Paz Padilla (56) se sincera sobre sus dos grandes pérdidas: el abandono del padre de su hija y la muerte de su exmarido
La humorista presenta su nuevo libro y comparte su visión del duelo tras sus pérdidas más dolorosas

Paz Padilla y Albert Ferrer
A pocos días de que salga a la venta su nuevo libro, Alzar el duelo: Cómo seguir viviendo para superar la ausencia y recuperar la calma, Paz Padilla ha sido la protagonista del último coloquio del Club Siglo XXI: «Reinventarse no es gerundio, pero debería».
La obra, que verá la luz en 2026 bajo el sello HarperCollins y cuenta con cerca de 300 páginas, nace como continuación de su exitoso recorrido personal y literario sobre el duelo, tras títulos como El humor de mi vida. En ella, la gaditana comparte herramientas y reflexiones para afrontar la pérdida desde su propia experiencia, con el objetivo de acompañar a quienes atraviesan momentos similares .
Paz Padilla se sincera sobre el duelo
Durante la charla con el público, Paz Padilla se mostró especialmente sincera. Además de hablar abiertamente sobre uno de los momentos más duros de su vida —la muerte de su marido Antonio a causa de un tumor cerebral en julio de 2020—, también confesó lo mal que lo pasó tras separarse del padre de su hija, Anna Ferrer, un asunto del que apenas había hablado hasta ahora.

«La palabra duelo tiene mucho peso. Ya solo la palabra nos asusta. No queremos ni escucharla porque pensamos que eso es terrible y cuando yo digo que puede haber un buen duelo, la gente tampoco lo cree. Pero tenemos que aprender a hacer un buen duelo. No por nada, sino porque tenemos que evitar sufrir más de lo que nos toca en el duelo. Porque la vida es un duelo, la vida es una asociación de duelos, uno detrás de otro, uno detrás de otro… Es más, yo he llegado a la conclusión que la vida es eso, aprender a prepararte para morir, para morir tú y para morir los tuyos, para despedir a todos tus seres queridos, a todo lo que nos rodea», dijo, recoge Europa Press.
Cuando el padre de su hija la dejó
El primer gran duelo que vivió fue su separación de su exmarido, Albert Ferrer, un episodio que recordó con su característico sentido del humor: «Yo pensé que iba a volver, y hacía como que no pasaba nada. Pensaba que tendría una crisis de identidad. (…) Hasta que un día me llega mi hermana Sol y me dice que no va a volver (…) porque se ha ido a vivir con una que trabaja en el Ikea». Ahí fue cuando finalmente aceptó que no iba a regresar.
«En esta sociedad nos enseñan a coger y no queremos soltar. Tú puedes conseguirlo, tú puedes hacerlo, es un gran empresario, tú puedes ganar dinero, tú puedes, tú eres joven eternamente… Mira, lo que le cuesta a la gente es soltar, y tenemos que aprender. Porque la vida son muchas vidas», expresó.
La primera vez que volvió a su casa tras la muerte de su marido
También recordó la primera vez que volvió a su casa tras la muerte de su marido: «Cuando abro la puerta, estoy sola. Una casa con piscina, un jardín, maravillosa, placas solares… pero yo estaba sola. Yo cerré mi puerta y me metí en mi cama sola, que antes tenía mi marido. Entonces entendí que una vida es mucha vida y que tengo que aprender a vivir y a recibir la que viene».
La autora ha explicado en varias entrevistas que escribir este libro le ayudó precisamente a ordenar sus pensamientos y dar sentido a lo vivido, convirtiendo el dolor en una herramienta para ayudar a otros .
«Todo lo que hay a nuestro alrededor va desapareciendo, incluidos nosotros. Entonces podemos afirmar que la vida es eso, es pérdida. Venimos a perderlo todo, a perder a nuestros seres queridos, a perder a nuestros amigos, a perder la juventud, la salud. Venimos a soltarlo todo. Tenemos asociada la palabra pérdida a la muerte. No hay mayor pérdida que la de un ser querido. Y yo pensé, ¿qué va a ser de mi vida ahora? Antonio tenía 47 años, le diagnosticaron un tumor cerebral y en un año falleció, y soy la mujer que soy gracias a ello», reflexionó.

«Debemos entender que el duelo es la aceptación de tu propia muerte. Aunque no sea la tuya, es un reflejo, ves reflejada en la otra persona por donde vas a pasar tu vida, por tu camino, y entonces muchas veces no queremos verla, no queremos prepararnos porque nos da tanto miedo que pensamos: bueno, ya me enfrentaré cuando llegue, y es que es inevitable, porque nos vamos a tener que enfrentar sí o sí», aseguró, emocionada.
Aceptar la vida
«Cuando estamos viviendo en pareja hay dos opciones, o que te separas y cada uno coge un rumbo en la vida o uno vive la muerte del otro. O te separa el destino o te separa la vida. Entonces tenemos que empezar a querernos para nosotros un poquito más porque la vida es un regalo, porque es una magia, porque no somos conscientes de que hay mucha gente que ya no la tiene, que ya no tiene esa salud. (…) La felicidad está en tener un equilibrio contigo mismo y entender la fase de la vida y entender que esto es así. Y estar a gusto con uno mismo», añadió. En esta línea, Paz Padilla defiende el humor como herramienta para abordar el dolor y conectar con los demás, una idea que ha mantenido tanto en sus libros como en sus proyectos teatrales y audiovisuales .
Y ahora, como confiesa, «soy feliz porque la felicidad no depende de nada exterior, depende de mí. Y yo lucho por ser feliz, porque la vida es un regalo, estoy viva, estoy aquí, está mi gente. Una de las cosas que pasa en el duelo es eso, el decir quién será el siguiente, ¿podré soportar la siguiente pérdida o seré yo? Entonces, claro, el duelo te hace poner los pies en el suelo y ser real, entonces dejarte de preocuparte».
También habló de la boda de su hija Anna con Mario Cristóbal, y reconoce que le encantaría que, después de darse el «sí quiero», ella se quede embarazada: «Yo tengo tanto amor para dar y me volqué tanto en el trabajo que hubo muchos momentos que me perdí de mi hija. Porque a mí me han dicho las abuelas que al nieto se quiere como a un hijo, que no hay diferencia, solo que lo parió tu hija».
