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Joaquín Sabina: «Yo veo la vida como un pobre y tengo las mismas costumbres que tenía antes»

El cantante tuvo que hacer frente a una gran multa de Hacienda y ha coronado su carrera con una gira que ha arrasado

Joaquín Sabina: «Yo veo la vida como un pobre y tengo las mismas costumbres que tenía antes»

Joaquín Sabina, en una imagen de archivo. | Gtres

Joaquín Sabina no siempre tuvo una vida boyante. El cantante nació en Jaén, en la localidad de Úbeda, en una familia donde su padre tenía cierta autoridad, tanto pública como personal. Al tiempo se mudó hasta Granada y fue en Madrid donde alcanzó la fama y se convirtió en un cantante muy bien valorado. Y es que más allá de su música, también se convirtió en un gran escritor y en el dueño de unos versos que marcaron a toda una generación. Aunque eso sí, a pesar de su fama, Sabina siempre ha visto la vida «como un pobre». Es más, tiene las mismas costumbres que «antes».

«Soy un inútil con el dinero. Nunca he valido para el dinero, ni para papeles, ni para cuentas», comentó, hace tiempo, cuando se supo que Hacienda le estaba pidiendo explicaciones. «El dinero para mí nunca fue un fin, sino un medio para no tener que pedir permiso a nadie», comentó, argumentando que lo que ha hecho ha sido «ganar dinero y viajar». Es más, incide en que él siempre se ha pagado sus gastos, aclarando que «los viajes y las comidas de sus amigos» también han ido de su cuenta.

El dinero de Joaquín Sabina

Sabina junto a Jimena Coronado. | Gtres

En toda su carrera, Sabina ha vendido más de 10 millones de discos. Aunque su carrera comenzó mucho antes. Tras lanzar un cóctel molotov contra una oficina del Banco de Bilbao en protesta por el proceso de Burgos, huyó a Londres. Allí vivió como okupa y llegó a cantar para George Harrison en un bar. A finales de los años 70 lanzó su primer disco, muy influenciado por la canción de autor y la trova, algo alejado del rock que lo haría famoso. Ya en Madrid, formó un trío legendario con Javier Krahe y Alberto Pérez en el sótano de este café. Eran años de sátira política y letras ácidas.

A mediados y finales de los años 80 nacieron algunos de sus éxitos más icónicos como Princesa o Así estoy sin ti, que le convirtieron en un fenómeno de masas. 19 días y 500 noches se convirtió en el mejor álbum de su carrera. Tras un periodo de excesos, Sabina grabó este disco con una voz ya rota, pero con una lírica insuperable. Es su disco más honesto, nocturno y canalla. En 2001 sufrió un infarto cerebral —que él llama afectuosamente «el marichulazo»—. Esto le obligó a dejar el tabaco —o intentarlo— y a alejarse de las noches más salvajes, cayendo en una depresión que reflejó en el disco Alivio de Luto. Junto a Serrat su vida profesional dio un giro de 180 grados, protagonizando algunas de sus giras más icónicas.

«El dinero para mí nunca fue un fin, sino un medio para no tener que pedir permiso a nadie»

Jubilación Joaquín Sabina
Joaquín Sabina, en una imagen de archivo. | Gtres

Su renacimiento creativo llegó de la mano de Leiva en Lo niego todo (2017), devolviéndole el sonido rockero y el éxito en ventas. Sabina ha cerrado su carrera de forma legendaria con la gira Hola y Adiós. En 2025, se coronó como el artista más taquillero de España, vendiendo más de 383.000 entradas. El 30 de noviembre de 2025, Sabina se despidió de los grandes escenarios en el Movistar Arena de Madrid. Fue un evento histórico donde interpretó sus 20 canciones más eternas. Se calcula que su fortuna ronda los 6,7 millones de euros. El grueso de su dinero se gestiona a través de varias empresas familiares, donde sus hijas (Carmela y Rocío) y su mujer (Jimena Coronado) suelen tener roles clave.

Su empresa, Ultramarinos Finos, es su principal motor económico. A pesar de periodos de inactividad, esta sociedad ha llegado a declarar una liquidez de más de 6 millones de euros en efectivo. En sus balances han figurado desde libros antiguos y joyas hasta un velero de recreo y una casa en Rota (Cádiz), además de su icónico piso en el barrio de Lavapiés, Madrid. Aunque eso sí, no se puede hablar de su dinero sin mencionar los 2,5 millones de euros que tuvo que pagar tras perder una larga batalla judicial con la Agencia Tributaria. Hacienda consideró que Sabina utilizó sus sociedades para pagar menos impuestos de los que le correspondían como persona física entre 2008 y 2010.

Joaquín Sabina junto a Jimena Coronado. | Gtres

Fiel a su estilo, el artista acató la sentencia tras varios recursos fallidos, admitiendo que sus gestores no lo hicieron bien pero que él «no entendía de papeles». Su gira de despedida entre 2024 y 2025 ha sido una inyección económica masiva. Solo en 2025, Sabina se convirtió en el artista con mayor recaudación en España. Vendió más de 383.000 tickets. Se estima que esta gira generó unos ingresos brutos de varias decenas de millones de euros, de los cuales una parte significativa va directa a su patrimonio personal tras descontar costes de producción y la parte de su oficina de management. «No soy rico, soy un tipo que puede permitirse no mirar el precio de la carta en un restaurante y que ha comprado su libertad para no tener que volver a cantar si no quiere», ha recalcado en alguna que otra ocasión.

Su vida actual es tranquila, alejada de lo que un día fue su etapa en la música. Pasa la mayor parte del tiempo en su casa del barrio de Lavapiés en Madrid, rodeado de su impresionante biblioteca y su colección de bombines. Su esposa y compañera desde hace décadas es el pilar que lo mantiene a flote. Sabina suele decir que ella le salvó la vida, literalmente, en más de una ocasión. Tras varios sustos de salud y caídas —como la del WiZink Center en 2020—, ha tenido que moderar drásticamente sus vicios, aunque mantiene su afilado sentido del humor sobre el paso del tiempo.

Uno de los aspectos más comentados de su vida reciente fue la ruptura profesional con Pancho Varona, su mano derecha durante 40 años. Fue una separación dolorosa para los fans que ha marcado esta última etapa, dejando a la banda con un sabor distinto pero bajo la batuta impecable de Antonio García de Diego.

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