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Alfonso Fernández Mañueco, el líder del PP que nació en Salamanca y está enamorado de Fina

El político se enfrenta a unas elecciones decisivas para revalidar su puesto como presidente de Castilla y León

Alfonso Fernández Mañueco, el líder del PP que nació en Salamanca y está enamorado de Fina

Mañueco, en una imagen de archivo. | Gtres

En unas horas, Castilla y León se juega uno de los momentos más importantes de su realidad política. La elecciones de este 15 de marzo busca revalidar la presidencia de Alfonso Fernández Mañueco al frente de la Junta. Aunque eso sí, en esta ocasión, no lo tendrá nada fácil. Y es que el PSOE ha puesto toda la carne en el asador con su alcalde más conocido; Carlos Martínez Mínguez. Aún así, al líder del PP de Castilla y León le respalda una trayectoria exitosa. Pero ¿quién es realmente Fernández Mañueco?

Alfonso Fernández Mañueco nació en Salamanca en abril de 1965. Su padre fue alcalde de la ciudad durante tres años. Además, su hermano fue presidente en 2011 de la Unión Deportiva Salamanca, ya extinta. Estudió en el colegio Francisco de Vitoria y, luego, en un centro privado. Se matriculó en la histórica Universidad de Salamanca para formarse en Derecho, donde, a mediados de los años 80, fundó la primera asociación de estudiantes de Castilla y León.

La carrera política de Fernández Mañueco

Mañueco junto a Feijóo. | Europa Press

Así, Mañueco no llegó a la política por accidente. Su padre, Marcelo Fernández Nieto, fue alcalde de Salamanca. Se afilió a las Nuevas Generaciones del Partido Popular cuando era muy joven y, antes de presidir la Junta, fue el líder del consistorio de la ciudad, dejando una huella de gestión muy centrada en el patrimonio y el turismo, algo que le dio la visibilidad necesaria para dar el salto autonómico. En las elecciones de 2003 fue elegido procurador por la provincia de Salamanca. Tras los comicios de 2007 volvió a revalidar su puesto.

En diciembre de 2018 decidió dejar de lado su carrera como concejal para poder concurrir como precandidato a las elecciones autonómicas de 2019, renunciando a sus cargos de concejal y de alcalde de la ciudad de Salamanca. En el verano de 2019 se convirtió en presidente de Castilla y León al lograr la confianza de 41 de los 81 procuradores de la asamblea regional. En todo este tiempo, ha ejecutado dos decisiones que, sin duda, han marcado su carrera. En 2019 pactó con Ciudadanos para poder gobernar, en un matrimonio que terminó en un sonado divorcio y adelanto electoral.

Una vida personal muy unida a su pareja

En 2022 fue el primer presidente del PP en formar un gobierno de coalición con Vox, un experimento que puso a Castilla y León en el foco de todos los análisis políticos nacionales por ser el laboratorio de la derecha española. A diferencia de otros líderes más mediáticos o estridentes, Mañueco cultiva un perfil de gestor serio y pegado al terreno. Es muy consciente de la importancia que tiene el voto rural entre la sociedad castilloleonesa. Es por eso que es habitual verle recorriendo las provincias, desde las cuencas mineras de León hasta los campos de cereal de Tierra de Campos.

Sobre su vida personal, lo cierto es que Fernández-Mañueco siempre ha querido ser especialmente discreto. Aún así, se sabe que trabaja en Valladolid, aunque su corazón está en Salamanca. Siempre que su agenda se lo permite, regresa a su ciudad para dormir. Para él, Salamanca es su refugio y el lugar donde se siente un ciudadano más, lejos del protocolo de la Junta. Está casado con Fina Martín. Siempre ha evitado el foco mediático, ya que tiene su propia trayectoria y prefiere que la carrera política de su marido no interfiera en su trabajo. Sin duda alguna, es su gran apoyo y la persona que le aporta tierra cuando la política autonómica se vuelve turbulenta.

Tienen dos hijas. Mañueco suele decir que ellas son su mayor orgullo y su preocupación constante, especialmente en lo que respecta al futuro de los jóvenes en Castilla y León —un tema que, como presidente, le toca gestionar directamente—. Se esfuerza por mantenerlas totalmente alejadas de la prensa para que puedan desarrollar sus vidas y carreras profesionales sin el peso del apellido. Fuera de la política, Mañueco es un hombre de gustos muy clásicos y arraigados a la tierra. Es un devoto absoluto. Es habitual verle participar en las procesiones de Salamanca, no solo como autoridad, sino por convicción personal. Es hermano de varias cofradías.

Es un gran aficionado al fútbol. Sufrió como pocos la desaparición de la histórica Unión Deportiva Salamanca y sigue de cerca el fútbol local. Le apasiona la novela histórica y los ensayos sobre la historia de España. Dicen que es un lector meticuloso que subraya los libros para fijar datos. Además, le gusta perderse por la Sierra de Francia y los pueblos de su provincia para desconectar, practicando senderismo suave. En su día a día, mantiene su grupo de amigos de la universidad y de sus inicios en Nuevas Generaciones.

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