La cena ligera de Julia Otero a sus 66 años: solo toma un tipo de hidrato tras extirparle parte del intestino
La presentadora fue diagnosticada de un cáncer de colon en 2021 que le cambió la vida y condicionó su rutina

Julia Otero, en una imagen de archivo. | Gtres
Desde que sufrió su cáncer, Julia Otero intenta cuidar —aún más— su salud. La periodista de Onda Cero ha vivido, en los últimos tiempos, diversas complicaciones de salud que, sin duda, le han mantenido en alerta. En uno de estos baches, la presentadora de Julia en la Onda se quedó sin parte del intestino que tuvo que ser extirpado. A partir de ese momento, Julia comenzó a hacer cenas ligeras, tempranas y, sobre todo, poco copiosas. A esto hay que sumarle la práctica de ejercicio, que también está siendo imprescindible para su recuperación, y los madrugones que vive, en su día a día, para estar puntual en su trabajo.
«Me levanto a las cinco de la mañana y hacemos el programa desde las ocho hasta las doce. Me costó bastante convencer a mis directores porque ya tenemos una edad», contó en Late xou. Además, desde que superó su cáncer de colon, mima su sistema inmunológico, «comer bien, respetar las horas de descanso y sueño». Es por eso que tiene que tener cuidado con la cantidad de comida que ingiere, sobre todo para que la digestión sea «lenta». Durante su cáncer, a Julia le tuvieron que extirpar una parte del intestino, concretamente unos 40 centímetros, que ha condicionado su rutina.
La rutina de Julia Otero a sus 66 años

«Estoy haciendo todo lo que juré que no haría, trabajando más que antes de que me diagnosticaran. Días eternos, cosa que tampoco conviene a mi salud», reconoció. Es por eso que intenta cenar «temprano» y hay un producto que nunca falla; «la fibra». «Tomar la proteína adecuada, los hidratos adecuados, la vitamina», contó en una ocasión. También, sigue al pie de la letra las recomendaciones de su oncólogo, quien, hace tiempo, le avisó de que tenía que llevar una vida activa y, sobre todo, salir a caminar. «Cada día 6, 7 u 8 kms. Así se estimula la producción de unos seres muy simpáticos llamados neutrófilos», aclaró.
Su cáncer de colon fue diagnosticado en 2021 tras una revisión rutinaria (colonoscopia). Según sus propias palabras, el diagnóstico fue un «shock traumático» totalmente inesperado. Se sometió a un tratamiento intensivo que incluyó quimioterapia —completó 9 sesiones— y radioterapia. Como parte del proceso oncológico, fue intervenida quirúrgicamente para extirparle el tumor, lo que resultó en la extirpación de unos 40 centímetros de colon —intestino—. A raíz de la quimioterapia, la periodista ha mencionado sufrir dos consecuencias principales. La primera de ellas tiene que ver con una pérdida de sensibilidad en las manos y en los pies, una secuela común de los tratamientos oncológicos que afecta a las terminaciones nerviosas.
Su vida cambió tras su tratamiento por un cáncer de colon
La segunda se relaciona con una alimentación estricta, como comentábamos. Debe controlar las cantidades de comida e ingerir mucha fibra para asegurar que sus digestiones sean lentas. A día de hoy, Julia Otero se encuentra libre de células cancerígenas y en fase de revisiones. El pasado diciembre explicó que se considera «en tránsito». Está a la espera de completar el periodo de 5 años tras el diagnóstico —que se cumpliría a finales de 2026— para poder considerarse médicamente curada. Actualmente mantiene una disciplina férrea que incluye caminar entre 6 y 8 kilómetros diarios y cuidar rigurosamente sus horas de sueño y descanso.
Julia comenzó en la radio casi por accidente a los 17 años en Radio Sabadell, mientras estudiaba Filología Hispánica. Sin embargo, su salto a la fama nacional no fue en las ondas, sino en la pantalla pequeña. El impacto de 3×4 la convirtió en un icono de la modernidad. Con su característico peinado en punta y su estilo directo, Julia rompió el molde de la presentadora tradicional, aportando una inteligencia y una rapidez mental que cautivaron a la audiencia. Tras el éxito de 3×4, llegaron programas de entrevistas de prestigio como La Luna —que recibió un premio Ondas en 1989—, donde demostró ser una de las mejores entrevistadoras del país, logrando que personajes de primer nivel bajaran la guardia.

Aunque la televisión le dio la fama, la radio ha sido su refugio emocional y profesional. Su etapa en Onda Cero es fundamental para entender la radio española moderna. Durante los años 90, su programa de las tardes se convirtió en un referente de libertad y debate. Fue pionera en introducir secciones de análisis político y social con un tono sofisticado pero accesible. En 1999, tras la entrada de nuevos propietarios en la emisora (Telefónica), Julia fue cesada de forma fulminante a pesar de ser líder de audiencia. Este episodio se convirtió en un símbolo de la lucha por la independencia periodística. Tras un paso por la televisión autonómica catalana (TV3) con el programa La columna —que lideró las tardes durante años— y un regreso a TVE con Las cerezas, Julia volvió a su hogar en la radio.
Desde hace casi dos décadas, dirige y presenta Julia en la Onda en las tardes de Onda Cero. Su sección más famosa, El gabinete, se ha convertido en una institución del análisis intelectual en España, reuniendo a pensadores de diversas ideologías. En 2023 volvió a probar suerte en el prime time televisivo con Días de tele (TVE), un formato nostálgico y analítico que reivindicó su vigencia como rostro televisivo. En todos estos años ha recibido varios reconocimientos como cinco premios Ondas, el premio Mainat y el premio José Couso a la Libertad de Prensa.
Una vida dedicada a su hija Candela
Sobre su vida personal, Julia lleva décadas manteniendo una relación estable y sólida con Josep Martínez, un prestigioso médico que actualmente es el jefe de Urgencias del Hospital de Barcelona. El médico siempre ha optado por un perfil bajo. A pesar de llevar más de 30 años juntos, nunca han sentido la necesidad de pasar por el altar, algo que Julia ha comentado con naturalidad en alguna ocasión. Su única hija, Candela, nació en 1996 y es el gran orgullo de la periodista. Curiosamente, Candela decidió no seguir los pasos de su madre en el periodismo y optó por la vocación de su padre: la Medicina. Aunque Julia es una de las figuras más queridas de Cataluña —donde ha vivido desde los 3 años—, nunca ha olvidado sus raíces en Monforte de Lemos (Lugo).
Antes de su actual relación, Julia estuvo casada con el también periodista Ramón Pellicer (rostro muy conocido de TV3). Estuvieron casados entre 1987 y 1993. A pesar del divorcio, ambos han mantenido siempre una relación de profundo respeto y amistad, siendo un ejemplo de madurez en el mundo de la comunicación.
