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Tatuaje terapéutico contra el cáncer de mama: "Necesitaba el pezón porque me sentía incompleta"

En España se diagnostican alrededor de 33.307 nuevos cánceres de mama al año, una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida

Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

Inma López, de 48 años, ha sufrido una mastectomía bilateral y la amputación de ambos ovarios. Un proceso largo y duro que comenzó en 2017 cuando en una revisión ginecológica “vieron que algo no estaba yendo bien”. A los 15 días la operaron y le extirparon los dos ovarios, al mes le amputaron los dos pechos.

Nos lo cuenta la propia Inma, enfermera de profesión, en el estudio de tatuajes Italiano Diablo, en calle Sáncho Dávila, a solo diez minutos de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Nos hemos citado con ella porque se va a tatuar los pezones tras una reconstrucción de pecho en 2018 en la que no fue posible recuperar el complejo areola-pezón. Ahora, esta enfermera, que lleva 26 años trabajando en una unidad de cuidados intensivos, se encuentra con la fuerza necesaria para dar ese paso valiente y poner punto y final a un largo periodo de reconstrucción. Porque reconocerse frente al espejo es algo necesario para el ser humano.

“Cuando te han reconstruido sigues estando incompleta, porque tú ya no eres como antes. No es como una cirugía estética que sabes que vas a mejorar, incluso te dicen que vas a quedar mejor que antes, pero tú ya no estás como antes, y no es fácil”, relata Inma, confesando que ha tardado un año en pedir cita.

Puedes ver en el vídeo todo el proceso del tatuaje pezon-aureola de Inma López.

Recuperar la identidad

Acompañada de su madre, su principal apoyo en todo este duro proceso, Inma llega al estudio nerviosa y visiblemente emocionada. “Tengo mucho miedo a que me dé un ataque de pánico, porque han sido muchas sesiones tumbada boca arriba en las que la gente me hacía cosas en mi cuerpo. Han sido muchos meses y muy largos”, relata sin dejar de insistir en que, por favor, recalquemos la importancia de las revisiones ginecológicas. Y es que en España se diagnostican alrededor de 33.307 nuevos cánceres de mama al año, y una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama a lo largo de su vida, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). Sin embargo, solo un 48% asegura hacerse la revisión ginecológica anual recomendada.

José Miguel Pulpón –conocido como Pulpo– es el profesional que le va a realizar el tatuaje. Con brazos y cuellos visiblemente tatuados y uñas pintadas de negro, es un tipo alegre y risueño. Pasadas las cinco de la tarde, con la precisión de un cirujano con un bisturí, Pulpo, con su aguja, y de forma totalmente altruista, intenta curar las heridas de la batalla personal con el colorido de una lucha ya ganada.

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Pulpo e Inma antes de realizarse el tatuaje. | Foto: Lidia Ramírez | The Objective

Lo primero, según nos cuenta, es dibujar la areola y el pezón sobre el pecho. Después comienza a tatuar muy poco a poco para no pasarse de tono, ya que hay que realizar ambos pezones iguales. En el caso de Inma, además, tiene que simular el pezón con un efecto 3D, para lo que juega con el color, las luces y las sombras para generar el efecto de volumen; y es que aunque cada vez se realizan más mastectomías en las que se conserva mayor cantidad de piel y del complejo areola-pezón, para conservar estos hay que tener en cuenta “que el tumor no debe situarse próximo al pezón ni afectarlo”, cuenta a The Objective la doctora Raquel Barriga Sánchez, de la Unidad de Mama del Hospital Universitario de Torrejón, pionero en realizar tatuajes 3D tras el cáncer de mama aplicando esta técnica en 2017.

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Pezones y areolas dibujados sobre el pecho de Inma. | Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

En el caso de Mariela Rodríguez, profesora de 53 años, sí le pudieron reconstruir el pezón, por lo que acude al estudio de tatuajes Italiano Diablo para que le tatúen solo la areola del pecho derecho. Mariela, por el contrario, se muestra tranquila y optimista. “No me lo he tenido que pensar, lo he tenido muy claro”, cuenta justo después de haberse realizado el tatuaje. “Ahora me siento muy bien, encantada, es como el colofón fin de fiesta, el definitivo”.

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Mariela tras tatuarse la aureola del pecho derecho. | Foto: Rodrigo Isasi | The Objective

Tatuaje solidario

Pulpo, que ha hecho uno 40 tatuajes de este tipo, unos cuatro al mes, y tarda unos 40 minutos por pezón, asegura que esta es su forma de aportar “un granito de arena a algo que es una necesidad”. “Ellas salen encantadas, ven esto como el punto y final a todo un proceso. Es como decir ya está, ya me puedo mirar al espejo”, cuenta, recordando como una de las mujeres que acudió al estudio, tras haberse tatuado el pezón y las aureolas le mandó una foto en topless en la playa. “Les das seguridad, cuando se miran al espejo ven que falta algo y recuerdan mucho más todo el proceso y todas las complicaciones, y cuando ya se ven los pezones lo ven algo más natural”.

Diablo Italiano forma parte de los más de 50 centros que en España forman parte de la iniciativa Tatuaje Solidario, un punto de información sobre centros de micropigmentación y estudios de tatuaje que realizan la reconstrucción visual de pezón y areola de forma solidaria y totalmente gratuita a todas aquellas personas que han sufrido una mastectomía por cáncer de mama.

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Las ventajas del tatuaje terapéutico 

Esta técnica presenta unos claros beneficios estéticos, aunque más importante es el beneficio psicológico para la afectada. Según la doctora Raquel Barriga Sánchez, la principal ventaja es que esta técnica se puede realizar en consulta –hay algunos hospitales que cuentan con tatuadores para esta práctica– o en centros de tatuajes especializados en ello. “No precisa una nueva intervención quirúrgica como ocurre con otras técnicas y permite alcanzar colores a nivel de la areola muy similares a la areola contralateral que no se obtienen con otras técnicas quirúrgicas que utilizan piel de otra parte del cuerpo”, matiza.
Además, no duda en afirmar que el tatuaje terapéutico podría reemplazar a la reconstrucción quirúrgica “por su menor agresividad y buenos resultados, evitando nuevas intervenciones quirúrgicas. Cada intervención es un momento duro y estresante para una paciente, sin olvidar las complicaciones que toda cirugía puede acarrear”.

“Hay que tener en cuenta que el tatuaje es plano y no da volumen al pezón pero se realiza con técnicas en 3D que confieren gran realismo. Algunas pacientes combinan la reconstrucción del pezón con el tatuaje posterior del mismo y de la areola, aunque debe tenerse en cuenta que incluso los pezones reconstruidos quirúrgicamente con el paso del tiempo tienden a aplanarse, perdiendo gran parte del volumen inicial”, aclara.

Por ello es que, según detalla Barriga, más del 90% de las pacientes sometidas a mastectomía con extirpación del complejo areola-pezón solicitan el tatuaje como único tratamiento, o en menor medida como tratamiento posterior a la reconstrucción quirúrgica del pezón.

De esta forma, estas valientes comienzan a sanar completamente, porque la salud es un estado de completo bienestar físico, psíquico y social y no una simple ausencia de enfermedad.

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