprovechando los avances tecnológicos en el mundo de la aviación y los excedentes de aeronaves militares, se comenzaron a utilizar los aviones en misiones propiamente de extinción de incendios forestales y se configuraron las técnicas, los procedimientos y la doctrina de empleo de este tipo de aeronaves.

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Un UD-13/14 Canadair, del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas carga agua en el embalse de El Atazar. | Foto: Ejército del Aire

El fuego no entiende de horarios, y los cerca de 150 militares que conforman el 43 grupo lo saben. Por ello están disponibles 365 días al año, aunque con un servicio reforzado durante la época estival, el período de mayor riesgo y en el que se producen la gran mayoría de incendios. Es la denominada ‘campaña de verano’, que va del 1 de junio hasta el 15 de octubre y durante la cual los 18 aviones de los que dispone la unidad y sus militares se reparten en ocho destacamentos (Madrid, Santiago de Compostela, Zaragoza, Albacete, Málaga, Pollensa, Badajoz y Salamanca) para abarcar toda la geografía española.

Durante el verano, ningún militar de esta unidad tiene vacaciones, todos trabajan y hacen guardias. Además, en la Base Aérea de Torrejón –donde se encuentra el cuartel genera de la UME– se mantiene el servicio de alarma. Con casi 15 años trabajando en esta unidad, y más de 2.500 horas de vuelo como apagafuegos, el comandante Enríquez nos asegura que en poco más de 30 minutos el avión que está en la base puede despegar y salir a combatir el incendio.

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El comandante Enríquez, piloto instructor del 43 grupo junto a uno de los aviones de esta unidad en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz. | Foto. Rodrigo Isasi

La misión de extinción es, sin duda, uno de los vuelos que mas riesgos entraña. El vuelo a muy baja altitud, el humo que disminuye la visibilidad, el viento que provoca turbulencias y aviva el fuego, la gran concentración de medios aéreos sobre la misma zona, la orografía del terreno de incendio que suele ser escarpada. Estos son sin duda factores de riesgo que el 43 Grupo asume y afronta en sus misiones. Después de cada misión, así como a primera hora de la mañana, el mecánico de la tripulación revisa a conciencia la aeronave para comprobar que no hay ningún desperfecto que pueda comprometer la seguridad del próximo vuelo.

En unos 12 segundos, el Bombardier 415 (uno de los dos modelos con los que cuenta el Ejército del Aire) es capaz de cargar más de 6.000 litros por una pequeña compuerta de 15 centímetros de ancho, pero para ello necesita tomar en una superficie de agua de cerca de 400 metros de longitud. Eso sí, sus operaciones están limitadas por la luz. El trinomio de piloto, copiloto y mecánico –tripulación habitual en cada salida– no opera de noche y solo puede volar durante un máximo de nueve horas.

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Un hidroavión Canadair y los helicóteros EC-135 y Cougar vuelan en formación por los alrededores de Madrid. | Foto: Fidel Santos OCP/UME

Para el comandante Enríquez, piloto instructor del 43 grupo, la maniobra más difícil es la descarga del agua y las operaciones previas: la planificación del circuito y de atacar el fuego, la coordinación de todos los medios que hay trabajando en el incendio y tener en cuenta todos los obstáculos presentes –como los cables de alta tensión o los pájaros–. Tiene claro cuál ha sido el momento más complicado de su carrera: los incendios que azotaron la localidad portuguesa de Pedrógão Grande en 2017. Estaban trabajando cuatro aviones españoles y, durante 40 o 50 minutos, hubo cierta incertidumbre sobre si uno de ellos había sufrido un accidente. Finalmente, no fue así, pero fue un “momento muy duro”, asegura, hasta que se consiguió localizar al avión entre las llamas.

Y es que la actuación de los militares del 43 Grupo, cuya misión secundaria es de apoyo al Servicio de Búsqueda y Salvamento, no se limita solo al territorio nacional, también han participado en misiones de extinción de grandes incendios forestales en Grecia, Bulgaria, Francia, Israel, Italia, Marruecos y Portugal; prácticamente en todos los países del Mediterráneo. Todas éstas operaciones en el exterior tienen gran importancia, ya que no sólo contribuyen a unificar procedimientos de operación entre todos los países usuarios de este tipo de avión, sino que permiten dar los primeros pasos hacia una actuación globalizada, al menos a nivel europeo, en la lucha contra incendios.

Así son los aviones del 43 Grupo

De fabricación canadiense, los Canadair –actualmente propiedad de Bombardier– del Ejército del Aire español tienen una capacidad de carga de 6.000 litros de agua, aunque la cantidad de agua que cargan viene determinada por la cantidad de combustible que llevan. Es decir, al principio comienzan cargando 4.000 litros de agua y según van consumiendo combustible cargan más cantidad de agua. Ademas de los depósitos de agua, estos aviones cuentan con otros de líquido espumante retardante que ayuda a combatir de manera más eficaz el fuego.

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El tiempo de misión del 43 Grupo normalmente ronda las cuatro horas y media, en las que, dependiendo del modelo de hidroavión y distancias, pueden hacer entre 25 y 50 descargas como media. Según Bombardier, un CL-415 que cuente con una fuente de agua a una distancia entre 6 a 15 km del fuego; puede realizar hasta 12 descargas en una hora, lanzando unos 125.000 litros de agua sobre el incendio. ¡Apaga y vámonos!

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