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Entramos en la nueva librería de lady Foster en Madrid: «Quiero más gente joven que ame los libros»

Elena Ochoa ha abierto su propio negocio en el centro de la capital y en un lugar con mucho significado personal

Entramos en la nueva librería de lady Foster en Madrid: «Quiero más gente joven que ame los libros»

Elena Ochoa junto a Norman Foster. | Gtres

Elena Ochoa ha decidido abrir su propio negocio en el centro de Madrid. La mujer de Norman Foster ha inaugurado la nueva sede de Ivorypress en la capital. Es más, el lugar ha nacido, no solamente con la idea de convertirse en un sitio donde se venden libros sino que, también, tiene la idea de ser un campus cultural. Además, se ha instalado en la calle Orfila, 5 —en pleno barrio de Chamberí—. El lugar tiene una carga histórica brutal para el arte en España, ya que fue la sede de las legendarias galerías Marlborough y Soledad Lorenzo.

Elena ha confesado que la propia Soledad Lorenzo fue su primera clienta hace décadas, por lo que ocupar ahora su espacio es, para ella, «cerrar un círculo». El ánimo de esta apertura viene dado por la importancia para Elena de que la gente joven «ame los libros». Más que una tienda de libros, es un híbrido que une tres patas fundamentales. Posee una librería internacional, que está especializada en arte, arquitectura y diseño y, también, se ubica allí una sala de exposiciones. Esta última está dedicada a los libros de artista —es decir, ediciones limitadas que son verdaderas esculturas de papel, con firmas como Francis Bacon o Richard Serra—.

El nuevo negocio de Elena Ochoa en el centro de Madrid

Norman Foster y Elena Ochoa, por las calles de Madrid en febrero de 2019. | Gtres

Por su parte, la sede de investigación alberga el Centre for City Science —del Norman Foster Institute—, donde se investiga cómo hacer las ciudades más sostenibles. Elena Ochoa se ha mostrado muy apasionada con esta apertura. Esto es lo que ha dicho textualmente en las entrevistas de inauguración. Ha confesado que vende libros «cada día y cada vez más». Además, ha defendido que, por encima de todo, es «una librera». «Quiero más gente joven que ame los libros y sea capaz de transmitir ese sentimiento», ha apostillado.

Una de las novedades de este negocio es su vocación pública. Todos los sábados al mediodía, el espacio organiza charlas y debates gratuitos con arquitectos, escritores y poetas. Es su forma de convertir la librería en un foro de pensamiento vivo. Si vas, no te pierdas la planta baja, donde guardan las joyas de la editorial Ivorypress; son libros que parecen sacados de un museo. Elena Ochoa nació en Orense a finales de los años 50. Antes de convertirse en magnate de arte y casarse con Norman Foster, Ochoa fue una de las psicólogas más brillantes de nuestro país.

Lady Foster, más allá de una librera

Doctora en Psicología y profesora en la Universidad Complutense de Madrid. Investigó en universidades de élite como Cambridge y Chicago. En 1990, presentó el programa Hablemos de sexo en TVE. Fue una revolución absoluta en una España que aún arrastraba muchos tabúes. Con un tono serio, pedagógico y científico, enseñó a todo un país sobre sexualidad. Gracias a ella, el sexo pasó de ser algo «oscuro» a un tema de salud pública y educación. En 1996 se casó con el prestigioso arquitecto británico Norman Foster (premio Pritzker). Desde entonces, reside principalmente en Londres y Suiza, aunque mantiene un vínculo constante con Madrid.

A pesar del título de lady Foster, ella siempre ha reivindicado su independencia profesional«He trabajado toda mi vida, desde los 20 años, y sigo haciéndolo cada día», ha dicho textualmente. A finales de los 90, Elena fundó Ivorypress, una editorial y galería que es referencia mundial en el sector del lujo cultural. Su especialidad es crear libros que son, en sí mismos, esculturas u obras de arte. Ha trabajado con leyendas como Bacon, Chillida, Richard Serra o Ai Weiwei. Es la presidenta del Consejo de la Norman Foster Foundation, desde donde impulsa proyectos de arquitectura y urbanismo sostenible.

Su matrimonio con Norman Foster

Ochoa es conocida por ser una mujer de una elegancia sobria, extremadamente culta y con una visión de negocio muy clara. Sus rasgos distintivos son la discreción, la pasión por el papel y su conexión con el arte. Se dice que es una de las pocas personas capaces de convencer a los artistas más huraños del mundo para que colaboren en sus proyectos, gracias a su formación como psicóloga y su enorme persistencia. El matrimonio entre Elena Ochoa y Norman Foster es una de las uniones más poderosas y estables del mundo de la cultura, la arquitectura y el diseño internacional. Se casaron en septiembre de 1996 y, desde entonces, han formado un equipo que mezcla el rigor científico de ella con la visión estructural de él.

Se conocieron en un entorno puramente intelectual. Elena, ya consagrada como una psicóloga de prestigio y estrella de la televisión en España, coincidió con el arquitecto británico en un evento. Ambos comparten una curiosidad insaciable por el futuro y la tecnología. Como decíamos, tras su boda, Elena se marchó a vivir a Londres, integrándose en la alta sociedad británica pero manteniendo siempre su perfil de trabajadora incansable. No son solo marido y mujer; son socios estratégicos. Su matrimonio se asienta sobre una admiración mutua profesional. Elena es la presidenta del consejo de la fundación de su marido. Ella es la que aporta la visión de gestión y el contacto con el mundo del arte para los proyectos urbanísticos de Norman.

Juntos, además, comparten su pasión por el trabajo. Tienen su residencia principal en un castillo cerca de Zúrich —el Castillo de Chesa Futura, diseñado por él—, donde disfrutan de la naturaleza y el deporte. También, pasan mucho tiempo en Londres y su conexión con Madrid es cada vez mayor por su actividad laboral. A pesar de que Norman Foster tiene ya 90 años (cumplidos en 2025) y Elena ronda los 67, ambos mantienen una energía envidiable. El esquí de fondo es una de sus pasiones compartidas. Además, han construido juntos una colección de arte y los archivos de arquitectura más importantes del mundo. Lo que más destaca de su matrimonio es que han logrado algo difícil en parejas de tanto éxito: no eclipsarse el uno al otro.

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