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Ni Toledo ni Segovia: la zona rural donde Ayuso pasó su infancia rodeada «de campo y bichos»

La presidenta de la Comunidad de Madrid se traslada allí durante los meses de verano, al lugar donde nació su padre

Ni Toledo ni Segovia: la zona rural donde Ayuso pasó su infancia rodeada «de campo y bichos»

Díaz-Ayuso, en una imagen de archivo. | Gtres

Isabel Díaz Ayuso es una apasionada del buen tiempo, la naturaleza y su familia. Es por eso que la alcaldesa de Madrid pasó los mejores momentos de su infancia en un pequeño pueblo de Castilla y León. Era una época en la que «uno solo bajaba y estaba en el prado de enfrente tocando todo tipo de bichos, se caía, se levantaba, se hacía amigos… todo era muy sano, muy natural». Además, se ha reconocido como na absoluta apasionada «del campo y de los animales». «Tuve la suerte de tener esa infancia donde estábamos largas horas en la calle», confesó.

En ese pueblo, Ayuso forjó una gran conexión, aunque esa buena sintonía venía dada casi por la herencia familiar, ya que ahí veranearon, durante toda su vida, su padre y sus abuelos. «He tenido la suerte de ser de clase media madrileña, con mis veranos en el pueblo… No me ha faltado nada», ha puesto en valor en varias ocasiones. Y es que para ella Sotillo de la Adrada es mucho más que su pueblo, es la zona donde se siente en paz, contenta consigo misma y donde encuentra cierta tranquilidad alejada del asfalto de Madrid.

Sotillo de la Adrada, el pueblo de Isabel Díaz Ayuso en Ávila

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. | Jesús Hellín (Europa Press / ContactoPhoto)

Sotillo de la Adrara es el pulmón y el valle económico del Valle del Tiétar. Se le conoce popularmente como «el balcón del Tiétar» por su ubicación privilegiada en la falda de la Sierra de Gredos, a solo 85 kilómetros de Madrid —aprox. una hora y cuarto por la famosa M-501, la carretera de los pantanos—. A diferencia de la llanura castellana más árida, Sotillo es un estallido de naturaleza. Al estar protegida por la Sierra de Gredos, tiene inviernos menos crudos y veranos más frescos que Madrid, lo que la convierte en el refugio perfecto. Además, está rodeada de pinos, castaños y robles. Es famosa por sus gargantas y fuentes naturales, como la Fuente de los Cinco Caños. Sotillo es el centro neurálgico de la comarca. Mientras otros pueblos de la zona son más parados, Sotillo tiene una vida comercial vibrante.

El mercado de los martes es una institución en la zona, ya que suele venir personas de los pueblos de alrededor. Si vas, es pecado no pedir unas patatas revolconas con sus torreznos, el chuletón de Ávila o el queso de cabra de la zona. Hace años, la familia de la presidenta regentaba un negocio allí, lo que explica su fuerte arraigo con la hostelería local. Lo cierto es que el mayor éxito de esta pequeña localidad llega en los meses de verano. Es el destino clásico de familias madrileñas —como la de Ayuso en su día— que buscan una casa con corral o un chalet en las urbanizaciones de los alrededores para pasar los tres meses de verano.

«Uno bajaba y estaba en el campo y el prado de enfrente tocando todo tipo de bichos»

Sotillo de la Adrada. | Wikimedia Commons

Las fiestas patronales se celebran en honor a la Virgen de los Remedios —a principios de septiembre—. Son famosas por sus encierros, sus verbenas en la plaza y el ambiente de las peñas. El lugar cuenta con diversos lugares clave que, sin duda, son de los más visitados. Es el caso de Canto de la Virgen, un mirador natural desde el que se ve todo el valle. Hay sendas muy bonitas que suben hacia la montaña o que bordean el río Tiétar. Aunque ha crecido mucho con edificios modernos, aún conserva rincones de piedra y balconadas de madera típicas de la arquitectura popular abulense.

Durante los meses de verano, Ayuso suele ser vista tomando algo en la plaza del pueblo y disfrutando junto al resto de los paisanos. Su padre, Leonardo, es quien nació en Sotillo de la Adrada y la persona que le inculcó a Ayuso su pasión por Ávila. Fue un empresario del sector de artículos médicos y farmacéuticos. Quienes le conocieron en el pueblo le describen como un hombre serio, trabajador y con un carácter fuerte que Isabel reconoce haber heredado. La familia de Leonardo regentaba un bar muy conocido en el pueblo, situado en la zona de la Plaza de la Concordia. Era el típico punto de encuentro donde se fraguaba la vida social de Sotillo.

Isabel Díaz Ayuso visita Sotillo de la Adrada con cierta frecuencia. | Eduardo Parra (Europa Press)

Sin duda alguna, para Leonardo, volver a Sotillo era como volver «a su sitio». Para Leonardo, volver a Sotillo era volver a «su sitio». A pesar de desarrollar su vida profesional en Madrid, nunca cortó el cordón umbilical con el Valle del Tiétar, transmitiendo a sus hijos que ese era el lugar donde «las raíces mandan». Ayuso siempre cuenta que fue en Sotillo donde aprendió de la libertad. Jugaba en las eras, se subía a los árboles y vivía esa vida de calle que el Madrid de los 80 ya no permitía tanto. Como te comentaba antes, su vinculación profesional empezó allí. Trabajó en la radio local, Onda Tiétar, cubriendo la información del pueblo. Eso le dio un conocimiento profundo de los problemas de los vecinos.

Cuando su padre falleció, el pueblo se volcó con la familia. Ese respeto de los vecinos de Sotillo hacia su padre es algo que Ayuso agradece profundamente y que ha blindado su lealtad a la zona. En más de una ocasión, además, ha relatado que viene «de una familia que sabe lo que es levantar un cierre cada mañana y lo que es esperar a que lleguen los veraneantes para que el pueblo respire». Hoy en día, es habitual verla en las fiestas de septiembre, participando en la procesión de la Virgen de los Remedios o simplemente tomando algo en los bares de la plaza como una vecina más, algo que los sotillanos respetan manteniendo su privacidad.

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