Antoine Griezmann y su mujer, Erika, cambian de vida: su salida del Atlético de Madrid les obliga a abandonar su lujosa casa en La Finca
El jugador del Atlético de Madrid dejará al equipo a finales de temporada para irse a Estados Unidos

Antoine Griezmann y Erika Choperena | Gtres
La noticia, que llevaba tiempo sonando, fue finalmente confirmada por el propio futbolista. Tras diez años defendiendo los colores rojiblancos, Antoine Griezmann se marcha al Orlando City. A pesar de que su salida ya es oficial, el delantero quiso dejar claro que aún queda camino por recorrer antes de su despedida definitiva. Todavía tiene por delante varios meses en los que promete seguir entregándose al máximo, con el objetivo de conquistar títulos como la Copa del Rey y llegar lo más lejos posible en la Champions League.
Antes de su partida, el jugador del Atlético de Madrid quiso despedirse con un mensaje lleno de sentimiento dirigido a la afición. «Este club es mi casa y vosotros sois mi familia», expresó el jugador, reflejando el profundo vínculo que mantiene con la entidad y con sus seguidores, quienes han celebrado sus tantos goles y victorias.
Una despedida que también implica una gran mudanza
Así es la lujosa casa que deja atrás
Un interior vanguardista y minimalista
Erika Choperana, pilar fundamental en su vida
Una familia con una curiosa coincidencia
La pareja ha formado una familia numerosa con cuatro hijos: Mia, Amaro, Alba y Sahi. Un detalle que ha llamado especialmente la atención es que los tres primeros nacieron el mismo día, el 8 de abril, aunque en años diferentes (2016, 2019 y 2021). Este curioso dato refleja una de las muchas singularidades de una familia que ahora se prepara para comenzar una nueva etapa al otro lado del Atlántico.
Un nuevo comienzo en Estados Unidos
El futuro de Griezmann pasa por Orlando, donde iniciará una nueva aventura profesional. Aunque el cambio será importante, tanto en lo deportivo como en lo personal, el francés deja claro que su vínculo con el Atlético de Madrid será eterno. Mientras tanto, le queda una última misión: cerrar su etapa en el club con el máximo compromiso posible. Su objetivo es despedirse dejando huella una vez más, demostrando por qué se ha convertido en una leyenda rojiblanca.
La marcha de El Principito no solo supone el final de una era para el Atlético, sino también el cierre de un capítulo vital en Madrid. Una ciudad, un club y una casa que han sido fundamentales en su historia y que ahora quedarán atrás para dar paso a un nuevo comienzo.
