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Brooklyn Beckham quiere recuperar el control de su nombre: «Se siente infantilizado»

Victoria registró los nombres de sus hijos como marca comercial, y el primogénito pretende retomar la propiedad

Brooklyn Beckham quiere recuperar el control de su nombre: «Se siente infantilizado»

Brooklyn Beckham y Nicola Peltz | Gtres

El enfrentamiento más grave en el seno de la familia Beckham tiene nombre propio, y ese nombre es, precisamente, el origen del problema: Brooklyn Beckham. El joven de 27 años, primogénito de David y Victoria Beckham, está sopesando la posibilidad de emprender acciones legales para retomar el control sobre su propia identidad comercial, una decisión que abre un nuevo frente en la ya deteriorada relación con sus progenitores.

El origen de la disputa se remonta a hace casi una década. Entre 2016 y 2017, Victoria Beckham procedió al registro de Brooklyn Beckham como marca comercial tanto en el Reino Unido como en la Unión Europea, un movimiento que realizó de manera simultánea con los nombres de sus otros tres hijos: Romeo, Cruz y Harper. En aquel momento, Brooklyn era todavía menor de edad, por lo que no tuvo voz ni voto en una decisión que ahora, desde la adultez, percibe como una imposición.

Según fuentes cercanas a la familia consultadas por medios británicos, la intención de Victoria al registrar esos nombres no fue en absoluto maliciosa. Se trató de una estrategia preventiva de protección de marca, habitual entre familias de celebridades, orientada a evitar que terceros pudieran explotar comercialmente la notoriedad de sus apellidos en sectores tan variados como la moda, la belleza, los juguetes, las publicaciones o el entretenimiento. En palabras de una fuente cercana, la diseñadora registró la propiedad intelectual del nombre de su hijo «para protegerlo y asegurarse de que nadie más pudiera aprovecharse de su fama».

Una identidad que ya no reconoce como propia

El problema es que las circunstancias han cambiado radicalmente. Brooklyn ya no es el adolescente que necesitaba la tutela de sus padres. Desde su boda con la actriz y heredera estadounidense Nicola Peltz, el joven ha adoptado el apellido compuesto Brooklyn Peltz-Beckham y trata de consolidarse como una figura pública independiente, especialmente en el ámbito digital y gastronómico, donde aspira a posicionarse como influencer culinario.

En ese contexto, el hecho de que la marca Brooklyn Beckham siga siendo titularidad de Victoria le genera una situación incómoda: cualquier uso comercial de su nombre en los sectores cubiertos por el registro requeriría, en teoría, la autorización expresa de su madre o, en su defecto, una reorganización interna de los derechos. Una dependencia que, según su entorno, el joven vive con profunda incomodidad.

«Desde la perspectiva de Brooklyn, fue un ejemplo más del control que ejercían sobre él. Se siente infantilizado y solo quiere recuperar el control sobre las cosas más simples: su nombre», ha declarado una persona de su círculo cercano, evidenciando la tensión acumulada durante años dentro de la familia.

El horizonte de diciembre de 2026

Brooklyn no actúa de manera impulsiva. Según las informaciones disponibles, el joven está tomando como referencia una fecha concreta: los registros actuales de la marca tienen fijado su vencimiento en diciembre de 2026. A partir de ese momento, sería necesario proceder a su renovación para mantenerlos en vigor, y es precisamente esa ventana la que Brooklyn contemplaría como oportunidad para plantearse si quiere asumir él mismo la titularidad de la marca, con sus propios abogados y bajo sus propios criterios comerciales.

Por el momento, el primogénito de los Beckham se limita a «sopesar todas sus opciones» sin haber tomado una decisión definitiva. Eso mantiene abierto el escenario de un eventual choque legal entre un hijo que quiere construir su propio camino y la estructura empresarial de una de las familias más influyentes del espectáculo internacional.

Quince meses sin hablar con sus padres

La disputa por el nombre no es un hecho aislado. Llega en el peor contexto posible para una familia que ya arrastra meses de distanciamiento. Según medios británicos y estadounidenses, Brooklyn no mantiene comunicación con David y Victoria Beckham desde hace aproximadamente 15 meses, un periodo en el que la ruptura se ha extendido también al plano digital: el joven ha dejado de seguir a sus padres en redes sociales.

Ante la magnitud del conflicto, informaciones procedentes de Estados Unidos señalan que David y Victoria habrían propuesto una mediación familiar de carácter formal para intentar reconducir la situación. Ese hipotético encuentro contaría con la presencia de abogados, los padres de Nicola Peltz, varios hermanos del joven y un terapeuta o mediador profesional, con el objetivo de sanar la brecha tanto en el plano personal como en el comercial. Por ahora, esa reunión no se ha producido.

El post de Victoria y la ausencia que habla por sí sola

Hace apenas tres días, Victoria Beckham publicó en Instagram una serie de fotografías de sus vacaciones en Florida junto a su marido y tres de sus cuatro hijos. Las imágenes, acompañadas de mensajes como «Being together for the holidays makes me so happy» —estar juntos de vacaciones me hace muy feliz— y «Kisses from Miami» —besos desde Miami—, proyectaban una narrativa de familia unida y feliz, subrayada con corazones y expresiones de agradecimiento.

Sin embargo, en ninguna de las fotografías aparecía Brooklyn. Las instantáneas mostraban a la pareja en el centro de la imagen, flanqueados por el resto de sus hijos y sus respectivas parejas, formando una fila compacta en el palco del nuevo estadio familiar. Todos miraban directamente a cámara, con gestos distendidos y amplias sonrisas, en lo que muchos interpretaron como un retrato oficial cuidadosamente orquestado.

La composición, lejos de pasar desapercibida, fue leída por numerosos seguidores como una pulla implícita hacia el hijo ausente. Mientras la guerra con Brooklyn continúa sin resolverse, David y Victoria Beckham parecen empeñados en demostrar al mundo que la familia sigue en pie, aunque sea a costa de hacer todavía más evidente la grieta que los separa de su primogénito.

La instantánea se convierte así en el recordatorio más elocuente de un distanciamiento que ya no puede ocultarse: Brooklyn Peltz-Beckham no solo falta en las fotos familiares, sino también en la vida cotidiana de quienes le dieron ese nombre que ahora quiere recuperar.

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