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Almodóvar se confiesa: su infancia, su 'doble vida' entre Telefónica y los excesos, su casa de 400 metros en Madrid y obras de Picasso y Dalí

El director repasa su vida, desde su infancia y sus años en Telefónica hasta su actual etapa marcada por el aislamiento

Almodóvar se confiesa: su infancia, su ‘doble vida’ entre Telefónica y los excesos, su casa de 400 metros en Madrid y obras de Picasso y Dalí

Pedro Almodóvar en La revuelta | RTVE

Pedro Almodóvar fue el entrevistado de este jueves en La revuelta. En el programa de David Broncano, el director, de 76 años, fue a promocionar su nueva película, Amarga Navidad, y reflexionó sobre su trayectoria y su momento vital, marcado por un mayor aislamiento desde la pandemia.

Durante la conversación, Almodóvar evocó su infancia en la España rural de los años 50. Su padre trabajaba como arriero en Calzada de Calatrava, atravesando Sierra Morena para transportar vino, y aquellas historias marcaron su imaginario. Recordaba cómo de niño escuchaba hablar de los «bandoleros», hasta que más tarde comprendió que se dio «cuenta de que se refería a los maquis». Sin embargo, en su casa no era un tema que se abordara abiertamente: «No quería mencionarlo. En mi casa no se quería hablar de la Guerra Civil».

Su pasado como trabajador en Telefónica y sus noches de sexo y drogas

Antes de convertirse en uno de los directores más influyentes del cine español, Pedro Almodóvar llevó una vida muy distinta. Durante más de una década trabajó en Telefónica, entre principios de los años 70 y comienzos de los 80, en un puesto administrativo. Era un empleo estable, pero alejado de sus inquietudes creativas. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, aquella etapa resultó clave en su desarrollo artístico, ya que aprovechaba el tiempo libre para escribir y, con su sueldo, pudo comprarse su primera cámara Super-8, con la que empezó a rodar sus primeros cortometrajes.

Aquellos años, además, vivió un gran desfase en lo que a fiestas se refiere. Mientras de día cumplía con su trabajo en la oficina, por las tardes y noches se sumergía en la efervescencia cultural de Madrid, participando en el ambiente que más tarde daría lugar a la Movida. Fue en ese contexto donde comenzó a gestarse el universo creativo que marcaría su filmografía, hasta que finalmente dejó Telefónica para dedicarse por completo al cine.

«Echo de menos los 80 por la enorme libertad que había. (…) No te puedes imaginar lo que significaba vivir bajo una dictadura y de repente tener acceso a todo tipo de libertades. Todo lo que habías soñado. Es indescriptible», afirmó, señalando en en esa época su vida era «muy coral» porque salía todas las noches de fiesta, donde había «mucha droga, mucho sexo y mucho de todo».

Vive muy aislado

El director también habló del paso del tiempo y de cómo la pandemia le obligó a replantearse su ritmo de vida: «Ser consciente del tiempo y de que cada vez me queda menos» le llevó a refugiarse en el trabajo, reconociendo que está «bastante aislado» y completamente «poseído por el cine». Frente a esa realidad, recuerda con nostalgia lo bien que lo pasó en los 80.

Aun así, defiende asumir la edad con naturalidad: «Hay que aceptar el tiempo como viene», celebrando que «bendito el día en que dejé de teñirme». No siempre fue así, ya que durante años jugó con su edad: «Durante 60 años siempre dije que era más joven» que su hermano.

Un piso de 400 metros, otra casa y obras de arte

Aunque el director manchego no dijo cuánto dinero tiene, ya que, según él, no lo sabe, sí mencionó algunas de sus propiedades, como un piso de 400 metros cuadrados en Madrid y una segunda residencia a 27 kilómetros de la ciudad. Además, afirmó poseer obras originales de Dalí y Picasso, aunque no concretó el valor total de su patrimonio.

Almodóvar. Gtres

Su educación religiosa y el sexo

Con su habitual ironía, Almodóvar también recordó la educación recibida por los religiosos, a quienes acusa de haberle «maleducado» en lo sexual, aunque reconoce que de ellos aprendió una curiosa lección: «Si abandonas el sexo durante tres semanas, te abandonará a ti otras tres, y otras tres más. Es decir, uno se acostumbra».

Una reflexión que enlaza con su actual «período de abstinencia», que vive «con una tranquilidad absoluta», sin perder el humor al rematar con una broma: «Si viene Brad Pitt dile que soy un follador, un atleta sexual».

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