Santiago Segura, 60 años: «Me levanto temprano por amor, no por vocación y hago ayunos de 18, 24 y hasta 36 horas»
El director ha confesado que es «terrorífico» para el deporte y, por eso, sus rutinas se adaptan a su carrera profesional

Santiago Segura junto a Cerezo en la presentación de 'Torrente presidente'. | Gtres
Santiago Segura, a sus 60 años, es un hombre que se cuida más por obligación que por pasión. Es más, ese afán de querer involucrarse en distintas actividades y, sobre todo, no dejar de lado ningún proyecto, han hecho que mantenga una actividad frenética casi cada día. Ahora, con el estreno de su nuevo film, Torrente presidente, el director le ha puesto la guinda a un pastel que ya se horneó hace mucho tiempo con su primera película. Pero ¿cómo se cuida Santiago Segura?
Como decíamos, la rutina del actor y director es un reflejo de su mente; una mezcla de hiperactividad creativa, disciplina férrea —que él llama «supervivencia»— y una devoción absoluta por su familia. Santiago no es de desayunos copiosos. De hecho, es uno de los mayores defensores del ayuno intermitente. Tras años de ganar y perder 30 kilos para sus películas, su metabolismo se resintió. Ahora, su rutina empieza con mucha agua, café solo y, a menudo, no prueba bocado hasta bien entrada la tarde.
La rutina de Santiago Segura
Se considera un «currante» del cine. Pasa las mañanas en su productora, Amiguetes Entertainment, o en su despacho en casa, rodeado de guiones, contratos y su colección de cómics. Desde que sus hijas, Calma y Sirena, entraron en escena, su rutina gira en torno a ellas. Le gusta ser él quien las lleva o las recoge cuando el rodaje se lo permite. Santiago ha confesado que gran parte de su tarde la pasa «tirado por el suelo» o jugando a videojuegos con ellas. Muchas de las ideas para sus comedias familiares surgen de diálogos reales que tiene con sus hijas en el sofá.
Para desconectar del ruido mediático, tiene dos rituales sagrados. El primero de ellos pasa por la música, ya que toca el piano. No lo hace de forma profesional, sino como terapia. Es común que su rutina nocturna incluya un rato de música en el salón de su casa —donde ya vimos que el piano es el protagonista—. Además, antes de dormir, suele devorar cómics o biografías. Es su forma de alimentar su «Diógenes cultural». Santiago no es muy dado a fiestas de discoteca o eventos VIP vacíos. Su rutina social es mucho más casera. Le encanta organizar cenas para sus amigos íntimos (Mota, Flo, Alaska…). Él dice que es «neofóbico» con la comida —le cuesta probar cosas nuevas—, así que sus cenas suelen ser con platos que conoce bien y mucha conversación sobre cine.
«Mi rutina es no comer. Hago ayunos de 18, 24 o incluso 36 horas»
No es un atleta por naturaleza, pero su rutina incluye ejercicio cardiovascular por prescripción médica y para mantener a raya el peso. Suele decir que «odia el deporte tanto como lo necesita», así que suele hacerlo de forma mecánica mientras ve una película o una serie para que se le pase el tiempo más rápido. «Mi rutina es no comer. Hago ayunos de 18, 24 o incluso 36 horas. Es un esfuerzo constante porque yo soy un gordo en el cuerpo de un flaco. Mi mente sigue queriendo un bollo, pero mi cuerpo ya no lo procesa igual», reveló en una ocasión, poniendo el foco en la importancia que tiene para él llevar una dieta saludable.
«Tengo una dieta de niño de 5 años: pasta, filete empanado y poco más. Si me sacas de ahí, sufro. Mi rutina gastronómica es aburridísima, pero es la que me mantiene vivo», explicó en una entrevista, confirmando que su deseo es no variar mucho en sus alimentos y, sobre todo, con aquellos con los que se siente cómodo. Y es que Santiago no tiene hobbies, ya que su rutina «es el cine las 24 horas». «Si no estoy rodando, estoy produciendo, y si no, estoy viendo una película para ver cómo está montada. Soy un autónomo del entretenimiento y el autónomo no descansa nunca», contó. Antes de ser padre, su rutina era todo un caos. Ahora, su despertador son sus hijas. «Me han obligado a tener una estructura, a ir al colegio, a comer a horas normales… Mis hijas me han civilizado», apostilló.

Y es más, para él el deporte siempre ha sido «puro terror». «Mi rutina de gimnasio es un drama. Me subo a la elíptica y pongo una serie para engañar al cerebro y que no se dé cuenta de que estoy sufriendo. Entreno para poder seguir vivo, no por estética», contó. A pesar de que intenta ser especialmente ordenado, acostarse pronto es algo que, todavía, le cuesta. Y es que se queda hasta altas horas de la noche «mirando» sus muñecos y cómics.
«Mi rutina de gimnasio es un drama. Me subo a la elíptica y pongo una serie para engañar al cerebro»
La carrera De Santiago Segura comenzó en los años 80, rodando cortometrajes de culto con presupuestos ínfimos y participando como concursante en infinidad de programas de televisión para financiar sus proyectos. Su gran oportunidad llegó de la mano de Álex de la Iglesia en El día de la bestia (1995), donde su interpretación del dependiente de una tienda de discos de heavy metal le valió el Goya al mejor actor revelación y lo consagró como un rostro imprescindible del cine nacional. En 1998, Segura cambió las reglas del juego con el estreno de Torrente, el brazo tonto de la ley.

Es más, lo que empezó como una parodia ácida y escatológica de la sociedad española se convirtió en un fenómeno social sin precedentes, dando lugar a la saga más taquillera del cine español con cinco entregas. Como director, guionista y protagonista, Santiago demostró un olfato comercial infalible, creando un universo propio que mezclaba el humor castizo con cameos de celebridades internacionales y un despliegue de producción que desafiaba los estándares de la comedia europea de la época. Tras esto, saltó a la comedia familiar.
Con la saga Padre no hay más que uno (2019) y posteriormente A todo tren, logró salvar la taquilla española en momentos críticos de la pandemia. Transformó su imagen de provocador en la de un padre de familia para todos los públicos, conectando con una audiencia masiva que incluía a niños y abuelos, y demostrando una capacidad de adaptación que muy pocos directores poseen. Más allá de la dirección, su carrera es la de un artista multidisciplinar incansable. Ha participado en grandes producciones de Hollywood de la mano de su amigo Guillermo del Toro —como Hellboy o Blade II—, es un actor de doblaje recurrente y se ha convertido en una figura esencial de la televisión española gracias a su paso por programas como Tu cara me suena o MasterChef Celebrity.
