La tierna amistad de Felipe González y la duquesa de Alba: «Era gratísimo hablar con ella»
El expresidente acudió al ‘Centenario del nacimiento de Cayetana de Alba’ para analizar las facetas de la duquesa

Felipe Gonzalez | Gtres
La ciudad de Sevilla acogió la inauguración del ciclo de conferencias con motivo del centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart. El expresidente del Gobierno Felipe González fue uno de los asistentes. El acto congregó a destacadas personalidades, especialmente del ámbito político, en el Teatro Cajasol, donde se dieron cita figuras relevantes junto a miembros de la familia de la aristócrata.
Entre los asistentes también estuvo el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. Ambos compartieron espacio con tres de los hijos de la duquesa: Cayetano Martínez de Irujo, Fernando Martínez de Irujo y Eugenia Martínez de Irujo, en un acto cargado de recuerdos y reflexiones sobre la figura de doña Cayetana.
Un homenaje impulsado por su hijo Cayetano
El coloquio fue inaugurado por Cayetano Martínez de Irujo, impulsor de este homenaje a su madre en el año en que habría cumplido cien años, concretamente el 28 de marzo de 2026. Moderado por la periodista Susanna Griso, el acto arrancó con palabras que destacaron el carácter y la relevancia histórica de la duquesa.

El duque de Arjona comenzó su intervención con un tono distendido, reconociendo que se encontraba «tan nervioso como cuando participó en los Juegos Olímpicos hace más de 30 años». A continuación, rindió homenaje a su madre describiéndola como «la mujer más emblemática y completa que ha tenido España, Andalucía y Sevilla en el siglo XX y principios del XXI». Asimismo, subrayó que gracias a su figura ha sido posible reunir a algunas de las personalidades más importantes del país, poniendo de relieve la influencia y el legado que dejó.
El retrato más personal de Felipe González
Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la intervención de Felipe González, quien mantuvo durante décadas una relación cercana con la duquesa. El expresidente ofreció un perfil íntimo y poco habitual de doña Cayetana. La definió como «una mujer libre, con un sentido de la libertad absolutamente irrestricto, pero al mismo tiempo responsable y respetuosa». Además, quiso destacar una cualidad que consideró difícil de traducir: su carácter «compasivo, capaz de sufrir con quienes sufrían».

Durante su intervención, evocó recuerdos personales que ilustran esa relación de cercanía. Entre ellos, relató una jornada a caballo por Parque Nacional de Doñana, en la que la duquesa le confesó que nunca había visto jabalíes en el campo. También recordó las largas conversaciones que mantenían en los palacios de la Casa de Alba, donde abordaban temas de política internacional y asuntos de Estado. «Era gratísimo hablar con ella», afirmó González, quien añadió que a la duquesa «le interesaba la política de verdad, la que mira a la cara de la gente».
Una mujer interesada por la política, pero reacia a su instrumentalización
A pesar de su interés por los asuntos públicos, durante el coloquio se destacó que a la duquesa no le agradaba que sus actos fueran politizados. Así lo recordó Susanna Griso, quien señaló esta aparente contradicción entre su interés por la política y su rechazo a convertir su figura en un instrumento político. En este sentido, Felipe González subrayó que doña Cayetana fue una persona que «defendía libertades y valores cuando en España no había libertades», una actitud que consideró excepcional en su contexto histórico. El expresidente también resumió con una frase lo que, en su opinión, habría pensado la duquesa sobre este homenaje: «Estos pasan y yo seguiré», una reflexión que condensa la huella duradera que dejó su figura.
Un ciclo de conferencias abierto al público
El acto forma parte del ciclo Centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, organizado por la Fundación Cajasol en colaboración con la Fundación Casa de Alba. Este programa se extenderá hasta el mes de mayo con varias sesiones dedicadas a analizar las diferentes facetas de la XVIII duquesa. Las conferencias se celebran en la sede sevillana de la institución y cuentan con entrada libre hasta completar aforo, lo que permite al público acercarse a la figura de una de las personalidades más destacadas de la aristocracia española.
El reconocimiento de Juan Manuel Moreno Bonilla
El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, también intervino para destacar las cualidades personales de la duquesa. La describió como «una mujer innovadora, moderna, dueña de su vida, con una gran personalidad, arrojo y determinación», además de resaltar su generosidad.

Moreno Bonilla subrayó que ayudó a muchas familias en Sevilla de manera discreta, sin hacer públicas sus acciones. Para ilustrarlo, relató el caso de una persona que le escribió explicando sus dificultades económicas y a quien la duquesa decidió ayudar de forma privada.
Su vínculo con Andalucía y la cultura
Durante el acto también se puso en valor la estrecha relación que Cayetana Fitz-James Stuart mantuvo con Andalucía. Según Moreno Bonilla, ejercía como sevillana y andaluza con naturalidad, lo que le permitió ganarse el afecto de la población. Además, se destacó su papel como mecenas cultural, apoyando a jóvenes artistas y contribuyendo a la conservación de un importante patrimonio. «Hoy podemos disfrutar de un legado cultural muy relevante gracias a ese esfuerzo por mantenerlo», se señaló durante el coloquio. Su implicación en el mundo cofrade y la Semana Santa reforzó aún más su reconocimiento social en la comunidad.

‘Una duquesa política’, primer coloquio del ciclo
La sesión inaugural, titulada Una duquesa política, fue la primera de las cinco previstas dentro del programa conmemorativo. En ella participaron como ponentes principales Felipe González y Juan Manuel Moreno Bonilla, con la moderación de Susanna Griso. El coloquio fue seguido desde el público por los hijos de la duquesa, quienes intervinieron en algunos momentos, especialmente cuando se abordaron aspectos más personales y desconocidos de su madre. Antes de comenzar, Cayetano Martínez de Irujo se definió como «heredero moral» del legado de la duquesa y expresó su convencimiento de que el acto habría sido de su agrado.
Una figura entre la historia y la actualidad
Durante la charla se recordó que Cayetana Fitz-James Stuart vivió de primera mano acontecimientos clave de la historia mundial, convirtiéndose ella misma en parte de la historia de España. Según se destacó, era una persona informada, interesada en la política y abierta a debatir sobre estos asuntos. En palabras de Susanna Griso, «Si hay una aristócrata carismática, sin duda es ella». También se señaló que durante la Transición representaba, junto a su entorno, una élite cosmopolita y liberal en un país que aún estaba cerrándose al exterior.
Un retrato construido a través de anécdotas
A lo largo de la hora que duró el coloquio, las intervenciones estuvieron marcadas por anécdotas que, aunque personales, reflejaban también una dimensión política. Los recuerdos compartidos permitieron dibujar un retrato más completo de la duquesa, tanto en su faceta pública como en la privada. El resultado fue una imagen de Cayetana como una mujer compleja, influyente y profundamente conectada con su tiempo, capaz de combinar tradición y modernidad en un contexto histórico cambiante. El ciclo continuará en las próximas semanas con nuevas sesiones que seguirán explorando las múltiples dimensiones de una figura que, décadas después, sigue generando interés y reconocimiento.
