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El barrio de Madrid que acompaña a Ramoncín en su vida es industrial y ha sabido reinventarse

El conocido cantante nació en un taxi, de camino al hospital, en la Puerta de Alcalá y se siente muy unido a la ciudad

El barrio de Madrid que acompaña a Ramoncín en su vida es industrial y ha sabido reinventarse

Ramoncín junto a Almeida y Begoña Villacís. | Gtres

Madrid ha cambiado mucho. De esos antiguos barrios de los años 50 y 60 son pocos los restos que quedan; resquicios de edificios, arquitectura tradicional y algún que otro establecimiento que sobrevive a la nueva ola. Esa parte más tradicional es la que recuerda, siempre que puede, el cantante Ramoncín, quien, como ya contamos en THE OBJECTIVE, se considera muy madrileño y, sobre todo, con unos valores que giran alrededor de las costumbres de las ciudades que, no solamente le vio crecer como cantante, sino, también, a nivel personal.

Y es que hay pocas personas que son más madrileñas que él; nació en plena Puerta de Alcalá cuando su madre se dirigía hacia el hospital. Y lo hizo bajo el nombre de José Ramón Julio Márquez Martínez el 5 de febrero de 1955. Desde su infancia, Ramoncín estuvo profundamente ligado a su ciudad natal, una relación que marcaría tanto su vida personal como su carrera artística. Su conexión con Madrid no es solo geográfica: se refleja en su obra, su activismo cultural y su forma de entender la música y la sociedad.

Ramoncín, más madrileño que el chotis

Ramoncín, junto a su mujer. | Gtres

Ramoncín creció en un barrio popular y obrero, rodeado de la vida cotidiana de la Madrid de los años 50 y 60, con calles llenas de comercio local, talleres y estaciones de tren. Este entorno marcó su carácter: de espíritu rebelde, directo y con fuerte conciencia social. Desde joven mostró interés por la música y la cultura urbana, lo que le llevó a interesarse por el rock y la música española emergente de la época. Concretamente, en el barrio de Las Delicias, en el centro de la capital, a muy pocos metros de Atocha, uno de los ejes centrales de la ciudad.

Ramoncín comenzó su carrera en los años 70 como cantante de rock y compositor, llegando a convertirse en una de las figuras más polémicas y a la vez influyentes de la música española. Su estilo se caracterizaba por mezclar rock, baladas y crítica social, reflejando tanto los problemas como la energía de la capital. Madrid no era solo su hogar, sino también su escenario natural. Muchas de sus canciones hacen referencia a la vida urbana, los barrios populares y la realidad de los jóvenes de la ciudad. Además, Ramoncín ha trabajado para promover la música en la capital, impulsando salas, festivales y asociaciones de músicos.

Nació en la Puerta de Alcalá en un taxi

Además de su faceta como músico, Ramoncín ha sido un activo promotor cultural en Madrid. El cantante presidió la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), defendiendo los derechos de los creadores en toda España, con especial atención a los autores madrileños. También, participó en la vida cultural de la ciudad, apoyando iniciativas locales de música, teatro y cultura urbana. Además, ha sido reconocido por su papel como embajador de la música española en Madrid, promoviendo la escena emergente de la capital. De esta manera, la relación de Ramoncín con Madrid es profunda y bidireccional: mientras Madrid influyó en su carácter y estilo musical, él contribuyó al tejido cultural de la ciudad. Las referencias a barrios, calles y ambientes urbanos se repiten en su obra, mostrando siempre un orgullo por sus raíces madrileñas.

Paseo de las Delicias en Arganzuela, Madrid
Paseo de las Delicias en Arganzuela, Madrid

El barrio de Las Delicias es un barrio del distrito de Arganzuela, en el sur de Madrid, situado al oeste de la M‑30 y al este del Paseo de las Delicias, una de sus arterias principales. Su nombre proviene del antiguo «Jardín de las Delicias», una finca que existía en esta área antes de su urbanización. Históricamente, Las Delicias pasó de ser una zona rural sin urbanizar hasta mediados del siglo XIX a convertirse en un espacio urbano de gran importancia para la ciudad. Su desarrollo se aceleró con la llegada del ferrocarril: la inauguración de la estación de Delicias en 1880 —hoy sede del Museo del Ferrocarril— transformó el barrio en un núcleo industrial y de conexión, alrededor del cual surgieron talleres, almacenes y viviendas de trabajadores. 

Desde finales del siglo XIX y buena parte del XX, Las Delicias fue un barrio popular de clase trabajadora. Muchos de sus habitantes estaban vinculados al ferrocarril o a las industrias y talleres que se concentraban en sus alrededores: metalúrgicas, químicas, de artes gráficas y otras. Esto le dio un carácter muy propio, con comunidades unidas y con una intensa vida de barrio. A medida que la actividad ferroviaria e industrial disminuyó —especialmente a partir de los años 60 y 70—, el barrio cambió: muchas fábricas cerraron o se trasladaron, y parte del espacio industrial se reconvirtió en viviendas residenciales, servicios y zonas públicas.

Las Delicias, un barrio tradicional que ha sabido reinventarse

Las Delicias se caracteriza por su ubicación estratégica en Madrid: muy bien comunicado con el centro y el resto de la ciudad. La estación de metro de Delicias (línea 3) y cercanías del mismo nombre facilitan el acceso con el transporte público, lo que lo convierte en un lugar cómodo para vivir o moverse por la capital. Además de su función residencial, el barrio cuenta con servicios, comercios, espacios culturales y zonas verdes cercanas, como el Parque Enrique Tierno Galván, que se encuentra en el límite con otros barrios cercanos. El barrio ha conservado su identidad gracias a distintos lugares emblemáticos como el Museo del Ferrocarril o la Iglesia de Nuestra Señora de las Delicias. Las calles de Las Delicias mantienen todavía hoy ese carácter popular y acogedor, mezclando edificios antiguos con nuevas rehabilitaciones.

El Matadero de Madrid. | La Sexta

En las últimas décadas, el barrio ha vivido procesos de renovación urbana que han modernizado parte de su tejido residencial, aunque sin perder su esencia popular. En él conviven las generaciones históricas de vecinos con nuevas poblaciones atraídas por su accesibilidad y su cercanía al centro de Madrid. La presencia de cafés, pequeños comercios tradicionales, mercados y vida de barrio sigue siendo una seña de identidad, lo que hace de Las Delicias un espacio donde la historia y la vida cotidiana se entrelazan de forma muy palpable. En conjunto, Las Delicias es mucho más que un lugar donde un artista vivió: es un barrio que encarna la evolución de Madrid desde el siglo XIX hasta hoy, con raíces industriales, fuertes lazos comunitarios y una vida urbana que sigue reinventándose con el paso del tiempo. 

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