El salón-comedor de los Reyes en Zarzuela: con un aire de 'casa de campo', mucha luz y zona familiar
Felipe y Letizia cuenta con una zona privada dentro del Pabellón del Príncipe donde comen y cenan junto a sus hijas

Los Reyes, en una imagen de archivo. | Gtres
Zarzuela se ha convertido en todo un remanso de paz para los Reyes. Allí dejan de ser monarcas para dar paso a una rutina tranquila, alejada del estrés de sus agendas y con sus minutos de descanso. El salón-comedor es donde aprovechan para pasar tiempo juntos, leer y comer. Y, aunque durante mucho tiempo se mantuvieron en un total segundo plano, lo cierto es que, hace unos años, Felipe y Letizia abrieron las puertas de —uno de— sus salones para mostrar un día normal en su vida, en el que se podía ver a ambos, junto a sus hijas, comiendo en una mesa redonda frente a un gran ventanal.
El salón se ubica en el Pabellón del Príncipe y es, probablemente, una de las estancias más vividas y con mayor carga histórica de la residencia privada de la Familia Real. A diferencia de los salones de gala del Palacio Real de Madrid —que son monumentales y para uso de Estado—, este espacio tiene un carácter mucho más funcional y equilibrado. El salón-comedor responde a un estilo que los expertos definen como clásico-renovado con toques palaciegos.
El salón-comedor de los Reyes en Zarzuela

Domina una gran mesa de comedor de madera noble, habitualmente de caoba, con sillas de estilo isabelino tapizadas en tonos claros —beiges o cremas— para dar luminosidad. Las paredes están decoradas con papel pintado de seda o entelados en tonos neutros. Lo más destacado es la presencia de tapices de la Real Fábrica, que son una constante en todo el palacio para subrayar el carácter español de la estancia. Si hablamos de la iluminación, lo que más llama la atención son las grandes lámparas de araña de cristal de La Granja, que cuelgan sobre la mesa principal, y apliques de pared a juego que crean una atmósfera cálida durante las cenas oficiales o familiares.
En todos estos años, esta zona de la casa también se ha hecho viral al aparecer en televisión y prensa. Es aquí donde los Reyes suelen ofrecer los almuerzos en honor a mandatarios extranjeros o personalidades de la cultura cuando se trata de un grupo reducido —entre 12 y 20 comensales—. Antes de entrar al comedor propiamente dicho, hay una zona de salón donde se realizan los tradicionales besamanos o saludos iniciales. Además, el comedor tiene grandes ventanales que dan a los jardines de la Zarzuela y al monte de El Pardo, lo que permite que entre mucha luz natural, una de las obsesiones decorativas de la Reina Sofía en su día y que la Reina Letizia ha mantenido.
Una zona más pública y otra privada con zona familiar
Es importante que sea un espacio flexible y que sirva tanto para una parte más personal como otro más profesional. Dependiendo del número de invitados, se utiliza una mesa imperial — más rectangular y larga— o se opta por configurar varias mesas redondas si se busca fomentar una conversación más fluida entre los invitados. Para la vajilla y la cubertería se usan piezas de Patrimonio Nacional. Es habitual ver la cristalería con el escudo de armas grabado y cubiertos de plata de gran valor histórico. A lo largo de los años, tanto los Reyes como sus hijas han puesto su toque personal para llamarlo «hogar». En la etapa de Juan Carlos y Sofía predominaban las alfombras de la Real Fábrica de Tapices con motivos más densos y una decoración más recargada.
Con la llegada de los Reyes, Felipe y Letizia, se optó por una mayor sobriedad. Se han despejado algunos rincones de muebles auxiliares y se han introducido obras de arte contemporáneo español que rompen con el clasicismo absoluto, dando una imagen de monarquía más moderna. Aunque estamos en un palacio, el comedor está estratégicamente situado cerca de las zonas de servicio pero perfectamente insonorizado. En las cenas estrictamente familiares —cuando no hay invitados—, los Reyes suelen utilizar un comedor de diario más pequeño, dejando este gran salón-comedor para cuando las hijas están presentes en vacaciones o para eventos que requieren cierta etiqueta.
Grandes ventanales, mucha luz y un rincón de descanso
Ese comedor más de diario sí que pertenece a su esfera más personal y es considerado como el rincón más privado y menos fotografiado de toda la residencia. Mientras que el gran salón-comedor es el escenario del protocolo, este espacio es el verdadero corazón de la vida familiar de Felipe VI, Letizia, Leonor y Sofía. No se encuentra en la planta institucional, sino en la zona privada, más cerca de los dormitorios y del despacho personal del Rey. Es una estancia de dimensiones mucho más reducidas, diseñada para que cuatro o cinco personas puedan conversar sin necesidad de elevar la voz. En este predominan los tonos blancos, los grises claros y las maderas naturales.
Al contratio que la gran mesa imperial de comedor, aquí suele haber una mesa redonda de madera clara. La forma redonda es clave en la filosofía de la familia, ya que elimina las jerarquías de cabecera y permite que todos se miren a la cara, fomentando la comunicación que tanto valoran los Reyes con sus hijas. En lugar de tapices históricos, las paredes suelen lucir cuadros de arte contemporáneo o, incluso, marcos con fotografías familiares más informales y espontáneas. Y es que puede considerarse como un lugar cálido y con cierta personalidad.

El comedor tiene acceso directo o vistas muy cercanas a una de las terrazas que dan al monte de El Pardo, lo que le da un aire de casa de campo elegante pero sencilla. A diferencia de los banquetes oficiales donde los camareros sirven por la izquierda, en el comedor de diario el servicio es mucho más relajado. Se dice que es aquí donde se nota el interés de la reina por la nutrición: siempre hay jarras de agua —con poca presencia de refrescos—, mucha verdura de temporada y frutas frescas del jardín del palacio. Con la princesa Leonor en su formación militar y la infanta Sofía también en sus estudios, este comedor ha pasado por una etapa más silenciosa. Sin embargo, en los periodos de vacaciones, sigue siendo el lugar donde la familia se reúne para aterrizar.
